Para facturar mi suegra
la llevé yo a la estación
y el señor jefe me dice:
-Esto no facturo yo,
porque si esta mercancía
me la llego a facturar,
una vez el tren en marcha
podría escarrilar.

-Se lo pido de rodillas,
me la facture por Dios,
mire que tengo en mi casa,
yo tengo metida la revolución.


Todo el día está mi suegra
cansada y de mal humor
y al chocar el otro día
un coche en un camión,
el porrazo fue muy grande
lo que mi suegra llevó,
ella no se hizo nada,
pero el coche se rompió.

Es más dura que el acero,
más mala que cien dolores,
el demonio se la lleve,
a esa perra mala,
mal tiro la peguen.


De las mozas solteronas
un poco vamos a hablar
que algunas parecen santas
y vaya perro que dan.

Muy guapas a los paseos,
muy lindas al pasear,
muchas llevan la camisa
más negra que el alquitrán.


Muchos polvos y pinturas,
llevan ondulado el pelo,
no sabe la mayoría
hacer un guisado,
coser un pañuelo.

Y cuando viene el marido,
cansado y de trabajar,
encuentra la cena cruda,
la casa sin arreglar.
Empiezan a disputarse,
se tiran hasta los platos
y forman un zipizape,
que no para en casa
ni el perro ni el gato.