Una de las diversiones infantiles más populares que existía en muchos pueblos leoneses durante los días de Carnaval era la que llamaban «El gallo». Esta fiesta está especialmente recogida en la Montaña, sobre todo en las comarcas de Babia y Laciana. Sobre ella escribieron autores como Restituto Martínez, Modesto Medina
Para celebrar «El gallo» los maestros, en vísperas de Carnaval, clasificaban a sus discípulos con arreglo al adelanto de cada uno en sus estudios. Al primero de la clase se le nombraba rey, al segundo general, al tercero coronel, y así sucesivamente hasta llegar al cabo. Los más atrasados y los más pequeños eran considerados como soldados rasos. El papel de abanderado le solía corresponder a uno de los mayores, aunque fuese de los más atrasados. En las niñas solo había las distinciones de reina y princesa. Las familias de los niños se encargaban de engalanarlos con la indumentaria propia de su categoría. En Llombera (Ayuntamiento de La Pola de Gordón, Montaña Central), un niño hacía de abanderado y otro portaba un hierro asador, para ensartar en él los torreznos y las cosas pinchables que les entregaran los vecinos. Estos actores principales se adornaban con gorros de papel con colgantes de papelines multicolores. El oficio del tesorero lo ejercía el alférez y las niñas llevaban cestas donde recogían los huevos que les regalaran. La mañana del Domingo Gordo (anterior al martes de Carnaval) se reunía la tropa infantil en la escuela. Los altos cargos y oficiales portaban espadas y los soldados llevaban escopetas; armas todas de madera, construidas porel carpintero del pueblo. Los niños formaban y entonces se presenta a el rey, constituyendoeste uno de los momentos más importantes de la fiesta. La tropa presentaba armas, el maestro se descubría y el monarca dirigía unas palabras a la tropa y al vecindario expectante:
Yo soy el rey de esta tropa, y soy el rey encoronado; no lo digo por España ni por la gente que traigo, que aunque son de edad menor, son muy valientes soldados, que tienen mucho valor para mendrugos y tragos.
Otra versión era:
Yo soy el famoso rey entre todos coronados, pongo mi corona y cetro como el rey ha señalado. Y si no lo hace así como yo lo he mandado, que le corten la cabeza con cuchillos afilados.
La gente se retiraba a sus casas y los niños comenzaban la ronda por el pueblo, pidiendo de puerta en puerta. Muchos eran los versos que cantaban los rapaces, y solían ser iguales para todas las casas:
Aquí estamos a esta puerta dispuestos para cantar; nos den pronto la limosna, pues queremos caminar. Buenos días, señor… buenos días tenga usted, aquí traigo mi bandera que me ha prestado el rey En estas puertas estamos dispuestos para cantar, darnos licencia, señores, que queremos empezar.
Al sacerdote le dirigían salutaciones como las siguientes:
Buenos días, señor Cura, de la casa rectoral, que venimos a pedir para el día Carnaval. Buenos días, señor Cura, buenos días, don… que venimos a pedir a la casa rectoral.
En otros saludos se asocia la petición:
Estas puertas son de pino, las aldabas de nogal, aquí vive un tabernero que nos puede convidar. Estas puertas son de pino, las aldabas de cristal, aquí vive un señor Cura buen torrezno nos pué dar.
Cada personaje que desfilaba por el pueblodurante la postulación tenía su papel y lo mostraba en sus cantares específicos. Así, decía el capitán:
Capitán soy de armas y primo de un general; cien batallas he ganado a fuerza de pelear. De un soplo maté cien hombres, de un estornudo un lugar, de un puntapié derribé una muy fuerte ciudad. Las plazas y los castillos todos los hice temblar; sólo un gallo me da guerra y a ese le tengo [de] matar. A la punta de mi espada vivo le tengo de asar; para que no se nos queme un torrezno me ha de dar. Soy el capitán del gallo y aquí traigo mi asistente, para registrar a las mozas que están malitas del vientre.
El alférez que llevaba una bandera (a veces con un gallo dibujado en ella) cantaba estos versos:
Yo soy alférez mayor de los niños de la escuela, si no lo quieren creer aqui traigo mi bandera Que la gané en Cataluña, siendo soldado en la guerra. Hace veinticinco años que no he vuelto a esta tierra hasta que el rey no lo ha mando
Esta bandera de letras, principio de nuestro amparo: sabiendo un hombre leer en cualquiera parte es guapo. Dejemos uno por otro; vamos a lo que hace el caso, a lo que somos venidos. Señoras, vayan cortando buenas lonjas de tocino y de longaniza un palmo, para que mis compañeros las fuerzas vayan cobrando.
El Alcalde decía:
Alcalde soy por este año; nadie se meta conmigo, que por medio de la vara tengo hacer un desatino de huevos y torreznos y de jarricas de vino.
El Obispo también tenía su parte:
Soy obispo con corona, de Roma traigo licencia, pa casar y descasar a los viejos y a las viejas.
Y los soldados entonaban versos como los siguientes: Soldados del requité somos los que aquí venimos, en busca de los cipayos [= huevos] que usted tenga por los nidos. Estamos tan inrritados contra tales enemigos ... ... .... Municiones no tenemos, dénos usted un chorizo, que nos sirva de cartucho, y de metralla tocino. Y luego si nos descargan una granada de vino, verá si somos valientes y qué tal lo resistimos. Darnos huevos o torreznos o dinero para pan, para sostener la gente que tray nuestro capitán.
Otros versos singulares los cantaban personajes diferentes, así por ejemplo un niño que llevaba un cesto y un zurrón: Por torpe y desaplicado me han nombrado huevero, que con el fucico espurrido [= hocico alargado o estirado] olfateo el ponedero.
Otro, que era sacristán, le cantó al señor Cura, lo siguiente:
Míreme usted, señor Cura, mejorado en mi destino, de sacristán que lo era en general efectivo. Y hasta podía aparecer un gato: Yo soy el gato murón, el que mura los ratones, los pequeños se me marchan, y los grandes se me esconden.
Hay estrofas alusivas al gallo que, en ocasiones, llevaban durante la postulación:
Gente noble, gente noble, gente de mucho dinero, fuimos a jugar a España, perdimos la mitad de ello, y con la otra mitad compramos un gallo negro. El gallo tenía una falta, que se nos venía muriendo. Salga usted, señora, salga si quiere ver al enfermo, lo visitó el cirujano, nada más falta el barbero.
Uno de la tropa se asomaba a la ventana y decía a los otros:
Alegraos, compañeros; que ya la veo venir con el torrezno en la mano y huevos en el mandil.
Entre los cantares figuraban varios dedicados a las dueñas de las casas que se negaban a dar algo y que solían ser los más celebrados por el público. Por ejemplo:
Esta tía regañona que vive en ese rincón tiene una cazcarria al sayo que la pesa un cuarterón.
Una vez recorrido el pueblo y considerado que se había recolectado lo suficiente para la fiesta, los rapaces se despedían con coplas como ésta:
Muchas gracias, la señora la madre que la parió, con el bien que Dios le ha dado con sus hijos repartió.
Lo que ganaban los niños lo dedicaban a una merienda, que celebraban bien ese mismo domingo o el Martes de Carnaval. En Llombera adelantaban la postulación al jueves anterior al Domingo Gordo, ya que la gente subía del mercado de La Pola y siempre podría mostrarse más dadivosa. Las casas a las que se pedía se llamaban «nidos», y de ahí que hubiera expresiones como ésta: «aún quedan por visitar dos nidos». Lo recaudado se guardaba hasta el Domingo Gordo, en que se hacía una comilona, siendo los niños mayores los encargados de elaborarla
El Domingo Gordo por la tarde, los niños «corrían el gallo», juego que consistía en enterrar vivo un ejemplar de esta clase, dejando solamente la cabeza a ras de suelo. Se vendaba a los niños por turno, empezando por el rey y se les hacía dar varias vueltas para desorientarles, quedando luego en libertad para ir en busca del animal. Quien matara al gallo de un golpe certero con su arma, lo había ganado. Guzmán Álvarez en El habla de Babia y Laciana, cuando se refiere a las costumbres del pueblo de Quintanilla de Babia, señala la costumbre de los niños (rapaces) de disfrazarse por Carnaval e ir pidiendo por las casas huevos, torreznos o incluso dinero. A continuación incluye estos canticos de postulación:
Aiquí estamos lus rapaces, venimus a vesitales; y cumu ya nun son días ŝesdamus las buenas tardes. --------
A la siñura de casa decimus cun atención: cuecha el cuchieŝuna manu ya diríjase al jamón. ---------------------
Denus guevus ya turrenus, nun se ŝeulvide el jamón ya dineiru para vinu ya faemus una función.
--------------------------- De esas gaŝinas pechesas, que tiene pur el curral, tantus guevus cumu ponen, sáquenus mediu cuartal.
*** *** *** Siñor mayestru querido: sigún reparte chuletas distribuya entre nusoutrus siquiera cinco pesetas. ------------
Siñur alcalde mayor: venimus un regimientu capaces de cunquistar lus fondus del intamientu».
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Con el dinero que recaudaban compraban un gallo y lo enterraban:«…deixiandu ver sólu la cabeza, véndase lus guechus ya con unas espadas de madera van a daŝe hasta que lu matam. El gaŝu ya toulu demás guísanŝelu nuna casa ya cénanlu» .
Este juego de enterrar al gallo en el suelo y convertirlo en víctima propiciatoria era lo que se llama «palo al gallo» en algunas localidades de Babia. En ella participaba también los mozos o incluso la gente mayor. «El animal se enterraba dejando sólo visible su cabeza. A los participantes, armados con un palo, se les vendaba los ojos y para provocar su desorientación se les hacían dar vueltas sobre sí mismos en la línea de salida. Ganaba el que lograse matar al gallo y el gallo era su premio» Las costumbres de Quintanilla de Babia, nos indica que por Carnaval los mozos se revisten en grupos de dos o tres y portando una escoba y una vara van por las casas haciendo bromas, como comprobar que los hornos están limpios, les dan torreznos, que luego guisan las mozas y los comen conjuntamente, haciendo baile toda la noche.
Una costumbre antigua de las aldeas de Laciana era la «del Gallo», Se celebraba en invierno, cuando había nieve abundante. Consistía en enterrar un gallo en la nieve, dejándole la cabeza al descubierto. Los mozos con los ojos tapados y una espada en la mano, arrancando desde cierta distancia, tenían que tratar de cortarle la cabeza de un sablazo. Después para terminar la fiesta, se reunían a cenar el gallo.
Estigachxuvaumusenxaulalu médicus ya ciruxanus dixenunquinun tiene rimediu rimediu, si non matalu»
Otra diversión que tenía al gallo como víctima era la que consistía en atar a uno o más gallos a un tronco de árbol y matarlos disparándoles con una escopeta. En Palacios del Sil se trataba de una fiesta invernal (casi siempre por Navidad) y cuando lo permitían las nevadas. Se conocía como «el tiru al gatson» (el tiro al gallo) y se desarrollaba de esta manera: dos mozos compraban el mejor gallo que encontraban y lo ataban a un tuero de un castañal, en el puente del Río Palacios, y desde una distancia de cien varas o un poco más le disparaban con una escopeta, al parecer no era fácil acertarle y hasta los mejores tiradores fallaban varias veces. participaban tanto los mozos como los viejos y el que lo mataba se quedaba con él. En Toreno, el juego consistía en poner, sucesivamente, cuatro o seis gallos atados a un palo y les disparaban con una escopeta o cartucho de posta desde una cierta distancia. En él participaban tanto solteros como casados y se celebraba al terminar el concejo del segundo domingo de Pascua.
Por lo que se refiere a las «carreras de gallos», éstas tuvieron cierto arraigo en pueblos del sur de la provincia de León, en la Ribera del Órbigo (Llamas, Secarejo, Sardonedo,…) y en la Vega del Esla (Villademor de la Vega). Consistían en colgar a uno o más gallos de una cuerda a cierta altura y los participantes, a lomos de caballos a galope, trataban de arrancarles el cuello y el que lo conseguía se quedaba con el gallo. En Villademor de la Vega recogimos el siguiente testimonio de algunas personas que recordaban cómo había tenido lugar este tipo de juegos: El segundo día de la fiesta de San Antón se hacía la ‘corrida de patos’, en realidad eran pollos o gallinas de corral lo que se colgaba de una cuerda y lo último que ponían era un ganso, que tiene el pescuezo más fuerte…eran los vecinos los que lo daban, a los que se pedían por las casas. Se ataban en una cuerda que estaba a uno y otro lado de la calle, enfrente de la ermita de las Angustias, los mozos pasaban a caballo e intentaban descabezar a los pollos y al ganso. La fiesta de San Antón era importante en Villademor de la Vega y según nos contaron había tres días de celebración, con baile y hoguera el día 17 de enero por la noche; los danzantes se disfrazaban y había unos personajes (los birrias) que iban con una careta y pegaban a las gentes por las calles.
En la llamada Venta de Peñicas en la carretera de Galicia y a un kilómetro escaso de Astorga, de vez en cuando se celebraban corridas de gallos y cintas, que atraen a ese sitio a una numerosa y animada concurrencia». …/… https://funjdiaz.net/folklore/pdf/rf462.pdf
Santa Barbara bendita que en el cielo estáis escrita con papel y agua bendita en el ara de la cruz Pater Noster Amén Jesús. ———————– Santa Bárbara bendita, patrona de las nubes altas; todo el pan de mi merienda para los perros que ladran. Ya la nube se espanta y la tarde se aclara.
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PARA ALEJAR EL PEDRISCO
Tanto truena, tanto tú, que más puede Dios que tú.
PARA QUE ALGUIEN QUE HA DADO UNA COSA NO LA RECLAME
Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita; papel y tinta, de nuestra eterna, Amén Jesús.
La Bañeza, rica pieza. Jiménez, los barreñeros. Arrabalde, pasa en balde. Alcubilla, media villa. San Esteban, villa entera. Castrocalbón, gente honrada. Calzada, Revuelvepreitos. San Félix, que le ayudaba. Felechares, tres alcaldes. Tabarilla, alcalde y medio. Pobladura, altas sebes. Penilla, corral de putas. Nugarejas, putas viejas. Castrocontrigo, los vergueros. Torneros,Amansapotros . En Congosta anduvo la langosta. En Cubo también anduvo. En Ayoó poco dejó. Solo dejó en Fuente Encalada una cabra toda pelada.
Versión de Felechares de la Valdería
Alcubilla, media villa. San Esteba, villa entera. Castrocalbón, cada casa es un ladrón y en casa del alcalde, el hijo y el padre. Calzada, cantó la coguyada. San Feliz, cantó la codorniz. Felechares, tres alcaldes. Pobladura, mataron una mula, como eran poquiticos, se untaron bien los focicos. Pinilla, rebaña la escudilla. Nogarejas, puertas viejas, colgadas de un garabato que no las alcance el gato. Castrocontrigo, los vergueiros. Torneiros, amansiapotros.
Los divertidos apodos utilizados por los habitantes de Val de San Lorenzo, Santiago Millas y Luyego de Somoza reflejan la rivalidad entre estas localidades. Algunos de los sobrenombres más picantes incluyen:
Val de San Lorenzo son apodados Valuros;
Valdespino de Somoza, Bubillos (en Referencia a las abubillas);
Mariquita de Dios, cuéntame los dedos y vete con Dios
Tarralina de Dios, / cuéntame los didos / y vaite con Dios,
Coquita de Dios, / cuéntame los dedos / y volarás pa Dios.
Catasol de Dios / cuéntame los dedos / y vete pa Dios, catasol.
Sananita, sananita, / ponte el manto / y vete a misa.
Sananita de Dios, / cuéntame los dedos/ y vete con Dios.
Este insecto cuenta con numerosos nombres populares en León; y que muchísimas de sus denominaciones lo relacionan con lo sagrado: Pastorina de Dios, pajarina de Dios, catalina, sananica, coca de san Antón, caracolín de Dios, vaquina de Dios, tarralina (ternerita) de Dios, teresita de Dios, monjita, gallinita de Dios…
#PobladuradeSomoza “Perraguesa, pon a mesa/ con tres libras de corteza, / para ti, para mí,/ para el rey, que viene ahí”
#SanEstebandeAlmázcara, donde se creía que la mantis era venenosa y podía hipnotizar a los niños: “María Teresa, pon la mesa/ en el Pico/ de la Dehesa”.
Alguien muy flojo en el trabajo y en la vida. Ser vago y desidioso.
Zurrar la badana
pegar a alguien
Ser un baldrogas
Hombre desidioso, flojo y cobarde; calzonazos.
‘calzones anchos’
hombre mal vestido
Estar hecho un jijas / Ser un jijas.
Estar delgado y tener poca fuerza, poco vigor; ser debilucho, persona endeble.
Estar hecho un Juan Lanas.
Ser un perezoso e indolente
Le zumba el mango/ Le zumban los cataplines.
Vulgarismo para ponderar alguna cualidad del sujeto aludido.
Ser más bobo que Borile.
es el sobrenombre o mote que llevaba un personaje de un pueblo cercano a Villacalabuey, el cual tenía un alto grado de subnormalidad graciosa. De ahí se tomó el punto de comparación para insultar a otro cualquiera, diciéndole: “¡Eres más bobo que Borile!”.
Ser más bobo que Carracuca.
Se emplea para ponderar el alto grado en que es aplicable a alguien la calificación despectiva de bobo.
Ser más bruto que un arado/ que la pila de un pozo.
Alguien ignorante y rudo.
Estar más duro que los pies de San Benito.
Ponderando la dureza de una cosa se compara con los pies de la imagen de San Benito, en una talla de madera dura.
No ser capaz de echar un gato de un centeno.
Ser un inútil
Parecer el espíritu de la golosina. .
Se dice de una persona falta de nutrición, o muy delgada y extenuada. También se dice a la persona que no come: Te vas a quedar como el espíritu de la golosina, y a alguien que come mucho, pero no engorda: Parece que tienes el espíritu de la golosina
Pesar como un trullo.
Se dice de los niños para ponderar lo gordos que están.
Quedarse como un Sixto Misiego.
Se aplica a alguien que se queda parado, que no hace nada.
Salir (uno) a la manta bajera/ a la manta encimera.
Parecerse a la madre/ al padre.
Seco como un estasco.
Se dice de las cosas que no tienen jugo.
Ser un pamposao.
Ser un hombre excesivamente calmoso e indeciso para actuar
Tener cabeza de apóstol.
Ser muy testarudo. Hace referencia a la cabeza de piedra de la imagen de los apóstoles o de otros santos.
Tener mala trasquila.
Se dice del que tiene mal genio.
A burro lerdo, arriero loco.
Se aplica al caso en que alguien se muestra terco en sus actos o en sus opiniones, hasta que otro, más terco que él, le fuerza a entrar en razón
A falta de hombres de bien, mi maridito es alcalde.
Se dice con ironía, cuando a alguien se le da un cargo para el cual no tiene las cualidades que el cargo requiere.
Dámelos con babas y no con barbas.
Hablando de los hijos, indica que dan menos disgustos de pequeños que de mayores.
Del lobo carne, poca y embarrada.
Se aplica a las personas avarientas, de quienes no se puede esperar mucha generosidad.
El amigo de la Montaña, el que lo pierde algo gana.
Frase con la que los habitantes del páramo, o de la Tierra de Campos, manifiestan su desconfianza sobre los de la Montaña, a los que se tacha de aprovechados.
El que lejos va a casar o va engañado, o va a engañar.
Aconseja que al tomar mujer, o marido, se procure que sea persona conocida.
La ropa fina en el arca se vende.
Las cosas buenas no necesitan que se les dé mucha publicidad.
Los hijos criados, los duelos doblados.
Recoge la amarga experiencia de que los hijos adultos suelen acarrear más preocupaciones a los padres, que cuando eran pequeños.
Ser (alguien) como las vacas de Valdeburón, ni son buenas para el frío, ni son buenas para el sol.
Se dice de las personas holgazanas que nunca trabajan, y los labradores los comparaban con las vacas de la Montaña leonesa (Valdeburón) que resultaban flojas para las faenas del campo.
Andar a “tía, dijo mi madre…”
Andar siempre pidiendo algo a los vecinos por carencia de medios propios.
Cazar gamusinos es una actividad que muchos han intentado, pero que ninguno ha conseguido
Es necesario un saco para poder cazarlo
Hay que estar en silencio y evitar el agua
Hay que tener cuidado porque si te muerde luego te pica en esa zona como si fueran ortigas
Es herbívoro y se alimenta de plantas
Cuando lo metes al saco se mueve mucho y hay que esperar a que se esté más tranquilo
Salen por la noche
Pega grandes saltos
Ataca a los más pequeños
Es de color anaranjado
Dado su pequeño tamaño y ausencia de armas de gran tamaño, el Gamusino se protegería usando sus túneles como fuente de escape a sus principales depredadores y, en casos de extrema gravedad, utilizaría sus afiladas uñas de excavación como arma mortal para defenderse y ganar tiempo.
Descripción física le describe como una criatura ágil descendiente de los ratones topo (o en su defecto, una rara combinación de conejo y ratón) con una cola minúscula y ajena de cualquier cartílago o hueso, unas garras afiladas que le permitirían abrir túneles subterráneos y escabullirse por éstos en caso de cualquier peligro mayor. Por su falta del órgano olfativo, percibiría a sus atacantes por el sentido del oído el cuál tendrían desarrollado como principal línea de detección de presas. Sus piernas escaladas y pelo corto nos recuerdan a un topo a primera vista, mas su dieta vegetariana e insectívora, sus largas orejas y su ausencia casi absoluta de nariz nos recuerdan al físico de un Conejo de montaña. Sus principales depredadores serían las águilas, los lobos ibéricos y depredadores carnívoros de gran magnitud como el oso pardo ibérico. Sistemas de defensa Dado su pequeño tamaño y ausencia de armas de gran tamaño, el Gamusino se protegería usando sus túneles como fuente de escape a sus principales depredadores y, en casos de extrema gravedad, utilizaría sus afiladas uñas de excavación como arma mortal para defenderse y ganar tiempo.