Estando yo paseando
cerca de la Quebrantada
me encontré con una niña,
!olé, niña!,
blanca, rubia y colorada.
La pregunté qué tenía,
y estaba muerta de amores
por un mozo del Condado,
!olé, niña!.
un mozo de los mejores.
En Vegas se casó ella
y ahora vive en San Cipriano,
y es feliz con su marido
!olé, niña!
que fue un mozo del Condado.

Eres moza del Condado,
no me lo puedes negar;
me lo dicen tu hermosura
y tu saleroso andar.
Por tu cara de rosa,
por tu fachada,
subiría cien veces
la Quebrantada.