Desde su charco una parlera rana oyó cacarear a una gallina.

–Vaya –le dijo–, no creyera, hermana, que fueras tan incómoda vecina. Y con toda esa bulla,
¿qué hay de nuevo?
–Nada, sino anunciar que pongo un huevo.
–¿Un huevo solo? ¡Y alborotas tanto!
–Un huevo solo; sí, señora mía. ¿Te espantas de eso cuando yo no me espanto de oírte como
graznas noche y día? Yo, porque sirvo de algo, lo publico; tú, rana, que de nada sirves, calla el pico.


MORALEJA: Si tienes que alardear por algo, que sea por algo útil.

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File:Fundación Joaquín Díaz – ATO 00518 09 – Fábula de la rana y la gallina.ogg – Wikimedia Commons