malvasia

El gallo – Domingo Gordo

El Domingo Gordo
matamos un tordo,
el Domingo Ramos
le pelamos
y el día Pascua
le cenamos.

Gradefes

El domingo Gordo
matamos un tordo,
el Domingo Ramos
le pelamos
y el Domingo Pasquilla
hacemos una tortilla.

Sahechores


El Domingo Gordo
matamos un tordo,
el Domingo Ramos
le pelamos
y el día Pascuilla
lo echamos en la escudilla.

San Bartolomé de Rueda

El Domingo Gordo
matamos un tordo,
el Domingo Ramos
le pelamos
y el día Pasquilla
le hacemos en una tortilla.

Villacidayo

Por estas puertas entramos
dispuestos para cantar,
si usted nos da el aguinaldo
ahora vamos a empezar.

No queremos la morcilla
ni tampoco el farinato,
que queremos longanizas
tan largas como el mi brazo

Valdealcón

Domingo de Carnaval
de gitana me vestí
y en un gran salón de baile
a mi novio perseguí.

Gitana mía, gitana,
gitana mía, por Dios,
echa la buenaventura,
la suerte que tengo yo.

No te cases con la rubia,
que serás un desgraciao;
cásate con la morena,
que serás afortunao.

Yo me caso con la rubia
aunque sea un desgraciao
y me dejo la morena
aunque sea afortunao.

Carbajal

https://funjdiaz.net/folklore/pdf/rf462.pdf

Una de las diversiones infantiles más populares que existía en muchos pueblos leoneses durante los días de Carnaval era la que llamaban «El gallo». Esta fiesta está especialmente recogida en la Montaña, sobre todo en las comarcas de Babia y Laciana. Sobre ella escribieron autores como Restituto Martínez, Modesto Medina

Para celebrar «El gallo» los maestros, en vísperas de Carnaval, clasificaban a sus discípulos con arreglo al adelanto de cada uno en sus estudios. Al primero de la clase se le nombraba rey, al segundo general, al tercero coronel, y así sucesivamente hasta llegar al cabo. Los más atrasados y los más pequeños eran considerados como soldados rasos. El papel de abanderado le solía corresponder a uno de los mayores, aunque fuese de los más atrasados. En las niñas solo había las distinciones de reina y princesa. Las familias de los niños se encargaban de engalanarlos con la indumentaria propia de su categoría.
En Llombera (Ayuntamiento de La Pola de Gordón, Montaña Central), un niño hacía de abanderado y otro portaba un hierro asador, para ensartar en él los torreznos y las cosas pinchables que les entregaran los vecinos. Estos actores principales se adornaban con gorros de papel con colgantes de papelines multicolores.
El oficio del tesorero lo ejercía el alférez y las niñas llevaban cestas donde recogían los huevos
que les regalaran.
La mañana del Domingo Gordo (anterior al martes de Carnaval) se reunía la tropa infantil en la escuela. Los altos cargos y oficiales portaban espadas y los soldados llevaban escopetas; armas todas de madera, construidas porel carpintero del pueblo. Los niños formaban y entonces se presenta a el rey, constituyendoeste uno de los momentos más importantes de la fiesta. La tropa presentaba armas, el maestro se descubría y el monarca dirigía unas palabras a la tropa y al vecindario expectante:

Yo soy el rey de esta tropa,
y soy el rey encoronado;
no lo digo por España
ni por la gente que traigo,
que aunque son de edad menor,
son muy valientes soldados,

que tienen mucho valor
para mendrugos y tragos.


Otra versión era:

Yo soy el famoso rey
entre todos coronados,
pongo mi corona y cetro
como el rey ha señalado.
Y si no lo hace así
como yo lo he mandado,
que le corten la cabeza
con cuchillos afilados.


La gente se retiraba a sus casas y los niños comenzaban la ronda por el pueblo, pidiendo de puerta en puerta. Muchos eran los versos que cantaban los rapaces, y solían ser iguales para todas las casas:

Aquí estamos a esta puerta
dispuestos para cantar;
nos den pronto la limosna,
pues queremos caminar.
Buenos días, señor…
buenos días tenga usted,
aquí traigo mi bandera

que me ha prestado el rey
En estas puertas estamos
dispuestos para cantar,
darnos licencia, señores,
que queremos empezar.


Al sacerdote le dirigían salutaciones como las siguientes:

Buenos días, señor Cura,
de la casa rectoral,
que venimos a pedir
para el día Carnaval.
Buenos días, señor Cura,
buenos días, don…
que venimos a pedir
a la casa rectoral.


En otros saludos se asocia la petición:


Estas puertas son de pino,
las aldabas de nogal,
aquí vive un tabernero
que nos puede convidar.
Estas puertas son de pino,
las aldabas de cristal,
aquí vive un señor Cura
buen torrezno nos pué dar.

 
Cada personaje que desfilaba por el pueblodurante la postulación tenía su papel y lo mostraba en sus cantares específicos. Así, decía el capitán:

Capitán soy de armas
y primo de un general;
cien batallas he ganado
a fuerza de pelear.
De un soplo maté cien hombres,
de un estornudo un lugar,
de un puntapié derribé
una muy fuerte ciudad.
Las plazas y los castillos
todos los hice temblar;
sólo un gallo me da guerra
y a ese le tengo [de] matar.
A la punta de mi espada
vivo le tengo de asar;
para que no se nos queme
un torrezno me ha de dar.
Soy el capitán del gallo
y aquí traigo mi asistente,
para registrar a las mozas
que están malitas del vientre.


El alférez que llevaba una bandera (a veces con un gallo dibujado en ella) cantaba estos versos:

Yo soy alférez mayor
de los niños de la escuela,
si no lo quieren creer

aqui traigo mi bandera
Que la gané en Cataluña,
siendo soldado en la guerra.
Hace veinticinco años
que no he vuelto a esta tierra
hasta que el rey no lo ha mando

Esta bandera de letras,
principio de nuestro amparo:
sabiendo un hombre leer
en cualquiera parte es guapo.
Dejemos uno por otro;
vamos a lo que hace el caso,
a lo que somos venidos.
Señoras, vayan cortando
buenas lonjas de tocino
y de longaniza un palmo,
para que mis compañeros
las fuerzas vayan cobrando.


El Alcalde decía:


Alcalde soy por este año;
nadie se meta conmigo,
que por medio de la vara
tengo hacer un desatino
de huevos y torreznos
y de jarricas de vino.


El Obispo también tenía su parte:


Soy obispo con corona,
de Roma traigo licencia,
pa casar y descasar
a los viejos y a las viejas.

Y los soldados entonaban versos como los siguientes:

Soldados del requité
somos los que aquí venimos,
en busca de los cipayos [= huevos]
que usted tenga por los nidos.
Estamos tan inrritados

contra tales enemigos
... ... ....
Municiones no tenemos,
dénos usted un chorizo,
que nos sirva de cartucho,
y de metralla tocino.
Y luego si nos descargan
una granada de vino,
verá si somos valientes
y qué tal lo resistimos.
Darnos huevos o torreznos
o dinero para pan,
para sostener la gente
que tray nuestro capitán.


Otros versos singulares los cantaban personajes diferentes, así por ejemplo un niño que
llevaba un cesto y un zurrón:

Por torpe y desaplicado
me han nombrado huevero,
que con el fucico espurrido
[= hocico alargado o estirado]
olfateo el ponedero.


Otro, que era sacristán, le cantó al señor Cura, lo siguiente:

Míreme usted, señor Cura,
mejorado en mi destino,
de sacristán que lo era
en general efectivo.
Y hasta podía aparecer un gato:
Yo soy el gato murón,
el que mura los ratones,
los pequeños se me marchan,
y los grandes se me esconden.


Hay estrofas alusivas al gallo que, en ocasiones, llevaban durante la postulación:

Gente noble, gente noble,
gente de mucho dinero,
fuimos a jugar a España,
perdimos la mitad de ello,
y con la otra mitad
compramos un gallo negro.
El gallo tenía una falta,
que se nos venía muriendo.
Salga usted, señora, salga
si quiere ver al enfermo,
lo visitó el cirujano,
nada más falta el barbero.


Uno de la tropa se asomaba a la ventana y decía a los otros:

Alegraos, compañeros;
que ya la veo venir
con el torrezno en la mano
y huevos en el mandil.


Entre los cantares figuraban varios dedicados a las dueñas de las casas que se negaban a dar algo y que solían ser los más celebrados por el público. Por ejemplo:

Esta tía regañona
que vive en ese rincón
tiene una cazcarria al sayo
que la pesa un cuarterón.


Una vez recorrido el pueblo y considerado que se había recolectado lo suficiente para la fiesta, los rapaces se despedían con coplas como ésta:

Muchas gracias, la señora
la madre que la parió,
con el bien que Dios le ha dado
con sus hijos repartió.


Lo que ganaban los niños lo dedicaban a una merienda, que celebraban bien ese mismo domingo o el Martes de Carnaval. En Llombera adelantaban la postulación al jueves anterior al Domingo Gordo, ya que la
gente subía del mercado de La Pola y siempre podría mostrarse más dadivosa. Las casas a las que se pedía se llamaban «nidos», y de ahí que hubiera expresiones como ésta: «aún quedan por visitar dos nidos». Lo recaudado se guardaba hasta el Domingo Gordo, en que se hacía una comilona, siendo los niños mayores los encargados de elaborarla


El Domingo Gordo por la tarde, los niños «corrían el gallo», juego que consistía en enterrar vivo un ejemplar de esta clase, dejando solamente la cabeza a ras de suelo. Se vendaba a los niños por turno, empezando por el rey y se les hacía dar varias vueltas para desorientarles, quedando luego en libertad para ir en busca del
animal. Quien matara al gallo de un golpe certero con su arma, lo había ganado. Guzmán Álvarez en El habla de Babia y Laciana, cuando se refiere a las costumbres del pueblo de Quintanilla de Babia, señala la costumbre de los niños (rapaces) de disfrazarse por Carnaval e ir pidiendo por las casas huevos, torreznos o incluso dinero. A continuación incluye estos canticos de postulación:
Aiquí estamos lus rapaces,
venimus a vesitales;
y cumu ya nun son días
ŝesdamus las buenas tardes.

--------
A la siñura de casa
decimus cun atención:
cuecha el cuchieŝuna manu
ya diríjase al jamón.

---------------------
Denus guevus ya turrenus,
nun se ŝeulvide el jamón
ya dineiru para vinu
ya faemus una función.


---------------------------
De esas gaŝinas pechesas,
que tiene pur el curral,
tantus guevus cumu ponen,
sáquenus mediu cuartal.
*** *** ***
Siñor mayestru querido:
sigún reparte chuletas
distribuya entre nusoutrus
siquiera cinco pesetas.

------------

Siñur alcalde mayor:
venimus un regimientu
capaces de cunquistar
lus fondus del intamientu».

———-


Con el dinero que recaudaban compraban un gallo y lo enterraban:«…deixiandu ver sólu la cabeza, véndase lus guechus ya con unas espadas de madera van a daŝe hasta que lu matam. El gaŝu ya toulu demás guísanŝelu nuna casa ya cénanlu»
.

Este juego de enterrar al gallo en el suelo y convertirlo en víctima propiciatoria era lo que se llama «palo al gallo» en algunas localidades de Babia. En ella participaba también los mozos o incluso la gente mayor. «El animal se enterraba dejando sólo visible su cabeza. A los participantes, armados con un palo, se les vendaba los ojos y para provocar su desorientación se les hacían dar vueltas sobre sí mismos en la
línea de salida. Ganaba el que lograse matar al gallo y el gallo era su premio» Las costumbres de Quintanilla de Babia, nos indica que por Carnaval los mozos se revisten en grupos de dos o tres y portando una escoba y una vara van por las casas haciendo bromas, como comprobar que los hornos están limpios, les dan torreznos, que luego guisan las mozas y los comen conjuntamente, haciendo baile toda la noche.


Una costumbre antigua de las aldeas de Laciana era la «del Gallo»,
Se celebraba en invierno, cuando había nieve abundante. Consistía en enterrar un gallo en la nieve, dejándole la cabeza al descubierto. Los mozos con los ojos tapados y una espada en la mano, arrancando desde cierta distancia, tenían que tratar de cortarle la cabeza de un sablazo. Después para terminar la fiesta, se reunían a cenar el gallo.


Estigachxuvaumusenxaulalu
médicus ya ciruxanus
dixenunquinun tiene rimediu
rimediu, si non matalu»


Otra diversión que tenía al gallo como víctima era la que consistía en atar a uno o más gallos a un tronco de árbol y matarlos disparándoles con una escopeta.
En Palacios del Sil se trataba de una fiesta invernal (casi siempre por Navidad) y cuando lo permitían las nevadas. Se conocía como «el tiru al gatson» (el tiro al gallo) y se desarrollaba de esta manera: dos mozos compraban el mejor gallo que encontraban y lo ataban a un tuero de un castañal, en el puente del Río Palacios, y desde una distancia de cien varas o un poco más le disparaban con una escopeta, al parecer no era fácil acertarle y hasta los mejores tiradores fallaban varias veces. participaban tanto los mozos como los viejos y el que lo mataba se quedaba con él.
En Toreno, el juego consistía en poner, sucesivamente, cuatro o seis gallos atados a un palo y les disparaban con una escopeta o cartucho de posta desde una cierta distancia. En él participaban tanto solteros como casados y se celebraba al terminar el concejo del segundo domingo de Pascua.

Por lo que se refiere a las «carreras de gallos», éstas tuvieron cierto arraigo en pueblos del sur de la provincia de León, en la Ribera del Órbigo (Llamas, Secarejo, Sardonedo,…) y en la Vega del Esla (Villademor de la Vega). Consistían en colgar a uno o más gallos de una cuerda a cierta altura y los participantes, a lomos de caballos a galope, trataban de arrancarles el cuello y el que lo conseguía se quedaba con el gallo. En Villademor de la Vega recogimos el siguiente testimonio de algunas personas que recordaban cómo había tenido lugar este tipo de juegos: El segundo día de la fiesta de San Antón se hacía la ‘corrida de patos’, en realidad eran pollos o gallinas de corral lo que se colgaba de una cuerda y lo último que ponían era un ganso, que tiene el pescuezo más fuerte…eran los vecinos los que lo daban, a los que se pedían por las casas. Se ataban en una cuerda que estaba a uno y otro lado de la calle, enfrente de la ermita de las Angustias, los mozos pasaban a caballo e intentaban descabezar a los pollos y al ganso. La fiesta de San Antón era importante en Villademor de la Vega y según nos contaron había tres días de celebración, con baile y hoguera el día 17 de enero por la noche; los danzantes se disfrazaban y había unos personajes (los birrias) que iban con una careta y pegaban a las gentes por las calles.

En la llamada Venta de Peñicas en la carretera de Galicia y a un kilómetro escaso de Astorga, de vez en cuando se celebraban corridas de gallos y cintas, que atraen a ese sitio a una numerosa y animada concurrencia».
…/…
https://funjdiaz.net/folklore/pdf/rf462.pdf

Recortables

CUENTOS TRADICIONALES CASTELLANOLEONESES / Martin Criado, Arturo

http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/cuentos-tradicionales-castellanoleoneses/html/

1. JUAN EL OSO (1)

Era un pahtor, era un matrimonio y el hombre era pahtó; la señora fue a llevarle de comé a la piara, a la mahada y era de noche. Le dijo el marido:

– Ven por esa sierra.

Pue la tía se fue po el medio la cabra, la cohió un oso y se la llevó pa la cueva. El tío venga buscá a la tía…, no la encontró. Pero el tío creyó que la había comío algún lobo.

Allá siete años pareció la señora, pero con un oso, se tomó de oso; la llevó pa la cueva y se tomó de oso. Bueno, pueh volvió al pahtó otra ve, pa su casa y le diho el tío:

– ¿Qué eso que tiene ahí?

Era como un perro, pero tenía un rabito. Era medio cuerpo arriba de hombre y de medio cuerpo abaho era de oso…, de perro.

– ¿Y ése que está ahí?

– Pue ése qu’está ahí, me cohió el oso –le contó la señora – me cohió el oso y me llevó y se tomó.

No conocía más que yerba, lo que le llevásemos. Bueno, ahora trataron de llevarlo al oso, aquel matrimonio, a la escuela. Como era de medio cuerpo arriba una persona y de medio cuerpo abaho era un perrito y tenía un rabo igual que lo perro. Ahora va a la escuela, le enseña el maestro, y sabe más que el maestro, el muchacho. ¡Pos vaya! El primer día que fue a la escuela vio que sabía más que el maestro. Le pregunta otra ve y…, pue hay que tratar de traer otro maestro y…, sabía más que el otro maestro que se puso. Tres maestros le pusieron, tres maestros al muchacho. Y al último maestro que le pusieron, pue todo lo muchacho vihilaban ver el rabo, ¡lo que pasa!, dice:

– No me toquéis –les dice el muchacho– que como me toquéis alguno, le pego un trompazo, –les dijo el oso, porque le tiraban del rabo. Pue, tanto, que mató a uno, mató a un muchacho.

– ¡Ay! –decían– pueh ha matao a uno. ¡Echalo fuera!

Le echaron fuera y él le contestó:

– Yo, si quiere que me salga, me tenéis que dar no sé cuántas arrobas de dinero, ¡muchas!, y no sé cuántas fanegas de nueces, y no sé cuánta miel.

Bueno, le pidió todo lo que le pidiese. Le echaron fuera porque había matao otro muchacho. El que mató, matao se quedó. Se fue al servicio, pue, con ese rabito medio de persona, medio de oso, de perrito. ¡Aibá, lo sordao! Claro, lo que pasa, le tocan así al rabito de perro, lo que pasa.

–Tené cuidao, –leh decía él– que ya he matao un muchacho. Si me volvéis a tocar, mato un soldao.

Pueh tan mala suerte, que mató a otro soldao.

– ¡Poh cómo tenemo aquí a eso; –decía la tropa– vamo a echar fuera! – Si me echáis fuera, me tenéis que dar…

Lo metieron en la cárcel, le dieron mucha miel, mucha nuece, to lo que pidió, le dieron to lo que pidió. Creían que estaba preso y estaba venga a machar la nuece, to lo que le habían metío. ¡Bueno!, ahora ese muchacho ya salió de la cárcel. Como lo acharon también de la mili, pue volvió otra ve an ca del padre y le dice, el padre y la madre: –

Mira qué has tenío suerte, te echan pa casa. ¿Qué es lo que hace? –

¡Aaah! Si no m’echa pa casa, puedo con toa la gente.

Le decía que podía con todo el mundo, porque el rabo del oso tenía mucha fuerza.

Ahora trataron de ir por el mundo, pueh se fue por el mundo y abandonó el padre y la madre y se fue. Estaba uno arrancando pino en el monte y pasó él:

– Pueh ¿qué hase usté ahí?

Dice:

– Aquí estoy arrancando pino.

– Y ¿a cómo le pagan?

– ¡Aah! –dice el señó– me pagan poco.

– Pos yo le pago a usté má.

Como le pagó más, se fue con él. Llegaron má adelante y se encontraron con otro que estaba trabahando, que estaba allanado el teso con el culo, ¡venga dale culazo a un teso, venga dale culazo!

– Pero ¿qué hace usté ahí?

Iban ya dos, el de los pinos y él.

– Pos ¿qué hace usté ahí?

– Pueh aquí estoy trabahando, estoy ganando el hornal.

– Y ¿a cómo le pagan a usté?

– A tanto.

– ¡Véngase usté conmigo!

Pues se van loh doh. Ya eran tres. Ahora fue y le diho Juan el Oso:

– Aquí hay un pozo mu hondo. De los dos que ehtaban vamo a atar a uno a ver donde baha, a ver si ehtaba hondo.

Y dice uno:

– Yo la cago.

Y, claro, ataron y tiraron de la soga.

– ¿Qué has visto?

– No he visto máh –decía aquél– un pozo con agua.

¡Lo que había! Y ataron al que estaba llanando el teso con el culo y aquél también pos no vio más que agua, lo que vio el otro.

– Bueno, pos ahora me voy a… Se ató él.

– …vosotros me estiráis, ¿eh?

Lo ataron a él, paso el pozo, del pozo p’abaho y llegó a la casa de encanto; y había una habitación y un espeho en la puerta.

– ¿Quién portea?, –dice.

– Yo soy, –dice.

– Y ¿quién eres?, –le respondió la voz de dentro.

Dice:

– Yo soy Juanillo el Oso –le diho–. ¡Ay!, pueh, ¿cómo estás ahí?

El no veía la moza, el na más veía la voz…, estaba candao y le dice:

– ¡Ay! Estoy aquí encantada por cien años.

Encantada era por lo malo, alguna persona que la hubiese cohío, como las bruhas que la llevasen. La cohió, la ató al pozo, los otros ehtiran. Pensaron que era de Juanillo el Oso y estiraron de la moza, y él se fue máh alante y llegó a otra puerta y le diho: – ¡Pum, pum! – ¿Quién? – Pueh, ¿qué hacen ahí? Dice: – Aquí estoy encantada por cien años.

Él no le diho que había sacao a una ya, él no se lo diho. Dice:

– Pero estoy aquí encantada.

– Y ¿quién tiene que venir? –le diho Juanillo el Oso.

Dice:

– Tiene que venir un toro, un toro echando fuego por todos los sitios y el toro tiene que decir: “o me matas o te mato”.

Dice Juan el Oso:

– Y ¿con qué hay que matarlo?

Dice:

– Con el rabito de perro de Juan el Oso.

¿Cómo lo llevaba él! Viene el toro echando fuego y dice:

– A carne humana me huele; si te coho, te devoro.

– ¡Ven acá! –le diho Juanillo el Oso.

Le pegó con el rabo del perro y le mató. ¡Ya sacó otra moza! Ahora llegó él, sin subir parriba, a otro portal máh alante. Al llegar a otra puerta, pueh le respondió lo mismo, le diho que qué pasaba. Dice:

– Pueh estoy encantada por cien años.

Bueno, ya había sacao dos, una pa ca uno, pero faltaba una pa él y diho, dice: – ¿Quién tiene que venir? Dice:

– ¡Aaay! –le diho la muher dentro– es que tiene que venir una sarpiente, ¡fíjate!, una sarpiente echando fuego y esa sarpiente, si no la matas, me quedaré encantada por otros cien años. Y si la mata uno que tenga el rabito… Pueh la mató también. Sacó a las tres mozas, las ató y las sacó parriba y diho:

– Una pa ca uno.

Y diho él:

– Yo no la quiero.

– Pueh sobra una.

– Pueh la que sobre, la regalo –diho Juanillo el Oso.

Pue luego después se casaron con ellas y él no se casó. Siguió mas adelante y fue… ¿And’iría él, ande iríia él? El fin de él no se supo ande fue, pero los dos se casaron con las dos mozas que subió y la moza esa, la que queó, diho que se iba con Juan el Oso y con Juanillo se fue. Pueh una le dio una medalla de oro, otra una media naranja de oro y otra, otra cosa: tres regalos. Y aquella le diho que como la había sacao del encanto, que se marchaba con él, y ¿ande irían? Ande fuesen y los otros se casaron con las dos que sacó y se acabó (2).

2. JUAN PORRA DE QUINCE QUINTALES (3)

En un pueblo habitaba un matrimonio que tenía siete hijos, y el mayor de todos, al ver que su padre era tan pobre, le dijo, dice:

– Padre, me tienes que hacer una porra de quince quintales, once arrobas y media; como hijo mayor, quiero marcharme a buscar mi vida.

Se puso un morral, y con una cornata y una caja de cerillas, se echó al campo. Anduvo y anduvo, y a la lejanía de él vio una casa que echaba humo. Entonces, se dirigió a ella y, al llegar a ella, olía muy bien a chorizo y carne asada, pero, como hacía mucho frío, no quiso llamar a la puerta; se subió a la chimenea y, al mirar para abajo, dice:

– ¡Qué bien huele a chorizo y migas asadas!

Entonces oyó hablar a dos pastores que había dentro y dice:

– Bueno, allá va mi porra y, donde va mi porra, voy yo.

Y se tiró por la chimenea. Se encontró con dos mozos y le dijeron:

– A buena hora vienes, que es la hora de la cena.

Les contó sus aventuras y le dicen:

– Cena con nosotros.

En agradecimiento, le dice:

– ¿Por qué no venís conmigo?

Y dijeron entonces ellos:

– Bueno, vámonos.

Pero él iba con su porra tanteando el suelo. Llegó a un sitio que sonó hueco, dijo:

– ¡Parar!, que aquí hay un pozo. ¿Qué podrá haber dentro d’él?

Se encontraron con una gran piedra, que era una losa, y entre los tres la levantaron y vieron que era un pozo. Dijo:

– ¡Escuchad, que se oyen voces de mujer abajo! –dijo – ¿quién se va atrever a bajar?.

Y Juan, que así se llamaba, le dijo a uno de ellos

–baja tú.

Y el otro al otro:

– Baja tú.

Pero Juan tiró su porra y dijo:

– ¡Allá voy!

Y se tiró y allí se encontró con tres chicas guapísimas, y una le dijo:

– Ten cuidao, porque estamos aquí encantadas por mi padre león, diablo, toro.

La del diablo le dijo:

– Ten cuidao, que mi padre te va a dar una espada para pelear con él. Tú no quieras la brillante, quiere la roñosa.

Y al pelearse con el diablo, que era el padre, le cortó una oreja, pero la oreja hablaba y se la metió en el bolsillo.

Y cogió y la llevó a la puerta del pozo y les dijo:

– ¡Tirar!

Y se quedaron sorprendidos al verla tan guapa y les dijo que eran tres hermanas. La segunda con un toro. El toro tenía tres cuernos, uno en medio y los otros a los lados. Con la porra desencantó pegándole en el cuerno del medio. Le dio media pera, y la llevó a la puerta del pozo y dijo… Ya eran dos. La tercera, mató al león y le dio media naranja. Llegó a la boca del pozo y dijo:

– Tirar que terminó mi encanto, ahora aquí me quedo prisionero.

Pero mordió la oreja y le dijo:

– ¿Qué me dices, qué me mandas?

– Que me saques de aquí y me lleves con mis compañeros.

Cuando salió arriba y estuvo con sus compañeros, mordió la oreja y le dijo:

– ¿Qué me dices, qué me mandas?

– Llévame al pueblo del rey y ponme un traje nuevo para ser bien presentao.

Delante del rey le dijo:

– ¿Qué deseas?

– Casarme con la primera de sus hijas.

– No va a poder ser.

Dijo:

– Haré lo que usté me mande.

Y el rey le contestó:

– Te voy a dar una casa por ocho días y si no cumples los tres deseos, no te podrás casar con ella.

Le llevó a la casa, le llevó de comer, de beber y la semana se la pasó durmiendo. El pueblo le iba a ver, pero siempre estaba durmiendo, y, tres horas antes de cumplir su condena, sacó su trofeo, le mordió:

– ¿Qué me dices, qué me mandas?

– Que me cumplas los tres deseos, y que me vuelvas más joven y me saques delante de su majestad.

Su majestad dijo sí y se casó. Se casaron y fueron felices. Y colorín, colorao, este cuento se ha acabao, y colorín, colorete, aquí no dan lo que prometen (4).

3. EL ZURRÓN QUE CANTABA (5)

Era una chica que la mandó su madre ir al jardín a cortar unas flores y, cuando llegó a casa, la chica se percató de que había perdido el collar, y la madre la mandó volver al jardín a buscarle.

Cuando llegó allí, se encontró con un mendigo y la preguntó que a qué iba allí. Ella le contestó que a buscar un collar que había perdido; el mendigo la dijo que se metiera en el zurrón y le encontraría. Una vez dentro del zurrón la chica, el mendigo le ató, se le echó a la espalda y se marchó a la ciudad. Para que le dieran limosna, hacía creer a la gente que cantaba el zurrón. Cuando se paraba a descansar, el mendigo decía:

– ¡Canta, zurrón, canta,
o te doy con la palanca!

Al oírlo, la chica que estaba en el zurrón cantaba: ç

– Por el collarcito de oro
que en el jardín lo dejé,
por mi padre y por mi madre,
en el zurrón moriré.

Cuando llegó la noche, fue a una posada y dijo a los posaderos que tuvieran cuidado de no tocar su zurrón. Cuando el mendigo se acostó, vieron los posaderos que el zurrón se movía, por lo que intentaron abrirle, logrando sacar de él a una niña. Después de coger con cuidado a la pequeña para que no se despertase el mendigo, y, para que al coger el zurrón el mendigo no pensase que habían andado en él, metieron unas tortas de manteca y un gato.

El mendigo, cuando llegó a otro pueblo, empezó a decirle:

– ¡Canta, zurrón, que te pego un coscorrón!

Y el gato decía:

– ¡Miau, miau,
qué rico ha estau!

Y el mendigo volvía a insistir, contestando el gato:

– ¡Miau, miau,
qué rico ha estau!

Y enfadado, decía:

– Cuando llegue a las afueras del pueblo, ¡qué palos te voy a dar!

Cuando llegó por fin a las afueras del pueblo, desató el zurrón y le saltó el gato sobre él; le echó las uñas en los ojos y le mordió la nariz, y el mendigo malicioso se quedó hecho un infeliz (6).

4. LAS MONTAÑAS ROJAS (7)

Érase una vez un niño muy pequeño que, el pobre, andando y andando se fue creciendo, mas un día pensó y dijo:

– Yo quisiera irme a las montañas rojas, pero están tan lejos, tan lejos que ¿cuándo podré llegar?

En esto, se le acerca un hada y le dice:

– Chiquito, pues ¿qué te pasa en el camino donde estabas?

– Pues, que me quiero ir a las montañas rojas y no puedo.

Dice:

– Bueno, pues mira, si haces lo que yo te diga, entonces sí llegarás.

– Bueno, pues vaya usté diciendo.

Dice:

– Mira, ponte aquí en medio la carretera, espera que venga un águila muy grande, muy grande; se va a parar delante de ti. Tú súbete al águila. Pero, escucha: procura tener por lo menos tres kilos de carne y, cuando el águila diga “gruah”, le das un trocito; y, cuando te vuelva a decir “gruah”, le vuelves a dar otro trocito, y, cuando te quieras dar cuenta, te va a dejar en las montañas rojas.

Y entonces, pues, él, como no le dijo nada, se montó en el águila y, entonces, cuando el águila hizo “gruah”, le dio un cachito; al poco rato, le volvió a pedir otro poquito, “gruah”, otra vez más p’alante. Cuando ya se quiso dar cuenta, se encontró a lo alto de una montaña, junto a unas rejas muy grandes. Y, entonces, allí, ya el águila se bajó, porque le pidió de comer, y como decía “gruah, gruah”, la carne se había terminao y no podía dar. Bueno, entonces, ya se bajó, pero él, al bajarse y ver esas puertas tan grandes, pues fue muy curioso y se metió pa dentro, y vio una casita muy pequeña y, entonces, en esa casita, que tenía las ventanas de cristal muy bonitas por toos los laos, y él, entonces, se asomó y vio ropa allí de tres niñas, pero él no sabía quién serían ni quién no y dijo:

– ¡Ay!, pues aquí hay alguien.

Y ya miró para la izquierda y, entonces, vio que había un lago muy grande y dijo:

– Pues yo voy allí y me voy a bañar.

Y al irse a bañar, pues se dio cuenta que había tres chicas allí y dijo:

– Ya, la ropa que está ahí en la casita, pues es, claro, de esas doncellitas –dice–, bueno, pues ahora a ver cómo me hago ver, para ver cómo puedo llegar.

Pero esto, ya salió una que tenía el mismo talento de su padre, porque su padre era un ogro muy grande y, entonces, vino y le dijo, dice:

– Pero, oye, tú ¿cómo estás aquí?

Dice:

– Pues nada, vengo en busca de fortuna, en fin, a ver lo que puedo hacer.

Dice:

– Salte de aquí corriendo que mi padre te comerá y luego, después, ya no te podemos decir nada.

Dice:

– Pues no m’he de ir, porque he de quedarme aquí.

Dice:

– Bueno, si haces lo que yo te mande, entonces te salvaré. Pero si no, no podrás salir.

Y era la más pequeñita de las tres. Bueno, pues ya vino y dice:

– Espera que nos vayamos a vestir y, entonces, ya te llevo yo al palacio.

Cogió y le llevó al palacio y, al llevarlo al palacio, le dijo de esta manera, dice:

– Mira, ahora mi padre te dará para beber vino blanco y vino tinto. Tú cógete el blanco, no quieras el tinto y no se lo desprecies, hazle buena cara.

Pues así lo hizo y entonces dice:

– Pues ahora hacerle la cama, no, primeramente a cenar.

Dice:

– Bueno pues vamos a cenar. Mira mi padre nos ha puesto pollo asao; te va dar uno muy doradito, muy doradito, pa que lo comas. No lo quieras, come el otro medio blanco, que es el que está bueno y no pasará nada.

Bueno, pues todo eso lo hizo en compañía de todos y, entonces, ya por la noche, dice:

– Ven, que te voy a acompañar a tu habitación.

La dijo su padre, dice:

– Anda, acompáñale a su habitación.

Conque cogió y le acompañó a la habitación. Dice:

– Mira, tienes que subir una escalera sí, otra no, o sea, en un banzo pones los pies, en el otro no, en uno sí, en otro no, hasta llegar a la cama. Y, por la noche, no te acuestes en la cama; acuéstate en el suelo.

Dice:

– Y eso ¿por qué?

Dice:

– Porque mi padre deja caer las espadas y te atravesará, pero así no te hará nada.

Bueno, pues nada, por la mañana coge el rey y va muy contento a ver al muerto, pero se encontró que estaba vivo, no estaba muerto. Entonces le dijo:

– ¿Por qué has venido aquí?

Dice:

– Pues por esto.

Dice:

– Pues entonces te voy a pedir tres deseos. Si sales con ellos, te casarás con una de mis hijas, pero si no… Bueno, pues cogió y qué hizo; le bajó, le dio de comer, bien, como todos. Dice:

– Mira, uno. Tienes que hacer esto. Con este hacha de papel que te voy a dar y esta sierra de papel, hay que caer todo ese monte, pero le tienes que caer en cinco minutos.

– Imposible de los imposibles– dice él.

Y entonces viene la niña y le mira por un lao, cuando ya vio que su padre se marcha y le dice:

– ¿Qué te ha dicho?

Dice:

– Esto.

Dice:

– Vente conmigo que nos vamos a tumbar allí bajo un árbol y verás cómo está todo hecho.

Y así fue. Se despertó y estaba todo el monte caído.

Y entonces vino y dijo:

– Bueno, pues ahora tienes que hacer otra cosa.

Dice:

– ¿Ha salido bien?

– Pues sí. Bueno, pues vas a ir al río donde ayer has estao bañándote; con esta malla que te voy a dar y todos los peces del río vas a sacar a la orilla.

Pues cogió y se fue al río, y también la niña salió a él.

Dice:

– Mira, que me ha dicho esto, que lo tengo que hacer en cinco minutos.

Dice:

– No te preocupes. Échate a dormir en pie del río, que cuando te despiertes ya está todo hecho. No te vas a estar dormido más de cinco minutos, porque te despierto yo.

Bueno, pues cuando se despertó, estaban todos los peces, que eran peces rojos, cosas muy bonitas, todos puestos al lao del río. Entonces ya vino, dijo:

– Ya tengo dos deseos hechos.

Bueno, pues el tercero. Dice:

– Bueno, ¿qué tal?

– Has salido aprobao de dos, pero a ver ahora el último.

– Bueno, a ver el último, entonces.

Dice:

– Mira, en esa habitación hay una mesa muy grande. En esa mesa tienes que tumbar a mi hija y, con este cuchillo que te doy, la tienes que hacer toda cachitos, cachitos, cachitos…, pero cuidao, ¿eh?, no te olvides lo que estás haciendo, porque luego la tienes que volver a rehacer. Se va a quedar otra vez intacta, si sabes hacerlo. Si sales con esa prueba, tuya será. Bueno, pues el pobre hijo lo tuvo que hacer y le dijo:

– Lo tienes que meter en la olla; cuando vaya a romper a cocer, lo sacas.

Pues cogió y hizo la prueba como dijo el padre, pero se olvidó del dedo gordo de un pie, se pasó un poquitín de los cinco minutos, en que lo pudo hacer y ya le faltó ese dedo. Y entonces el viejo dice:

– Bueno, aquí ya tengo una muestra.

Porque ya ella le habló y todo, como que no había pasao na.

Pero ese rey tenía tres caballos, tenía el del viento, el del pensamiento y el de acero; o sea, que los tres veloces.

Bueno, entonces al ser así, dice:

– Pues nada, como veo que has aprobao los tres, no tengo más remedio que darte una hija, la que tú quieras, pero te tengo que poner a prueba con las tres juntas.

– Sí, sí, como usté quiera.

Pues, en vez de agarrarla por así o por donde fuera, la agarró por los pies; cuando vio que faltaba el dedo, dice:

– Es ésta.

Y entonces se vio a la niña. Entonces dice el rey:

– Pues no te la puedo dar.

No se la podía dar porque tenía el mismo talento que su padre, y el padre, claro, no quería perderla porque era su guía y dice: – Ésa, imposible.

– Pues es la que quiero.

Dice:

– Pues no puedo.

Le hizo una señal ella, dice:

– Mira, déjale, que ahora vamos a coger el caballo del viento.

Se cogieron el caballo del viento; cuando miran p’atrás, dice:

– Oye, que viene mi padre.

Venía con otro caballo su padre y llegan y dice él:

– Entonces, ¿qué hacemos?

Dice:

– Mira, uno la viña y otro el que está arreglándola.

Dice:

– Tú vas a ser el que estás arreglando la viña, y, cuando mi padre te hable, le contestas.

Conque llega y, claro, dice:

– Oiga, ¿ha visto usté por aquí una pareja montaos en un caballo?

Dice:

– No, señor, que estoy cavando mi huerta y yo no he visto a nadie.

Dice:

– Entonces, ¿cómo la voy a encontrar ahora, ahora sí que estoy perdido.

Se marchó, pero mientras, en ese tiempo, ella cambió el del pensamiento, que era todavía más avanzao que el del aire. Bueno, mira otra vez p’atrás y que ven que viene su padre. Dice:

– Oye, que nos sigue otra vez mi padre, estamos cogidos. Dice –pues vamos a correr, vamos a correr y hala.

Y ella veía que el padre ya les cogía y dice:

– Oye, que vamos a hacer un río, un caballo va a ser el puente, nosotros vamos a pasar por él y el otro va a ser el río, que corra el agua –dice– y él, como no va a poder saltar, porque al otro lao con el otro le vamos a hacer un fuego.

Pues ya se quedó en este lao, el padre ya no pudo pasar y, entonces, ya un caballo fue el cura, el otro el sacristán y ellos fueron los novios que se casaron, vivieron felices y a mí me dieron con el plato en las narices (8).

5. UN PADRE Y UN HIJO SE COMEN LA ASADURA DE LA MADRE (9)

Se murió la madre y el padre y el chico, que eran muy pobres y tenían mucha hambre, abren a la madre antes de meterla en la caja, y le sacan los riñones, y los asan y se los comen. Entonces, a la señora la entierran y al día siguiente oyen una voz muy lejana, una voz conocida, porque era de la madre, que les dice:

– ¿Dónde está mi asadura? [Con voz fuerte y quejumbrosa].

Y dice el padre al hijo:

– Es la voz de tu madre; es la voz de tu madre que viene a por la asadura. [Con voz asustada].

Y dice:

– ¿Dónde estás?

– En el cementerio. [Con voz cavernosa].

– ¡Ah, bueno! Si está en el cementerio, menos mal.[Con voz de alivio].

Pero, de repente, suena otra vez la voz, más cerca:

– ¿Dónde está mi asadura?

Y el padre dice al hijo:

– Es tu madre, es tu madre, que viene a por la asadura.

¿Dónde estás?

Dice la madre:

– Estoy en el camino del pueblo.

– ¡Ay, Dios mío! Ya está más cerca.

Entonces otra vez la voz se oye:

– ¿Dónde está mi asadura?

Y dice el padre:

– ¿Dónde estás tú, donde estás?

Y dice:

– Estoy a la puerta de casa.

Y entonces dice el padre:

– Vámonos a la cama, hijo, vámonos a la cama, que es tu madre que viene a por la asadura.

Y entonces se meten en la cama y, de repente, la voz otra vez:

– ¿Dónde está mi asadura?

– Nosotros no la tenemos; nos la hemos comido.

– ¿Dónde está mi asadura?

– ¿Dónde estás tú?

– Estoy debajo de la cama.

Les da un susto y se mueren los dos (10).

6. LOS CAZADORES Y EL CHAVAL (11)

Pues una vez eran dos cazadores y aburridos de que entodavía no habían visto nada con la escopeta y el perro, p’aquí, p’allá, p’aquí, p’allá, pues nada. Conque ya se encuentran con un chaval que estaba cuidando las ovejas en una ribera de un río, y le dice el compañero al otro, le dice:

– Oye –dice– ¿Quies que vayamos un poco a reírnos de aquel chaval que hay ahí abajo con las ovejas esas?

– Ten cuidao, ten cuidao, no creas que nos vamos a reír de él y se ría él de nosotros.

– ¡No jodas, hombre! ¡No, hombre! Vamos p’allá.

– Pues vamos p’allá.

– ¡Eh, chaval!, –dice– mira que toda la mañana por ahí y que no hemos visto nada, ni hemos disparao nada.¿Dónde echaríamos una liebre, sabes tú?

– Sí.

– Dinos dónde.

– En mi morral, que está vacío.

¡Ay la Virgen! ¡Que la echaría allí si la tuvieran los cazadores! Se miran el uno al otro y dice:

– ¿Qué? ¿No te decía yo?

– El caso es que nos pasa lo siguiente: queríamos pasar el río éste y no vemos medio.

– ¡Eso es muy fácil! Se hacen ustedes un puente, pues por aquí mismo.

Se miran otra vez el uno al otro y dice:

– No te decía yo que se reía de nosotros.

Ya salta cabreao uno y de mala leche, de mala hostia, y dice:

– ¡Oye, chaval! ¿Para ir al coño tu madre, por dónde iríamos mejor?

– ¡Más fácil todavía! Se montan en la picha de mi padre y los lleva todo derecho (12).

7. SU MAJESTAD ES-COJA (13)

Había una vez una reina que era coja, y los criados no se atrevían a llamarla “coja”. Entonces, entre ellos, hicieron una apuesta a ver cuál de ellos la llamaba coja y uno de ellos dijo:

– Vale, yo la llamo.

Fue y cogió un ramo de flores en el jardín y se le fue a llevar a la reina. Entonces la dijo:

– Su majestad escoja, es coja su majestad.

Y la reina cogió una flor y así el criado la llamó coja (14).

8. QUEVEDO LLAMA COJA A LA REINA (15)

Quevedo se juntó con unos amigos y les dijo, dice:

– ¿A que llamo a su majestad la reina, la llamo coja?

Y dicen:

– ¡Bueno! ¡Coja la vas a llamar!

Dice:

– Pues sí, verás.

Y fue Quevedo, compró un ramo de rosas y claveles y se fue a palacio, y pidió audiencia para ver a su majestad la reina. Y ya se la presentaron y salió la reina y fue Quevedo, se arrodilló delante de ella y dijo:

– Majestad, entre claveles y rosas, su majestad escoja (16).

9. EL REY Y EL PASTOR (17)

El rey le dijo a un pastorcillo, dice:

– ¡Coño! los pastores que dicen que sabís mucho, a ver si sabes cuántas horas tarda el sol en dar la vuelta a la tierra.

Y le dijo el pastor:

– ¿Eso no sabe usté? Claro que lo sé, veinticuatro horas tarda en dar la vuelta al mundo el sol.

– Bueno, bueno, eso está bien (porque le vemos que se pone y a las 24 horas sale por allí, ha dao la vuelta, le vemos que se pone po allí y luego sale otra vez puallí…).

– Bueno, y ¿cuántas arrobas pesa la luna? Eso también lo sabrás.

– Sí, hombre, ¡cómo no voy a saber! ¿Usté tampoco sabe eso? Dice: – No, no.

– La luna pesa cuatro arrobas.

Dice:

– ¿Por qué pesa cuatro arrobas?

Dice:

– Porque tiene cuatro cuartos y cada cuarto pesa una arroba: cuarto creciente, menguante, luna llena y cuarto creciente (sic).

– Bueno, bueno, está bien.

Y dice:

– Ahora, vamos a ver, y ahora ¿cuánto valgo yo? A ver si sabes lo que valgo yo.

Dice:

– Usté no vale pa nada.

– Pero, hombre, ¿cómo me dices eso? Te vua llevar a la cárcel. Pero al rey dices que no vale pa nada.

– No señor; porque usté, si se muere, deseguida ponen otro y ya usté no vale pa nada (18).

10. [RESPUESTAS AL JUEZ] (19)

Una vez había un señor condenao a cadena perpetua y tenía una chica, pues más o menos así… y, claro, la avisaron para…, porque el juez le dijo que si acertaba cuál era lo que más calentaba, lo más verde y lo más duro, que se salvaba, que si no, pues que no, que no se salvaba.

Y fue la chica con su padre a ver qué pasaba. Conque ya va y dice el juez:

– Vamos a ver: ¿Cuál es lo más verde que hay?

Y el hombre piensa que piensa, piensa que piensa y dice:

– El mes de mayo.

Dice el juez:

– Muy bien, muy bien, ya veis que está todo verde aquí. Vamos a ver –dice– ¿y lo que más calienta?

Piensa que piensa, piensa que piensa y a la chica la llevaban los demonios, “¡Pero este hombre, pero tal que si no lo dirá!”. Conque ya se le ocurre y dice:

– Hombre, lo que más calienta –dice– para mí, mire usted –dice– yo creo que es el sol.

– Pues sí señor, el sol. ¡Bueno! Pues ahora, vamos a ver: ¿Y lo más duro?

Se queda piensa que piensa. Ya pasaron dos o tres minutos y que no. Y ya la chica se decide y dice:

– ¿Es igual que lo diga yo que mi padre?

– Con tal de que lo digan y acierten –dice.

¡Hala! pues lo dice:

– Mire usté, señor juez, lo más duro que hay es la picha de mi padre, que lleva treinta años jodiendo y no se le ablanda (20).

11. LOS GALLEGOS Y EL CARRO DE PAJA (21)

Unos gallegos fueron a robar paja y se tiran por un bocarón a robar. Y dice:

– Mira a ver tú, mira a ver.

Se tira ya uno y dice:

– ¡Ay, ay, ay! Dice el de arriba:

– ¿Hay palla o no hay palla?

Dice:

– ¡Un carro!

Creía que era un carro de paja. Y se tiró el segundo.

– ¡Ay, ay, ay!

– ¿Hay palla o no hay palla?

– ¡Un carro!

Y se tiró el tercero, igual. Y todos se mataron los pobres gallegos (22).

12. LOS GALLEGOS Y LAS MORAS (23)

Eran unos gallegos que fueron a comer moras y se pusieron moraos, y sienten ruido y pasos:

– Mira, que vienen. ¿Dónde vamos, dónde nos subimos?

– Al árbol, al árbol.

Y se suben a un árbol los dos. En esto que llegan los ladrones a repartirse el dinero que habían robao y se sientan en el mismo árbol que estaban los gallegos.

– Toma, esto pa ti, esto pa ti, esto pa ti.

– Y ¿pa mí? –dice uno de los gallegos.

– ¡Ah! Pero estás ahí, ¡baja, baja!

Y fue y le mataron. Dice:

– ¡Ay, qué sangre más roja tiene!

Y dice el otro que había quedao:

– Es que ha comido moras.

– ¡Ah! Pero estás tú también ahí. ¡Baja, baja!

Y le mataron también (24).

13. EL CURA Y EL CRISTO (25)

El cura andaba pidiendo, que se había quedao sin Cristo en la iglesia, andaba pidiendo a los feligreses pa comprar un Cristo. ¡Bueno!, total que se gasta los cuartos en putas, y dice a uno allí en el pueblo:

– ¿Quiés hacer de Cristo en la procesión de mañana?

– ¡Sí, ah!

Le ponen allí sentado, tucu, tucu, tucu… la procesión.

¡Cuhete pallá! ¡Pom, pom! ¡Cuhete pacá! ¡Cuhete pallá! Andar, andar. Le dan ganas de mear.

– ¡Señor cura, que me meo! ¡Señor cura, que me meo!

– ¡Hombre, por Dios! ¿Cómo vas a poder mear? Bueno, puede que sí.

Y se arriman un poco los del ayuntamiento y el cura le saca el… y mea. Pero lo cojonudo es luego, lo otro, más alante, andar, andar, y venga cuhetes, y venga la música, tucu, tucu…

– ¡Que me cago, señor cura, que me cago!

– ¡Huy! Eso sí que es muy difícil, eso no lo puede hacer, hombre.

Y ya pues tanto le obligaba, dice… manda el cura parar la procesión:

– ¡Alto! Queridos feligreses, bastante tiempo os habéis cagado vosotros en Cristo. Ahora se va a cagar Cristo en vosotros ¡Vivo!

Se bajó los pantalones y cagó (26).

14. [EL AMA DEL CURA] (27)

Esto era el cura y el ama, y to los días, cuando se iban a echar la siesta, tenía un sobrino, y l’ama pues muy lista, abría la puerta de la cuadra para que la burra se fuera a comer a los trigos y to los días:

– ¡Chico! –le decía su tía, dice– vete a ver la burra –dice– porque ya se ha escapao.

Y en esto que el chico se caló algo, dice:

– Que ya se ha ido la burra, –dice– me voy a por ella.

Dice:

– Pues, hala, vete.

Y en vez de ir a por la burra, se metió debajo de la cama y resulta que, cuando están en todo el jaleo, dice ella:

– ¡Ay! Veo el sol. –Dice– ¡Ay! Veo las estrellas Sale el chico de debajo de la cama y dice:

– ¡Tía puta! Y ¿la burra no la ves? (28).

15. YO TRES Y TÚ DOS (29)

Eran unos viejos, un matrimonio ya mayores, que se pusieron a cenar y la señora decía:

– Pa mí tres y pa ti dos.

Y el hombre decía:

– ¡Mujer! Que yo soy la cabeza de familia, y pa mí tres y pa ti dos.

– Pues no, pues para mí tres y pa ti dos.

Y de esa ruta estuvieron hasta que ya y eso… y el hombre como no cedía porque decía que él era la cabeza y que tenía que cenar tres y ella dos, y como no cedía, ya dijo la mujer:

– Pues me muero.

– Pues muérete.

Y se hizo la muerta la mujer, y ya “que se había muerto la mujer”, y la gente pues iba entrando y se decían unas a otras:

– Pues parece que…, mira qué cara tiene, como que no está muerta, mira qué cara tiene como que no está muerta ella.

Pero iba el marido y se ponía al oído de ella y la decía:

– Pa mí tres y pa ti dos.

Y creían que iba a besarla o que iba a quererla, porque la gente decía:

– ¡Mirai lo que la querrá! ¡Fíjate! ¿Qué la dirá al oído?

Y de cuando en cuando volvía y decía:

– Pa mí tres y pa ti dos.

– No, pa mí tres y pa ti dos.

– Mira, que ya viene la…, que te van a meter en la caja.

– Si me meten que me metan.

Se lo decía al oído:

– Mira, que ya viene el cura. Pa mí tres y pa ti dos.

Y a la mujer no había quien la sacara del “pa mí tres y pa ti dos”. Y ya, pues se iban p’al cementerio. La cogieron y la llevaron al cementerio. Y, cuando ya la van a meter, pues dice:

– Mira, que ya te van a meter, que te meten en el hoyo; pa mí tres y pa ti dos.

Y dice:

– No, pa mí tres y pa ti dos.

Y ya, de enfadao que estaba el señor, dice:

– ¡Cómete toos los cinco!

Y echaron a correr los enterradores que allí había, que eran cinco, porque creían que eran ellos a quien decía, que como dijo que eran cinco, pero el hombre lo decía por los huevos, y… hala, echaban a correr todos. Y cuando llegaron a casa, quien se estaba comiendo los huevos era el gato, que se dio un banquete de cinco huevos, y este cuento se acabó (30).

16. LA MUJER DEL SACRISTÁN Y SAN ANTONIO (31)

Esto era una vez un cura que estaba liao con la mujer del sacristán. Y resulta que ya no sabía qué hacer para que no los viera el marido y poder pasarlo bien. Total, que fue un día y se puso a rezarle a San Antonio y a pedirle que qué le harían a su marido para que se quedara ciego y así poder pasarlo bien con el cura. El sacristán, que los oyó, se cogió, al día siguiente, y se puso detrás del santo. Y fue la mujer y le pidió a San Antonio:

– San Antonio bendito, ¿qué le daré a mi maridito para que se ponga ciego?

Y el sacristán, que estaba detrás de San Antonio, dijo:

– Jamón y huevos; jamón y huevos.

Total, que la mujer del sacristán, todos los días, le ponía a su marido jamón y huevos pa comer, pa cenar, pa desayunar. El sacristán, muy pillo, dice:

– ¡Huy, mujer! No sé qué me pasa en este ojo, pero veo poco.

Seguía dándole lo mismo y a los pocos días:

– De este ojo veo poco, mujer. ¡Me estoy quedando ciego!

Y así, pues, el cura iba a casa del sacristán, como el marido estaba ciego, claro, no se daba por enterao. Total, que un día llega el sacristán, y tenía un hijo de nueve años, y le dice:

– Hijo, trae la escopeta, que me estoy quedando ciego y te voy a enseñar a tirar, para que puedas ir de caza.

Coge la escopeta y dice:

– Mira, hijo, las perdices hay que tirarlas al vuelo, los conejos al salto, las liebres a la carrera, y a la cabeza de los curas, de esta manera, ¡pum!, y le mató (32).

17. SANTA TERESA Y EL PAJARITO (33)

Antiguamente decían que Santa Teresa quería ser confesora como los curas, y para ello rezaba a Dios todas las noches. Una noche que rezaba, Dios se le apareció y la dio una cajita y la dijo que, si no la abría en tres días, la permitiría confesar.

Pero tanta curiosidad tuvo Santa Teresa que la abrió antes de tiempo. Dentro de la caja había un pajarito y se escapó. Al tercer día, Dios vino otra vez y le dijo:

– Tú, Teresa, no puedes ser confesora, porque antes de los tres días los descubrirías (34).

18. [PIDE MARIDO AL CRISTO] (35)

Una mujer iba todos los días a la iglesia y delante del Santo Cristo le pedía:

– Santo Cristo bendito, da a mi hija un buen maridito.

El sacristán, que veía lo que hacía esa mujer a la misma hora todos los días en la iglesia escondido detrás de una cortina, después de que la señora hacía la petición, él contestaba:

– ¡Bueno!

Y así todos los días, hasta que su hija se casó. Pero tuvo la desgracia de que su marido era feo, borracho, vago y malo, y de que la tratara muy mal. Entonces, su madre, al ver esto, volvió a la iglesia y, delante del Santo Cristo, decía:

– Patazas, manazas, cara de cuerno; según tienes la cara, me has dado el yerno (36).

19. [TÚ PAGAS] (37)

Llegaron tres a una posada sin dinero y, al pagar, los tres hacían como que la querían pagar, y, al final, para decidir quién de los tres pagaba, acordaron tapar los ojos a la posadera y al que ella tocara, pagaría. El resultado fue que, cuando la taparon los ojos, los tres escaparon y al que fue a tocar fue a su marido y dice:

– Tú pagas, (pensando que era uno de los huéspedes), y el marido dijo:

– Pagamos los dos (38).

20. LOS AMIGOS (39)

Unos gallegos fueron a tomar un aperitivo, eran muy amigos; dice:

– Vamos, yo pago ¿eh?, yo pago.

– ¡No, hombre, no! Pago yo.

Ya el cantinero dice:

– Pues miren, es tanto. Tiene que pagar uno.

– ¡No, hombre, yo pago!

– Pues miren: pónganse con la cabeza pa abajo ahí en esos tinos y el que levante la cabeza primero, aquél paga.

Y se ahogaron los tres (40).

21. EL TÍO PERICO (41)

Era un hombre pobre muy aficionado a la bebida, y todas las tardes se iba al bar y, allí, había dos señores bastante pudientes, que a él le daba mucha envidia que ellos pudieran ser más que él. Y un día tuvo una ocurrencia de decir que había comprao un burro y que ya no les tenía envidia porque cagaba onzas de oro. Los otros, como tenían dinero y les llevaba mucho la avaricia esa, pues:

– Véndanosle usté.

– ¡Bah, no faltaba más! Les voy a vender el burro que va a ser mi felicidad.

– ¡Nada, nada, nos le tiene usté que vender! Bueno, pues dos por tres, les pidió mucho más de lo que valía y se lo dieron. Le llevan a la cuadra, esperando que hiciera del cuerpo el burro, y que no salía ninguna onza de oro.

– ¡Bueno, pues este tío nos ha engañao!

El hombre, ya con temor de que iban a irle a buscar, pues le dijo a la mujer, dice:

– Mira, vete a la plaza y compras dos panzas de cordero; una la pones para cenar, pero la otra te la pones tú así, al vientre.

Y, efectivamente, por la noche llegaron los otros dos a su casa y ya había venido del campo.

– Tío Perico, venimos a…

Y él se hizo el borracho y la mujer:

– ¡Qué habrás hecho, sinvergüenza! Y que tal y qué sé yo.

– Calla la boca que te tendrá mejor cuenta.

La decía a la mujer, y la mujer, como todas las mujeres, no se callaba. Total, que saca la navaja y ¡pam!, la metió un navajazo en la barriga y la mujer se cayó p’atrás.

Los otros:

– ¡Huy, tío Perico! Si nosotros no venimos a esto, si na más venimos a reprenderle que nos había usté engañao y que…

– ¡Bah! ¿Os asustáis por esto? ¡Nada, hombre, nada! Veráis… Sacó un chiflato, purrruuu, rruuu, y se levantó la mujer.

– ¡Nos tié usté que dar el chiflato!

– ¡Bah, mia que sois antojaos! Pues no, hombre, si es que yo con esto me defiendo bien.

– ¡Na, na, que nos dé el chiflato! Pues, dos por tres, chiflato que se llevaron pa casa.

Bebieron en el bar, cuando llegan a casa, las mujeres, pues a cargar con ellas. El que tenía el chiflato la pegó una navajada y mujer panz’arriba pa siempre. Venga a tocar el chiflato y que no. El otro, como la había matao también, pues estaba esperando a que viniera el día pa ir a llamar al otro; y, cuando fue el día, fue a por el silbato y venga a tocar el silbato y que no.

– ¡Pues esto no tiene solución!

Pero el tío Perico había comprao dos liebres, vivas, y una la tenía atada a la pata la cama y la otra se la llevó al majuelo, y la dijo a la mujer:

– Cuando vengan a buscarme, dices que estoy en la viña, y que no, que no te molesten.

Conque llegaron allí y:

– ¡Bueno, aquí no tiene usté salvación; ya nos tiene usté negros! Porque tal, porque cual…

– ¡Huy, hombre! Dejarme despedir de la mujer, que pa la última noche, siquiera cenar con ella… y qué se yo. –Dice– voy a mandar la liebre esta pa que la dé razón.

Ya había quedao con la mujer en la cena que tenía que poner: arroz y patatas; y era lo que cenaban todas las noches. Conque le manda la liebre con la razón. ¡Sí, la liebre se marchó al monte! Bueno, llegaron a casa y le dejan de la mano y, efectivamente, arroz y patatas y la liebre atada a la pata la cama.

– ¡Nos tie usté que vender la liebre!

– ¡Pero mira que sois antojaos; también os voy a vender la liebre!

Bueno, pues también se entendieron y se llevaron la liebre pa casa. Se salieron por la mañana sin chaqueta, sin merienda ni nada, al campo. Uno no tenía tabaco, dice:

– ¡Anda, marcha a por tabaco!

Sí, marchó a por tabaco; marchó un poco lejos la liebre.

Total que ya dice:

– Bueno, pues ya no hay más remedio que ahogar a este tío, porque no pue ser. ¡A tirarle al río! Le metieron en un saco, el hombre era muy pequeño, y le ataron la boca. Pasan por una tasca, dejan el saco a la puerta y se metieron ellos a tomar el aguardiente. Pero había un pastor allí que estaba cuidando las cabras y sintió que el hombre decía:

– ¡Aaay, aaay! Y se asoma al saco por curiosidad y dice:

– ¿Qué le pasa a usté, buen hombre?

Dice:

– Que me llevan a ser rey y yo no lo quiero ser.

– Pues lléveme usté a mí.

Dice:

– Pues desata.

Desató el saco, se metió el muchacho y él a cuidar las cabras. Llegaron al río, cogieron el saco y, ¡pumba!, al río.

– ¡Hala, otra vez a casa!

Y según venían, en el camino, dice uno al otro:

– Mira, que es aquel el tío Perico.

– ¡Vamos! Es un crío.

– Que te digo que es el tío Perico.

Conque ya llegaron allí y, efectivamente, el tío Perico.

– Pero, hombre, tío Perico, si le acabamos de tirar al río y ahora…

– ¡Oooh! Me habéis tirao a la orilla y he sacao cabras; si me tiráis al medio, saco vacas.

– Pues venga usté con nosotros y me tire a mí.

Tiró a uno y no salía, y no salía, y dice el otro:

– ¿Cómo tarda tanto?

– Es un ansioso; está buscando las vacas.

– Pues tíreme usté a mí pa ayudarle.

Colorín, colorado, el cuento se ha acabado (42).

22. LOS GUIJARROS DEL ARROYO (43)

Un soldao vino de la guerra muy hambriento, llega a un pueblo y entra en la posada, la única posada que había en el pueblo. Y entonces le dice a la posadera:

– ¡Por favor, me pone usted algo de comer!

Y la posadera le dice que no tiene nada.

– ¡Por favor! Pero ¿no tiene nada para darme de comer?

– No, no.

– ¿Y tampoco tiene sopa de guijarros de arroyo?

Entonces la señora dice:

– Pero cómo se va a comer usted eso, los guijarros no se comen.

Dice:

– Sí, es que yo sé hacer una sopa con guijarros de arroyo. A ver, ponga usted al fuego una cazuela, échele agua; ahora, cuando esté hirviendo, le pone unos guijarros; ahora, échele un poquito de ajo, un chorrito de aceite, dos tacos de jamón y un poco de pan. Cuando esté todo hervido, ya me lo como yo.

Entonces, cuando estuvo toda la sopa hecha, el soldado separó lo guijarros y se comió la sopa (44).

23. [FUEGO] (45)

Señor amo, baje del alto de San Sebastián, deje la prójima nostra, calce las tiras viras, ponga los alberitates, que viene el que lleva los rates por las excelencias con la alegría al rabo, y, si la abundancia no nos favorece, se nos quema la chiviritaina.

Te lo voy a explicar: San Sebastián es la cama, la prójima nostra, la criada; las tiras viras, las zapatillas; los alberitates, los pantalones; el que lleva los rates, el gato; por las excelencias, las escaleras; con la alegría al rabo, el fuego; la abundancia, el pozo y chiviritaina, la casa (46).

24. A LOS POBRES SIEMPRE NOS TOCA EL DE LOS OJOS GRANDES (47)

Iban un padre y un hijo por el camino y se encontraron una perdiz y un mochuelo. Van a repartir y el padre dice:

– Pa mí la perdiz y pa ti el mochuelo.

El hijo se queda así y dice:

– ¡Jo! Eso no vale.

Y dice el padre:

– Bueno, pues pa ti el mochuelo y pa mí la perdiz.

Y dice:

– ¡A mí siempre me toca el de los ojos grandes!

Por eso, lo de “a los pobres siempre nos toca el de los ojos grandes” (48).

25. EL GRILLO (49)

Era un señor que se había empeñao en no trabajar y no trabajaba. Se pasaba el rato en los bares por la noche y haciendo fechorías para sacar pa vivir, porque ¿de qué iba a vivir? Y ya se le ocurrió un día coger una caballería de uno de los de la peña y llevársela al monte donde no supiera nadie dónde estaba.

– Le han robao el burro, le han robao el burro.

– Pues, si me dais diez duros, yo te digo dónde está.

Le dieron los diez duros y apareció el burro.

– ¡Huy!, pues éste es adivinador.

Se corrieron las voces por allí, por toda la región, que era adivinador, y, en ese tiempo, se le pierde a la reina una niña.

– ¡Buscar al adivinador! ¡Fíjate qué apuros! Y le dieron tres días de tiempo para que la encontrase. Le encerraron en una habitación que daba una ventana a la calle, y todo el día él estaba diciendo:

– Tres de los tres.

Tres días de los tres que le habían dado.

– Tres de los tres.

Y pasan por allí unos militares y oyen eso y dicen:

– Ya lo sabe este tío. Mirar, mañana sólo pasamos dos.

Como se había pasao un día, pues:

– Dos de los tres.

– Pues ya lo sabe. Pues mañana pasamos sólo uno.

Pasaron uno sólo y dice:

– Uno de los tres.

Se asoma a la ventana y dice:

– Oiga, tenga usté la niña, pero no diga que…

– No, a mí no me la deis. Métela en un trozo de pan, de meollo, y se la dais al ganso que está a la entrada de la puerta.

Efectivamente, se la dieron al ganso. Llegó:

– Bueno y ¿qué pasa con la niña?

– Pues miré usté, no la ha cogido nadie; la ha comido, la ha tragado el ganso.

Mataron el ganso, le sacaron el chisme, ¡bueno!

– Pues ahora tiene usté que quedarse con nosotros a vivir.

Él lo que quería era marcharse porque estaba en peligro; y ya le dieron que eligiera oficio, o lo que quisiera, y eligió sargento del ejército. Bueno, conque ya se corrieron las voces que era un pinta y que era un… Pues, un día, se fueron a instrucción, llegaron al campo, hicieron la instrucción que tenían que hacer y el teniente dijo:

– A discreción, descanso.

Y cada uno se puso por un sitio en grupos a parlar y esas cosas. Y uno de los muchachos encontró un grillo en la pradera y dijo:

– Vamos a ver este tío si es que es adivinador o qué es.

Ellos no sabían que le llamaban eso ni mucho menos; a él en su pueblo le llamaban “grillo”. Conque se reúnen cuatro o seis, le rodean y dicen:

– Bueno, vamos a ver. ¡Usté es un pinta y un sinvergüenza! A ver si aciertas lo que tengo en la mano.

Entonces el hombre, como se vio tan azorado, dice “me van a pegar una paliza” y se echó mano a la cabeza y dice:

– ¡Grillo, grillo, qué apurao te ves!

Y se salvó (50).

26. [EL GITANO SE CONFIESA] 51

Un gitano se quería confesar antes de marcharse a la feria, pero la iglesia estaba cerrada y llamó a la casa del señor cura. La madre del señor cura se lo comunicó a éste y la dijo que, si sólo era para confesarse, que subiera a su habitación y le confesaría. Cuando subió el gitano descalzo, se encontró que estaba dormido y se puso los zapatos, que estaban como nuevos. Llamó y empezó la confesión.

Cuando llegó al séptimo mandamiento, dijo que había robado unos zapatos. Le recomendó que se los diera a su dueño y contestó:

– Se los doy y no los quiere.

– Pues quédese con ellos, –dijo el cura.

Y se marchó a la feria con zapatos como nuevos y a la medida (52).

27. EL CURA DE CANTALPINO (53)

El cura de Cantalpino fue a decir misa y, luego, al sermón, empezó a predicar y decía:

– Yo soy de Cantalpino, nací en Cantalpino, vivo en Cantalpino y soy de Cantalpino. Y Cantalpino, Cantalpino, qué ricas están las berzas con el añejo tocino.

Se acabó el sermón y la gente decía:

– ¡Tiene un piquito de oro! (54).

28. LAS BRUJAS Y EL SEÑOR PAULINO

Esto era una congregación de brujas que se reunían en ciertos sitios para hacer lo que a ellas bien las convenía.

Y una noche estaban reunidas y les dijo una a las otras:

– ¡Venga! Decid conmigo:

Sin Dios y sin Santa María,
por esta chimenea arriba,
vamos a ir a comer,
a la bodega del señor Paulino,
chorizos y beber vino.

Ellas fueron, le comieron los chorizos, le bebieron el vino y, después de que estaban ya bien templadas, se salieron de allí y se fueron para su destino (55).

29. SAN SEBASTIÁN (56)

Era un señor en un pueblo que crió un almendro, y aquel almendro no daba almendras. Y el día de la fiesta del pueblo, la fiesta del pueblo era San Sebastián, empezó el cura del pueblo:

– San Sebastián, no vino San Sebastián, que nadie le protege, que nadie sufre… Y estaba uno por debajo del púlpito que decía:

– San Sebastián, San Sebastián, del pesebre de mi burro eres hermano carnal.

Ya el cura se cabreó, le llamó y dice:

– Vamos a ver: ¿por qué dice usté eso de San Sebastián?

Dice:

– Porque sí, porque es hermano del pesebre de mi burro.

–Dice:

– Treinta años le crié,
fruto de él no cogí,
y el milagro que él haga,
que me lo claven a mí.

Y era que a San Sebastián le habían hecho del mismo tronco del pesebre (57).

30. [DÓRMILIS, DÓRMILIS] (58)

Estaba dórmilis, dórmilis,
debajo de pínguilis, pínguilis,
vino ráspilis, ráspilis,
y llevó a pínguilis, pínguilis,
y dejó a dórmilis, dórmilis.

Que quiere decir que era un señor que estaba dormido debajo de un peral, porque lo estaba cuidando, pero vino el ladrón y le quitó las peras y lo dejó durmiendo (59).

31. [ESTABA DOS PIES] (60)

Era una vez
estaba dos pies
arriba tres pies
comiendo un pie.
Vino cuatro pies
y le quitó el pie.
Se levanta dos pies
agarra tres pies
le da a cuatro pies
y le quita el pie.

Esto quiere decir que estaba dos pies que era un hombre, comiendo un pie que era un pie de cerdo, arriba tres pies que era un taburete de tres patas. Vino cuatro pies, que era el gato y le quitó el pie, y por eso dice que se levanta dos pies, agarra tres pies y le da a cuatro pies y le quita el pie (61).

32. [LOBÍN SE LLEVA A RONQUÍN] (62)

Estaba pinguín que pingaba,
abajo ronquín que roncaba,
vino lobín que lobaba,
y llevó a ronquín que roncaba,
y dejó a pinguín que pingaba.

Que quiere decir: estaba pinguín que pingaba que era un árbol de bellotas, ronquín que roncaba que era un cerdo; lobín que lobaba que era el lobo, vino a coger a ronquín que roncaba y dejo a pinguín que pingaba que eran las bellotas (63).

33. LAS DOCE PALABRAS SANTAS (64)

En Segovia, antes de construir el acueducto, había que ir a buscar agua a un arroyo. Al atardecer, una moza fue a por agua y se encontró a un joven; este joven era el demonio pero ella no lo sabía. Empezaron a hablar, la decía que cómo iba a por agua tan lejos si él podía construir un canal que se lo llevase hasta casa, pero a cambio la pidió el alma.

Ella, al pedirla el alma, se da cuenta que es el diablo y no quiere hacer el pacto. Entonces el diablo la puso una condición: que, si quería ser libre, tenía que decir las doce palabras santas, dichas y perdonadas, antes de la media noche. La joven empezó a decirlas:

La una, la Virgen María que parió en Belén y quedó pura.

Las dos, las dos tablas de Moisés. La una la Virgen que parió en Belén y quedó pura.

Las tres, las tres Marías. Las dos, las dos tablas de Moisés. La una, la Virgen que parió en Belén y quedó pura.

Las cuatro, los cuatro evangelistas. Las tres, las tres Marías. Las dos, las dos tablas de Moisés. La una, la Virgen María que parió en Belén y quedó pura.

Las cinco, las cinco llagas. Las cuatro, los cuatro evangelistas. Las tres, las tres Marías. Las dos, las dos tablas de Moisés. La una, la Virgen María que parió en Belén y quedó pura.

Las seis, las seis candelarias. Las cinco, las cinco llagas, las cuatro…

Las siete, los siete coros. Las seis, las seis candelarias, las cinco…

Las ocho, los ocho gozos. Las siete, los siete coros, las seis…

Las nueve, los nueve meses. Las ocho, los ocho gozos, las siete…

Las diez, los diez mandamientos. Las nueve, los nueve meses,…

Las once, las once mil vírgenes. Las diez, los diez mandamientos,…

Las doce, los doce apóstoles. Las once, las once mil vírgenes,…

Y cuando terminó de decirlas, el demonio se quedó asombrado, pues no creía que fuese capaz de decirlas, y se cree que fue un ángel quien la ayudó. Entonces, dieron las doce y el demonio se quedó sin poner la última piedra del acueducto, y por eso está sin poner (65).

34. [MI ABUELA TENÍA UN GATO] (66)

Voy a contar un juego que hacía yo con mi hermano, que es el siguiente. Yo hacía muecas cuando me preguntaba mi hermano y él cuando lo hacía yo.

Mi abuelita tenía un gato con las orejas de trapo y el culito de papel, ¿quieres que te lo cuente otra vez?

Y mi hermano decía:

– ¡Calla, no hables!

Y yo contestaba:

– No me digas calla, no hables. Que mi abuelita tenía un gato con las orejitas de trapo y el culito de papel, ¿quieres que te lo cuente otra vez?

Y él decía:

– ¡Mire, madre!

Y yo contestaba:

– No digas mire, madre. Que mi abuelita tenía un gato con las orejitas de trapo y el culito de papel, ¿quieres que te lo cuente otra vez? Y así seguíamos hasta que nos cansábamos (67).

35. EL GALLO QUIRICO QUE IBA A LA BODA DE SU TÍO FEDERICO EL CHICO (68)

Esto era un gallo que iba a la boda de su tío Federico el Chico. Iba andando por un camino, llevaba mucha hambre y se encontró con un cagajón con mucho trigo y dice:

– Si pico, me unto el pico; y si no pico, me quedo con las ganas y sigo pasando hambre.

Total, que el gallo fue y picó y, claro, se llenó el pico de mierda. Siguió andando y se encontró con una malva, y le dice:

– Malva, límpiame el pico, que voy a la boda de mi tío Federico el Chico.

Y no quiso. Siguió andando y se encontró con una oveja, y le dice:

– Oveja, come a la malva, que la malva no quiso limpiarme el pico, que voy a la boda de mi tío Federico el Chico.

Y tampoco quiso. Siguió más alante y se encontró con un lobo. Dice:

– Lobo, come a la oveja, que la oveja no quiso pastar la malva, que la malva no quiso limpiarme el pico…

Y tampoco quiso. Fue más alante y se encontró con un perro. Dice:

– Perro, mata al lobo, que el lobo no quiso comer la oveja, que la oveja no quiso pastar…

Y tampoco quiso. Fue más alante y se encontró con un palo y le dice:

– Palo, pega al perro, que el perro no quiso matar al lobo, que el lobo no quiso comer…

Y tampoco quiso. Fue más alante y se encontró con una lumbre y dice:

– Lumbre, quema al palo, que el palo no quiso pegar al perro, que el perro no quiso matar al lobo…

Y tampoco quiso. Fue más alante y se encontró con un río y le dijo:

– Río, apaga la lumbre, que la lumbre no quiso quemar el palo, que el palo no quiso pegar al perro…

Y tampoco quiso. Fue más alante y se encontró con un burro y le dice:

– Burro, bebe el agua, que el agua no quiso apagar la lumbre, que la lumbre no quiso…

¿Por dónde íbamos?

– Por el burro

– Pues álzale el rabo y bésale el culo (69).

36. EL GALLO QUIRICO (70)

Esta es la historia del gallo Quirico que lo invitaron a la boda de su abuelo Zarapico el Chico. Él se puso muy elegante, se montó en el caballo y marchó a la boda. Al llegar por el camino, vio una boñiga, se bajó del caballo y se puso a comer. Pero al subirse otra vez al caballo vio que tenía sucio el pico y dijo:

– ¡Ay, qué sucio tengo el pico!. Voy más adelante a ver con quién me encuentro.

Y se encontró con la yerba y dijo:

– Yerba, límpiame el pico, que voy a la boda de mi abuelo Zarapico el Chico.

– No quiero.

Y el gallo siguió adelante y se encontró con la oveja y le dijo:

– Oveja, come la yerba, que la yerba no quiere limpiarme el pico que voy a la boda de mi abuelo Zarapico el Chico.

– No quiero.

Y siguió adelante y se encontró con el lobo y le dijo:

– Lobo, mata la oveja, que la oveja no quiere comer la yerba y la yerba no quiere limpiarme el pico que voy a la boda de mi abuelo Zarapico el Chico.

– No quiero.

Siguió adelante y se encontró con el perro, le dijo:

– Perro, come el lobo, que el lobo no quiere matar la oveja, que la oveja no quiere pastar la yerba, que la yerba no quiere limpiarme el pico que voy a la boda de mi abuelo Zarapico el Chico.

– No quiero.

El gallo muy disgustao se montó otra vez en el caballo y siguió adelante, y se encontró con un palo, un palo muy gordo, y dijo:

– Palo, mata al perro, que el perro no quiere matar al lobo, que el lobo no quiere matar la oveja, que la oveja no quiere pastar la yerba, que la yerba no quiere limpiarme el pico que voy a la boda de mi abuelo Zarapico el Chico.

– No quiero.

Siguió más adelante y se encontró con el fuego y le dijo:

– Fuego, quema el palo, que el palo no quiere matar al perro, que el perro no quiere matar al lobo, que el lobo no quiere comer la oveja, que la oveja no quiere comer la yerba, que la yerba no quiere limpiarme el pico, que voy a la boda de mi abuelo Zarapico el Chico.

– No quiero.

Ya montó en el caballo muy disgustado y marchó otra vez y se encontró con un arroyo, un arroyo muy grande y le dijo:

– Arroyo, apaga ese fuego, que el fuego no quiere quemar el palo, que el palo no quiere matar el perro, que el perro no quiere matar al lobo, que el lobo no quiere comer la oveja, que la oveja no quiere pastar la yerba, que la yerba no quiere limpiarme el pico que voy a la boda de mi abuelo Zarapico el Chico.

– No hace falta, gallo, que eres muy bonito y tú vas a volver ahora mismo aquí. Bebe agua, acércate a mí, bebe agua, te limpias el pico y te arreglas y te vas a la boda de tu abuelo Zarapico el Chico, que ya estás muy cerca.

Y, efectivamente, se limpió el pico y así fue a la boda de su abuelo Zarapico el Chico (71).

37. GALLO QUIRICO (72)

Esto era una vez un gallo que se llamaba Quirico, que estaba invitado a la boda de su tío Perico. Se limpió las plumas, se limpió el pico y se fue andando. En el camino se encontró con un gusano y se lo comió. Entonces se manchó el pico.

– Lechuga, lechuguita, límpiame el pico que voy a la boda de tío Perico.

– No, anda, sigue y calla. Yo no te limpio el pico.

Siguió andando y se encontró con una oveja.

– Oveja, ovejita, cómete a la lechuga que no me quiso limpiar el pico, que voy a la boda del tío Perico.

– Anda, anda, calla y sigue para delante.

Bueno, siguió para delante y se encuentra con el palo.

– Oye, palo, palito, pega a la oveja, que no se quiso comer a la lechuga, que no me quiso limpiar el pico, que voy a la boda del tío Perico.

– Anda, anda, déjame. Calla y sigue para delante.

En esto que sigue para delante y se encuentra con el fuego.

– Oye, fuego, quema al palo, que no quiso pegar a la oveja, que no quiso comerse la lechuga, que no me quiso limpiar el pico, que voy a la boda del tío Perico.

– Pero déjame en paz, déjame, anda. Cállate y sigue para delante.

En eso que se encuentra con el agua.

– Agua, agüita, apaga el fuego, que no quiso quemar el palo, que no quiso pegar a la oveja, que no quiso comer la lechuga, que no quiso limpiarme el pico, que voy a la boda del tio Perico.

– Bueno, déjame, que yo no quiero saber nada.

Sigue para adelante y se encuentra con el gusano.

– Gusano, gusanito, ¿quieres venir a la boda del tío Perico?

– Sí, claro que sí.

Va y se lo comió. Siguió más adelante y se encontró con una casa de una vieja; entra y dice:

– Anciana, ancianita, ¿me limpias el pico?

– ¿Que te limpie el pico?

– Es que m’he encontrao con el agua; el agua no quiso apagar el fuego, el fuego no quiso quemar al palo, el palo no quiso pegar a la oveja, la oveja no quiso comer la lechuga, la lechuga no quiso limpiarme el pico, que voy a la boda del tío Perico.

– Te le limpio, pero antes me tienes que decir si has visto al gusano.

– ¡Ah! Yo no lo vi. P

Cuentos:

Los gallegos que van a dormir y se tiran por el bocarón del pajar https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Fundaci%C3%B3n_Joaqu%C3%ADn_D%C3%ADaz_-_ATO_00856_13_-_Cuento_(Los_gallegos_que_van_a_dormir_y_se_tiran_por_el_bocar%C3%B3n_del_pajar).ogg

 El lobo y la zorra. El lobo cazó un carnero y lo esconden https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Fundaci%C3%B3n_Joaqu%C3%ADn_D%C3%ADaz_-_ATO_00856_14_-_Cuento_(Mar%C3%ADa_Garvila_y_Juan).ogg

El lobo y el arador (Comida de oso) https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Fundaci%C3%B3n_Joaqu%C3%ADn_D%C3%ADaz_-_ATO_00856_15_-_Cuento_(El_lobo_y_el_arador._Comida_de_oso).ogg

Adivinanzas – Provincia de León

adivinanza 41

adivinanza239.

adivinanza 72

-adivinanza 37

adivinanza 246

adivinanza 51

Adivinanzas

1-

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4-

5.-

7.-

8.-

25

27

https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/80-adivinanzas-leonesas/html/

CONJUROS

PARA ALEJAR LA TORMENTA

Santa Barbara bendita
que en el cielo estáis escrita
con papel y agua bendita
en el ara de la cruz
Pater Noster Amén Jesús.
———————–
Santa Bárbara bendita,
patrona de las nubes altas;
todo el pan de mi merienda
para los perros que ladran.
Ya la nube se espanta
y la tarde se aclara.

————————-

PARA ALEJAR EL PEDRISCO

Tanto truena, tanto tú,
que más puede Dios que tú.

PARA QUE ALGUIEN QUE HA DADO UNA COSA NO LA RECLAME

Santa Rita, Rita,
lo que se da no se quita;
papel y tinta,
de nuestra eterna, Amén Jesús.

Trajes regionales León – imágenes

Trajes regionales de la provincia de León

FOTOS en la memoria

El hombre listo y el hombre tonto – Cuento en dialecto

Al hombre tonto le invitan a cenar patatas a casa de la novia. 
Se quedan a dormir y se equivoca de habitación.
Equívocos varios del tonto

AUDIO https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Fundaci%C3%B3n_Joaqu%C3%ADn_D%C3%ADaz_-_ATO_00592_21_-_Cuento_en_dialecto_(El_hombre_listo_y_el_hombre_tonto).ogg

Leyenda del Abad y el rey (cuento en berciano)

Español: Por sanarle, le da todo el terreno que se ve desde la ventana del Abad (que era todo el Bierzo)
GéneroEspañol: Leyenda
Lugar de la actuaciónCorullón, León, España
PistaATO_00393_02
AUDIO Por sanarle, le da todo el terreno que se ve desde la ventana del Abad (que era todo el Bierzo)En berciano

La luna – Comarca de Luna

La luna

“Aunque no soy buena moza
fui cortada en buena Luna,
y pur eso me presento
delante de tu hermosura”.

Robledo de Caldas

Arcahueja de España

Gentilicios

EL VOTO – HERMANDAD DE LA SOBARRIBA

Romería del Voto


Refranero maragato

Avatar de Cancionero Leonés
  • -El que no fuma ni bebe vino el diablo se lo lleva por otro camino.
  • -Del agua mansa me libre Dios, que de la brava me libro yo.
  • -Es de villano tirar la piedra y esconder la mano.
  • -Cuenta -Es de villano tirar la piedra y esconder la mano.como bienes los males que no tienes.
  • -Quien anda con el fuego, quemarse luego.
  • -El buey ruín en cuernos medra.
  • -No digas «sape» hasta que no haya pasado el último gato.
  • -Hasta el rabo, todo es toro (no cantes victoria antes de tiempo).
  • -El hombre, para ser hombre, necesita tres partidas: hacer mucho, hablar poco y no alabarse en la vida.
  • -Al que madruga Dios le ayuda.
  • -En la olla de San Francisco igual comen cuatro que cinco.
  • -Caricias de puta y convite de tabernero siempre cuestan dinero.
  • -El hombre no se mide por la altura ni por la anchura, se mide por la inteligencia.
  • -El peor mal de los males es tratar con animales.
  • -La mujer puede tanto, que hace pecar a un santo.
  • -Para vivir honesto, no toques lo sexto.
  • -El dinero del pobre va dos veces al mercado.
  • -Hombre cobarde se casa mal y tarde.
  • -A la mujer y al ladrón hay que quitarle la ocasión.
  • -Los libros no enseñan mucho al buen maestro en el mundo.
  • -Arca cerrada con llave, lo que guarda no se sabe.
  • -El que lejos va a casar, va engañado o va a engañar.
  • -Las mujeres corren delante de los ratones y detrás de los hombres.
  • -Las mujeres no son de quien las quiere, sino del último que viene.
  • -Coge mujer por lo que valga, no por lo que traiga.
  • -Mujer compuesta, quita el hambre de otra puerta.
  • -Mas tarda el hombre en decirlo que la mujer en consentirlo.
  • -No regaña el amo a la moza, que con ella retoza
  • -De celosa a puta, dos pulgadas justas.
  • -Quien su mujer fía a un amigo, en la frente llevará el castigo.
  • -A la sombra de un hilo se la pega la mujer al marido.
  • -A feria y fiestas, con mujer y burra ajena.
  • -A las mujeres, quererlas, pero que no lo sepan ellas.
  • -Hijo de mi hija nieto mío ser, hijo de mi hijo no lo puedo saber.
  • -Coces de garañón, para la yegua caricias son.
  • -No cases con mujer que te gane en saber.
  • -Dos andares tiene el dinero, viene despacio y se va ligero.
  • -Guárdate del hombre que no habla y del perro que no ladra.
  • -La riqueza es madre de la pereza y abuela de la pobreza.
  • -Padres arrieros, hijos comerciantes, nietos señoritos y biznietos mendicantes.
    • -El que ahorra siempre tiene
      el ahorrar siempre fue bueno,
      el sombrero de aquel mozo
      es del padre de su abuelo.
  • -Casamiento de parientes, trae inconvenientes.
  • -Hacienda, señores, la comen los administradores.
  • -El que no está enseñado a bragas, le rozan las puntadas.
  • -Al burro y al mulo, la carga al culo.
  • -Carro untado, mula menos.
  • -No compres al que compró, compra al que heredó que no sabe lo que costó.
  • -Al diablo y a la mujer nunca les falta quehacer.
  • -La viuda joven llora al muerto en la cama y por un vivo clama.
  • -Mujer y armas, una en cada casa.
  • -Las patatas y las suegras, para que den fruto han de estar bajo tierra.
  • -A los padres y a los burros negros, o matarlos o venderlos.
  • -Mujer casada, mujer ganada.
  • -Donde entra el sol no entra el doctor.
  • -Los años son escobas, nos van barriendo hacia la fosa.
  • -Matrimonio bien avenido, mujer junto al marido.
  • -Alegría de cura, abrir cada día una sepultura
  • -Agua estancada, agua envenenada.
  • -Agua que corre no mata al hombre.
  • -Si quieres llegar a viejo, guarda el aceite en el pellejo (manténte gordo).
  • -Si quieres llegar a viejo, poca cama, poco plato y mucha suela de zapato.
  • -Lágrimas de heredero nunca mojan el pañuelo.
  • -La viuda rica, con un ojo llora y con el otro repica.
  • -Dios castiga sin palo y sin piedra.
  • -Dios consiente, pero no siempre.
  • -Tiene Dios más que dar que el diablo quitar.
  • -La justicia y la cuaresma para pobres sólo están hechas.
  • -Suegra, abogado y doctor, cuanto más lejos mejor.
  • -La verdad y el aceite quedan arriba siempre.
  • -La Misa y el pimiento son de poco alimento.
  • -Por oir Misa y dar cebada no se pierde nada.
    • -Arriméme, arriméme.
      fuíme arrimando
      al puchero del cura
      y le sorbí el caldo.
  • -Para putas y mal pan, Boisán.
  • -Andiñuela, ni mozo ni moza buena, si alguno hayes de fuera.
  • -Andiñuela está en un teso, (demasiado alto) Villarciervos n’un fondal, (demasiado bajo) mataburros en Turienzo, (T. de los Caballeros) porretos en Rabanal (tontos, paletos).

REFRANERO METEOROLÓGICO EN LEÓN

ENERO

  • En enero, vale más una gorra que un sombrero. (León)
  • En enero no te separes del brasero. (León)
  • Enero frío o templado, pásalo arropado. (La Seca)
  • Enero helado, febrero trasnochado, marzo airoso, abril lluvioso sacan a mayo florido y hermoso. (Carbajal de Rueda y Villacidayo) (Adrados de Ordás)
  • Un enero helado, un febrero amoroso, un marzo airoso, un abril lluvioso, un mayo pardo, un San Juan claro, ya valen más que la su mula y carro. (Tabuyo del Monte)
  • Xaneiro xeadeiro, febreiro amoroso, marzo ventoso, abril chuvisnoso, mayo pardo e San Juan claro, valen más que vacas e carro. (El Bierzo)
  • Xaneiro xabreiro… (El Bierzo)
  • Xineiru nevosu, febreiru xelosu, marzu ventosu y’abril chuviosu sacan a mayo fluridu y’harmosu. (Babia)
  • Antes quiero ver el lobo entre mis carneros, que los hombres en camisa en el mes de enero. (Banuncias)
  • Si en enero bebes helado no preguntes de qué has enfermado. (León)
  • El mes de la decembrina/fembrina, ni vuela la paloma ni pone la gallina. (Maragatería)
  • Agua en enero, cada gota un dinero (La Seca).
  • Enero caballero, todo malo o todo bueno (Oseja de Sajambre, Montaña Oriental).
  • Buen enero y buen abril, – nunca lo han visto venir (Robledo de Caldas, Montaña Occidental).
  • A partir del veinticinco de enero, no hay niebla que dure un día entero (Villamartín de Don Sancho, Tierra de Sahagún).
  • Enero helado, febrero trasnochado, marzo airoso, abril lluvioso sacan a mayo florido y hermoso (Carbajal de Rueda y Villacidayo, Esla–Campos).
  • Un enero helado, un febrero amoroso, un marzo airoso, un abril lluvioso, un mayo pardo, un San Juan claro, ya valen más que la su mula y carro (Tabuyo del Monte, Tierra de La Bañeza).
  • Xaneiro xeadeiro, febreiro amoroso, marzo ventoso, abril chuvisnoso, mayo pardo e San Juan claro, valen más que vacas e carro (El Bierzo).
  • Enero helado, febrero trastornado, marzo airoso, abril lluvioso, sacan a mayo florido y hermoso (Adrados de Ordás, La Ribera).
  • Xaneiro xabreiro, febreiro esmuriceiro, marzo airoso, abril chuvisnoso, sacan a maio florido y hermoso; San Xoan claro, Santa Mariña dalle ca fouciña, agosto dalle co xostro; septiembre come e vende que ruin e o dente que come a semente (El Bierzo).
  • Xineiru nevosu, febreiru xelosu, marzu ventosu y’abril chuviosu sacan a mayo fluridu y’harmosu (Babia, Montaña Occidental).
  • Antes quiero ver el lobo entre mis carneros, que los hombres en camisa en el mes de enero (Banuncias, Tierra de León).
  • Buen xineiru ya buen abril xamás lus verás venire (Palacios del Sil, Montaña Occidental).
  • Xaneiro, tempo dos tres hirmaus, a fame, os mocos e frío nas maos (El Bierzo).
  • Las xieladas de jienero, la nieve terde el capiello (Oseja de Sajambre).
  • Enero claro y helado (La Seca).
  • En xaneiro sube o cuteiro e si ves verdexar, ponte a chorar, pero si ves negrear, ponte a cantar (El Bierzo).
  • O xaneiro claro e xeado e o febrero, contrario a xaneiro (Bierzo Suroeste).
  • Xeñeiro xiela l’augua del pucheiro (Encinedo).
  • La blandura de enero, la nieve al bragueru (La Vega, Montaña Occidental).
  • A neve de xaneiro, cada gota un centeno (Bierzo Suroeste).
  • Con las nevadas de enero, el lobo por el sendero (Castrocontrigo).
  • Cuando nieva en enero, todo el año ha tempero (León).
  • Si oyes o trono no mes de xaneiro, busca sitio pro grau e bon pe pro palleiro (El Bierzo).
  • A enero llorón, julio tronón (León).
  • Si enero chorón, julio trunón (Trabazos).
  • El agua de enero llena el pajero – payero – pajar (Castrocontrigo).
  • Enero mojado bueno para el campo, malo para el ganado (La Seca).

🌧️ FEBRERO

  • En febrero, un día al sol y otro al brasero. (León)
  • En febrero, un rato al sol y otro al humero. (Banuncias)
  • Abrígate por febrero, con dos capas y un sombrero (Destriana, Tierra de La Bañeza).
  • Febreiriño corto… (El Bierzo)
  • Febrero vale más que entre bravo y no falaguero. (Los Argüellos)
  • Cuando la Candelaria llora, el invierno ya está fora. (Villahibiera)
  • Variantes de la Candelaria (Babia, Maragatería, Ancares, etc.)
  • Ya viene San Blas que echó la brasa al agua. (Andiñuela)
  • Por San Blas la cigüeña verás… (Rabanal del Camino, Ferreras de Cepeda)
  • Un febrero chapucero, un marzo airoso, un abril lluvioso, un mayo pardo, un San Juan claro, valen mucho más que la tu mula y tu carro (Andiñuela).
  • Si nun chueve en febreiru, nin buen pan nin buen eiru (Palacios del Sil).
  • El agua de febrero toda es centeno y la de marzo toda morgazo (Adrados de Ordás).
  • En febrero mete al obrero a hacer sebes y no paredes, no porque sean pequeños los días, sino porque están las piedras frías (Valle del Silencio, El Bierzo).
  • Febreiriño corto, con seus vinteioto, si tuvera mais catro non deixaba nin can ni gato (Bierzo Suroeste, El Bierzo).
  • Febreiro frebas da, – adiante o detrás, – el chas enseñará (El Bierzo).
  • Pa febrero ten lleña un llelleiro (Encinedo).
  • Febrero vale más que entre bravo y no falaguero (falaguero = halagador). (Los Argüellos, Montaña Central).
  • En febrero, deja la poza y vete al reguero (Andiñuela, Maragatería)
  • Febrero a su madre engañó, la sacó de casa y la apedreó (Castrocontrigo, Tierra de La Bañeza).
  • Febreiro loco, ningún día yia como loutro (Encinedo, La Cabrera).
  • Febreiro con moscas, ñeve a las portas (Encinedo).
  • Por San Blas, la cigüeña verás, y si no la vieres, nieve tuvieres (Maragatería).
  • Si no nieva pa San Blas, nieva el día de atrás (Castrocontrigo).
  • Pur Santa Puloña, marcha la nieve ya vien la cigoña (Babia). (Santa Apolonia el 9 de febrero ).
  • Dure a mala veciña – o que a neve febreiriña (El Bierzo).
  • Por San Antón, ninguna niebla llega a las dos (León).
  • Por San Antón (17 de enero) la buena pita pon y por Santa Águeda, la buena y la mala (Santa Marina de Somoza, Maragatería).
  • Por San Antón – la gallina pon – y por la Candelaria – la buena y la mala (Gradefes, Esla–Campos).
  • Por San Antón, la gallina pon; e polas Candelas, todas elas (El Bierzo).
  • Polo San Antón, poñe hasta o capón (El Bierzo).
  • Por San Antón laconero, la gallina pone el huevo (Portela de Aguiar, El Bierzo).
  • San Antón, la buena pita pon, y si no, retortijón (“se la retorcía el cuello porque no servía”) (Lucillo, Maragatería).
  • Ya viene San Blas que echó la brasa al agua (Andiñuela).
  • San Blas echa la brasa en el reguero (Villacidayo).
  • Por San Blas la cigüeña verás, y si no la vieras, mal año tendrás (Rabanal del Camino, Maragatería).
  • Por San Blas la cigüeña verás y si no la vieres, mal año de bienes (Ferreras de Cepeda).
  • Entroido o sol, Pascuas o tizón (El Bierzo).
  • Febreiru febreirudu, béisame’l culu (Palacios del Sil).
  • Febreiru febreirudu, marzu rabudu (Palacios del Sil).
  • Febreiriño, con súas frelas, hache de matar a ovellas, e con dous días máis que lle preste o seu amigo marzo marzán, hace matar pastor e can (El Bierzo).
  • Pur San Blas (2 de febrero) prende’l llaz (Villarmeriel, La Cepeda).

🌱 MARZO

  • Si queres ovellas mil, rapa en abril; si queres ovellas catro, rapa en marzo. (El Bierzo)
  • Si marzo ven o revés… (El Bierzo)
  • Si llueve el día de la Guardia (1 de marzo)… (La Seca)
  • Marzo, espigarzo e abril, espigas mil. (El Bierzo)
  • “En marzo, saca la cabeza el lagarto”León
  • “Po lo vinte de marzo da o sol. Bierzo
  • “Marzo, nigarzo; Abril, gubil; Mayo, pajarayo, San Juan volarán
    y San Pedro, ¡corre tras d’ellos!”. Andiñuela
  • “La buena truena, en marzo suena” La Cepeda
  • “El día que hay niebla en marzo, llueve en mayo”. Benazolve, en la Valdería, etc
  • “Si ves a culebra en marzo, verás a neve en mayo” Bierzo
  • “Tantos días niebla en marzo, tantas heladas en abril y mayo” Maragatería
  • “Agua de marzo, peor que mancha en paño” Toreno
  • “En marzo, cada gota quita un cardo, y en abril, cada gota da mil” Maragateria.
  • “Marzo, nigarzo; Abril, gubil; Mayo, pajarayo, San Juan volarán y San Pedro, ¡corre tras d’ellos!”.
  • “Marzo de lluvias, buen año de alubias” León
  • Rumba a trona en marzo, apreta cuba o mazo. (Las Médulas)
  • Tormentas en marzo, heladas en mayo (Castrocontrigo).
  • Marzo que comienza borrascoso, pronto se vuelve granizoso (León).
  • Cuando en marzo oigas tronar, echa la llave a tu pajar (Villalís)
  • Cuando ruge el mes de marzo, señal de buen año (Andiñuela). (La tormenta es buena para los campos).
  • La buena truena – en marzo suena (La Cepeda).
  • Nieve en marzo, vale un dinerazo (León).
  • Donde vexas culebra en marzo, – verás neve en maio (El Bierzo).
  • Marzo airoso, abril lluvioso, mayo pardo, San Juan claro, tendremos un año florido y granado. (Santa Marina de Somoza).
  • Marzo riscoso y abril lluvioso sacan a mayo florido y hermoso (Oseja de Sajambre).
  • Si llueve el día de la Guardia (1 de marzo) la sequía no tarda (La Seca).
  • Por la Santa Cruz (3 de mayo), la viña reluz (Villanueva de Jamuz, Tierras de La Bañeza).
  • Días de niebla en marzo, días de hielo en abril y mayo (Villalibre de Somoza, Maragatería).
  • Cuando marzo enrisca el rabo, tiempo del diablo (Gordón, Montaña Central).
  • Si marzo rabudo revuelve el rabo no queda pastor ni ganado ni cordero encencerrado (Corniero, Montaña Oriental).
  • Nieblas en marzo, heladas en mayo (Benazolve, Tierra de León).
  • Día de niebla en marzo, día de lluvia en mayo (Benazolve).
  • Tantas nieblas en marzo, tantas heladas en mayo (Cogorderos, La Cepeda).
  • Niebla en marzo, agua en mayo (Valencia de Don Juan, Esla–Campos).
  • Nieblas en Santa Lucía, buen tiempo para el próximo año (Santa María de la Isla, Tierra de La Bañeza).
  • Cuando marzo vuelva el rabo, no queda oveja con pelleja ni pastor deszamarrado (Maragatería).
  • Si marzo ven o revés, ni deixa pastor nin res (El Bierzo).
  • Por la Encarnación, los últimos hielos pon (León).
  • Nieblas en marzo, heladas en mayo (Benazolve, Tierra de León).

🌸 ABRIL

  • Abril lluvioso saca a mayo florido y hermoso (Carbajal de Rueda y Villacidayo, Esla–Campos).
  • Abril, abril, de cien en cien años habías tú de venir. (Oseja de Sajambre)
  • Abril tiene cara de beato y uñas de gato. (Santibáñez de la Isla, Ribera del Órbigo).
  • Y aún peores que el lobo, que nos las mata callando, son las nieblas y el rocío, que caen en abril y mayo” La Cepeda
  • Hasta que pases abril, no aligeres el vestir (León).
  • Buenos abriles y buenos hidalgos, siempre escasos (León).
  • No hay abril que no sea vil, al entrar o al salir o al medio por no mentir (Andiñuela).
  • Abril renegril mete el cocho en su cubil, la oveja en su cortejo y el buey en su carril (El Bierzo).
  • Tendo pan e leña pra abril e mayo, fago da miña capa un sayo (Bierzo Suroeste).
  • Marzu ventosu y’abril chuviosu sacan a mayo fluridu y’harmosu (Babia, Montaña Occidental).
  • Si queres ovellas mil, rapa en abril (El Bierzo).
  • Si hiela por Santa Engracia (16 de abril), la viña se desgracia (Santibáñez de la Isla).
  • El que quiera tener ovejas mil, líbrelas de las heladas de marzo y de los orbajos (= rocíos) de abril (Valle del Silencio).

🌼 MAYO

  • Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo. (varios pueblos)
  • Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo, y si junio es ruin hasta el fin (La Seca).
  • Cuando mayo va a mediar, debe el invierno acabar. (Villacidayo)
  • Mayo reglado, ni frío ni achicharrado. (Carbajal de Rueda)
  • Siempre tien disculpa mayu pa facere mal tiempo. (Palacios del Sil)
  • Desde los Santos a la Ascensión no te quites el mantón. (León)
  • Buenos abriles y buenos hidalgos… (León)
  • Si en mayo oyes tronar, echa la llave al pajar (Maragatería).
  • Cuando en mayo oigas tronar, prepara el silo y el pajar (Esla–Campos).
  • De ñuberos por la Cruz (3 de mayo) nos libre el cielo, amén Jesús. (Valduerna).
  • Mayo caliente y lluvioso ofrece bienes copiosos (Santibáñez de la Isla).
  • Si llueve en la Ascensión, días de ballón (= chubasco fuerte). (El Bierzo).
  • Cuando llueve por la Ascensión, un día sí y otro no (Destriana).
  • Si llueve por la Ascensión, cuarenta días seguidos son (Prioro)
  • Si chueve pur l’Ascensión, cuarenta díes sigurus son (Babia).
  • Hasta el cuarenta de mayo, – no te quites el sayo (La Cepeda)
  • Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo, y la vieja que fue vil dijo: hasta el fin (Villacidayo).
  • Días de hielo en abril y mayo (Villalibre de Somoza, Maragatería).
  • Nieblas en marzo, heladas en mayo (Benazolve, Tierra de León).
  • Tantas nieblas en marzo, tantas heladas en mayo (Cogorderos, La Cepeda).
  • Niebla en marzo, agua en mayo (Valencia de Don Juan, Esla–Campos).
  • Val más una truena entre mayu ya abril que las mulas ya’la carru del rei David (Palacios del Sil).
  • Esde San Bernardín a San Fernandín xelan los frutus un mieu güertín (Palacios del Sil).

🌞 JUNIO

  • Junio claro y fresquito, para todos bendito. (Santibáñez de la Isla)
  • Agua de junio temprana, males muy malos subsana. (León)
  • El agua de San Juan, quita vino y no da pan. (León)
  • El bayón de San Juan, quita vino y no da pan. (El Bierzo)
  • Si llueve por Santa Ana, llueve un mes y una semana. (León)
  • Si llueve por la Ascensión, cuarenta días seguidos son. (Prioro)
  • Si chueve pur l’Ascensión, cuarenta díes sigurus son. (Babia)
  • Cuando llueve por la Ascensión, un día sí y otro no. (Destriana)

🔥 JULIO

  • A enero llorón, julio tronón. (León)
  • Si enero chorón, julio trunón. (Trabazos)
  • El agua de enero llena el pajero; la de julio, el granero. (Castrocontrigo)
  • Si truena en julio, prepara el capullo. (Refrán general leonés, muy extendido)
  • Si llueve por Santa Ana, llueve un mes y una semana (León).
  • Si el patrón (Santiago, 25 de julio) da tronadas, el invierno da patadas. (Astorga).

🌾 AGOSTO

  • Si non chove en agosto, non hay magosto. (El Bierzo)
  • Agua de agosto, azafrán, miel y mejor rostro. (León)
  • En agosto es la primera lluvia que anuncia el otoño. (León)
  • Agostu secu ya setiembre mucháu, grandones tsastraus. (Palacios del Sil)
  • El agua agostera destroza la era, pero apaña la rastrojera. (Santibáñez de la Isla)
  • El potsu (= pollo) ya’l ninu (= niño) n’agostu tienen fríu (Palacios del Sil).
  • En agosto, refresca el rostro (Santa Marina de Somoza).
  • Tardes de agosto, de casa al orro (= hórreo) (Oseja de Sajambre).
  • En agosto enfría la vieja el rostro (Priaranza de la Valduerna).
  • En agosto refresca de noche el rostro (La Seca).
  • Agosto, frío al rostro (Villacidayo).
  • Agosto seca os montes, ía setiembre as fontes (Las Médulas).

🍇 SEPTIEMBRE

  • Buen tiempo en septiembre, mejor en diciembre. (El Bierzo)
  • Septiembre se tiemble: o seca las fuentes o lleva los puentes. (Villacidayo)
  • Septiembre, o seca las fuentes o tira los puentes. (Rabanal del Camino)
  • En setiembre u secan las fuentes u chéva’l ríu los puentes. (Palacios del Sil)
  • Septiembre o llena los charcos o secas las fuentes. (Castilfalé)
  • Setiembre muyau, mucho vino y enaguao. (Encinedo)
  • Pola Encina (8 de septiembre), auga encima. (Las Médulas)
  • Si por las témporas de San Mateo empieza a llover, hasta las de Santa Lucía parar no has de ver. (Valle del Silencio)
  • Agua por San Mateo, puercas vendimias y gordos borregos. (Santibáñez de la Isla)
  • Si no hay Sanmiguelada, no hay corderada. (Maragatería)
  • Por San Miguel verás llover. (León)
  • Setiembre, ou chena los pozos ou seca las fuentes (Trabazos).
  • Septiembre o hiela las fuentes o lleva los puentes (Toreno, El Bierzo).
  • Septiembre, o seca las fuentes o lleva los puentes (León).
  • Agosto seca os montes, ía setiembre as fontes (Las Médulas).
  • Por San Miguel, el gran calor será de mucho valor (Santibáñez de la Isla).
  • San Miguel de las uvas, tarde vienes y poco duras (León).

🍂 OCTUBRE

  • La luna de octubre siete lunas cubre. (Andiñuela)
  • La luna de octubre, cinco lunas cubre. (Villacidayo)
  • En octubre el agua del diez al veinte, para todos es conveniente. (León)
  • En octubre de la sombra huye; pero si sale el sol, cuida de la insolación. (León)
  • Si no hay Sanmiguelada, no hay corderada (Maragatería)
  • Por San Miguel verás llover (León).
  • Por San Lucas (18 de octubre), echa tus yuntas mojadas o enjutas (León).

❄️ NOVIEMBRE

  • Santos mojados, Ramos chapurriados. (Castilfalé)
  • Por los Santos la nieve por los altos (Villanueva de Jamuz).
  • Por los Santos, la nieve por los campos y los cochos por los bancos (Villalibre de Somoza).
  • Por los Santos, la nieve por los campos y por San Andrés, nevaditas tres (o el vino nuevo añejo es). (Castrotierra de la Valduerna).
  • Polos Santos, relucen os campos. (Las Médulas)
  • Por Todos los Santos, anda el campo blanco. (León)
  • Polos santos a neve nos campos, – e os cordeiros brancos (El Bierzo).
  • San Andrés, nevadicas tres. (Maragatería)
  • Si en noviembre oís que trona, – a cosecha que ben será bona (El Bierzo).
  • Truenos en noviembre, prepara el traje del año que viene (León).
  • Por San Martino (11 de noviembre), la ñeve pul camino (Encinedo).
  • Pa Santa Catalina (25 de noviembre) la ñeve na cocina (Encinedo).
  • Pa San Andrés (30 de noviembre) a la puerta la tenés (Encinedo).
  • Pulus Santus la nieve pulus altus, pur San Andrés a la puerta la veredes, pulu Reis yá pisaredes (Palacios del Sil).
  • Por los Santos, nieve en los altos y por San Andrés, nieve en los pies (Villalís).
  • Polos Santos a neve entr’os cantos; polas navidés, entr’os pés (Ancares).
  • Por los Santos la nieve por los altos (Villanueva de Jamuz).
  • Por los Santos (1 de noviembre), la ñeve pu lus campos (Encinedo).

🎄 DICIEMBRE

  • Decembre mollau, xaneiro ben xeau. (El Bierzo)
  • Si nun chueve pa Nochebuena, nun hay sementeira buena. (Trabazos)
  • Por Navidad ni llover ni ventear. (León)
  • En diciembre, hielos y nieve si quieres que sea bueno el año que viene. (León)
  • En diciembre unha boa nevada, media cosecha asegurada. (El Bierzo)
  • Cuando en diciembre veas nevar, ensancha el granero y el pajar. (Santibáñez de la Isla) (León).
  • En diciembre hielo y nieves. (Maragatería)
  • El mes de la decembrina, ni vuela la paloma ni pone la gallina (La Seca).
  • La nieve decembrina, todo el año es vecina (La Seca).
  • A neve decembria todo l’ano ch’é vicia (El Bierzo).
  • En diciembre hielo y nieves (La Seca).
  • Tras diciembre nebuloso, viene enero polvoroso (El Bierzo).

🎄 NIEBLAS

  • Cuando la niebla va para abajo, labradores al campo; cuando la niebla va para arriba, labradores a la cocina (Villamoratiel de las Matas, Esla–Campos).
  • Mañana de niebla, tarde de paseo (Mondreganes).
  • Cuandu la nublina afonda (= se va al fondo), el sol abonda (= abunda) (Palacios del Sil).
  • Nublina na montaña, pescadore na cabana (Palacios del Sil).
  • La nieblina del lobo es madrina y del agua vecina (Valdería).
  • A neblina con mal movimiento sigue invernía por largo tiempo (Valle del Silencio).
  • Año de mucha nieblina, año de mucha fariña (León).

❄️ INVIERNO / FRÍO

  • Fai tempo serrano, ni bon ni malo (Ancares, El Bierzo).
  • Polo bon tempo xunta a leña, e polo malo quéntate a ela (El Bierzo).
  • Cuando el perro se acerca a la lumbre, o es viejo o hace frío (León).
  • Invierno frío, verano caluroso (León).
  • Junto a santo que no suda – sacristán estornuda (El Bierzo).
  • Abriga bien el pellejo, si quieres llegar a viejo (León).
  • Ni en verano sin ropa, ni en invierno sin bota (La Seca, Tierra de León).
  • Con buen tiempo xunta lla lleña, y con malo caliéntate con ella (Trabazos, La Cabrera).
  • Que de invierno, que de verano, no dejes la capa en el escaño (Faro, El Bierzo).
  • Cuando el grajo vuela bajo, fa un frío del carajo (Trabazos).

🕯️ CANDELARIA-CANDELAS

  • Cuando la Candelaria llora, el invierno ya está fora… (Villahibiera, Esla–Campos).
  • El día de las Candelas, a medius pachares… (Babia).
  • Cuando la Candelaria chora, el invierno está fora… (Maragatería).
  • La Candelaria esporforia… (Banuncias).
  • Si a Candelaria chora, l’inverno vai fora… (Ancares).
  • Hasta que la Candelaria llora, el invierno no está fora (Ferreras de Cepeda).
  • Si la candelaria xora – l’uviernu ya está fuora… (La Robla).
  • Pulas Candelas a medious pachares… (Palacios del Sil).
  • Cuando la Candelaria foria… (Castrotierra de la Valduerna).
  • Cuando las Candelas plora… (La Cepeda).

🌦️ SEÑALES DEL TIEMPO (sol, arco iris, animales)

  • Cuando el sol se recata buena mañana saca (Vegas del Condado).
  • Cuando el sol se recata buen día cata (León).
  • Cuando llueve y hace sol – sale el arco del Señor… (Mondreganes).
  • Cuando llueve y hace sol, baila el perro y el pastor (León).
  • Cuando llueve y hace sol es la vida del pastor (Castrocontrigo).
  • Cuando chove e fai sol – vai o demo pra Ferrol (El Bierzo).
  • Arco a mediodía, augua pa tol día (Encinedo).
  • Arco por la tarde, buen tiempo aguardes (Encinedo).
  • Agua de arco no llena el charco… (Las Grañeras).
  • Arcu Iris pur puniente… (Babia).
  • Cuando el arco de iris baja a beber… (Los Argüellos).
  • Cuando el arco iris bebe, – no llueve (Solana de Fenar).
  • Cuando la perdiz canta y el arco bebe… (Trabazos).

🌧️ LLUVIAS

  • Nunca veu una seca que nun trouxera una trepa (Las Médulas).
  • Quien debajo de hojas se aloja dos veces se moja (Adrados de Ordás).
  • Aughua de bobos, móllaos a todos (Ancares).
  • Al cuco y a la moral, no le engaña el temporal (Sancedo).
  • Días de agua, en la taberna o en la fragua (La Cepeda).
  • Si llueve al mediodía agua todo el día (Adrados de Ordás).
  • Agua de mañana y concejo de tarde, pronto se esparde (Prioro).
  • Si o domingo chove anes de misa, toda a semana de risa (Bierzo Suroeste).
  • Cuando Dios quiere, de todos los aires llueve (Villalís).
  • Cuando Dios quier, de tous lus tsaus nieva ya chueve (Palacios del Sil).
  • Cuando el cielo está a diguichines de lana… (La Vega).
  • El cielo aborregau, a los tres días mujau (Pobladura).
  • Cielo a vellones, agua a montones (Rabanal del Camino).
  • Cielo a borreguitos, agua a cantaritos (Astorga).
  • Cielo ovellao, suelo mollao (Tejeira).
  • Ovejitas en el cielo, charquitos en el suelo (Tejedo del Sil).
  • Nubes de chana, nin chueve nin nada (Babia).
  • Cielo arado, suelo mojado (Igüeña).
  • Cielo empedrao, a las veinticuatro horas mojao (Prioro).
  • Cielo enladrillao, suelo mojao (Quintanilla del Monte).

❄️ NIEVE / GRANIZO

  • Antes falta la madre al hijo que la nieve al granizo (Gordón).
  • Cuandu aiqui nieva, ¿qué fairá na Sierra? (Palacios del Sil).
  • Lus malus tiempus malus son, peru la nieva yía gran prisión (Palacios del Sil).
  • Nieve en la sierra, abundancia en la vega (León).
  • Calambrón en Valnero, nieve hasta el bragadero (Prioro y Tejerina).
  • Neve menuda, herba a mula (Bierzo Suroeste).
  • Canta’l mirlu al anuitecere, nieve al amanecere (Babia).
  • Helar y nublar, señal de nevar (León).
  • El aceo y su rama verde, no lo apaga ni la nieve (Prioro).
  • Año de nieves, año de bienes (León).

🌩️ TORMENTAS / TRUENOS

  • Truena con ñubrina, ocho días continua… (Encinedo).
  • Si truena con neblina, ocho días de contina… (Valle del Silencio).
  • Truena mercolina, nueve días contina… (Santa Marina de Somoza).
  • Tormenta con neblina, nueve días contina… (Rabanal del Camino).
  • Nubes en Brazuelo y nubes en Prada, cuando se junten, tormenta asegurada (Rabanal del Camino).
  • Dura menos la nieve marcina, que la mala vecina (Rabanal del Camino).
  • Nunca llueve como truena (Sahagún).
  • El granizo empobrece y no encarece (León).
  • A mañana calurosa, tarde tormentosa (Villacidayo).
  • Truena de mañana y concejo de tarde, todo se vuelve aire (Estébanez de la Calzada).
  • Faltará la madre al hijo y no la niebla al granizo (Toreno).
  • Rayo, vaca buena y moza buena non sal de La Baña fuera (La Baña).

🌱 AÑO / ESTACIONES

  • En invierno y en verano, la capa en la mano (Andiñuela).
  • Año que empieza lloviendo entra riendo (Renedo de Valderaduey).
  • El mal año entra nadando (Santibáñez de la Isla).
  • Año seco tras el mojado, guarda la lana y vende el hilado (Pedrosa).
  • Año de ciruelas, nunca más vuelvas (Destriana).
  • Vrau que dura, Otoño asegura (El Bierzo).

AUDIO refranes VALDERAS https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Fundaci%C3%B3n_Joaqu%C3%ADn_D%C3%ADaz_-_ATO_00519_07_-_Refranes_del_tiempo_y_del_a%C3%B1o_agr%C3%ADcola.ogg

Saltar al corro.

Chiquillos que estáis ahí
y no nos dejáis jugar,
hacer el favor de ir
un poquito más allá .
Fuera burros, fuera burros
que aquí no se vende paja,
que lo que se vende aquí
son unas buenas muchachas.
Fuera burros, fuera burros
que aquí no se vende harina,
que lo que se vende aquí
son chicas de gente fina.
Tengo las calabazas
puestas al humo,
al primero que venga
se las emplumo.
Tengo las calabazas
en una cesta,
mi madre me pregunta
qué fruta es ésta;
yo le respondo:
son las calabacitas
para mi novio.
Alirón ,
tira del cordón,
cordón de Valencia,
¿dónde vas, amor m í o ,
sin mi licencia?

A l i r ó n ,
tira del cordón,
cordón de Italia,
¿dónde vas, amor mío,
sin que yo vaya?

Epistola – Cabrin Cabrate


Estando yo en un teso (Pastoril)

Estaba yo en un teso
comiendo pan y queso,
cuando vi venir al lobo,
me puse en un rebollo
a tocar el tarafollo,
p ú s e m e en una trampa
a llamar cabra blanca;
p ú s e m e en un espino
a llamar cabritino;
caí d é l embajo

me rompí el espinazo;
vino la justicia
me llevó la camisa,
vinieron los ladrones
me llevaron los calzones.
¡Qué buena vida la del pastor
si en el invierno hiciera sol,
las fuentes manaran vino,
y los rebollos tocino
y los geijos pan de trigo.

Bercianos del Real Camino

Qué contento está Bercianos
porque tiene mucho monte;
más contento está Calzada
con la ermita de San Roque.

Bercianos del Real Camino

Bembibre

Dios me libre
de los gatos de Bembibre
y de los de Viñales
que gastan rabo como los animales
y de los de San Román
que allá se van.
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Al entrar en Bembibre, niña.
lo primero que puedes ver
el Santuario de Cristo
la Villavieja con él.
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Dios te libre, rapacina
de los mozos de Bembibre,
que dicen las de Viñales
son finos como corales,
Dios le libre
Dios le libre
de los majos de Bembibre
y de los de San Román
que allá se van.
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Por camino de Bembibre
se pasea un caballero;
buen zapato, buena media,
buen bolsillo con dinero,
Ocho machos arreaba,
nueve con el delantero
y diez se pueden llamar
con el de la silla y freno.
Al revolver de una esquina,
cuatro amigos le salieron,
—¿Pa dónde camina el mozo?
¿Pa dónde va el arriero?
—Yo camino pa La Mancha.
—Adelante, compañeros,
a La Mancha ya no vamos
que no tenemos dinero.
—Por dinero no asustarse
adelante, compañeros
que tengo yo más doblones
que estrellas hay en elcielo.
A la llegar a una venta,
una pintica pidieron
El primer vaso que salga,
salga por rey de León,
salgo por rey de León,
que es muy poderoso y bueno.
Hicieron una descarga
y tres cayeron al suelo
y dos de los que quedaban
le mataron al arriero
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Bembibre