Me casó mi madre muy tierna y muy niña
con un barberiño que yo no quería.
Al escurecer, el pícaro se iba
con capa terciada y espada tendida.
Yo me fui tras él por ver donde iba
y le he visto entrar a en ca de su amiga.
Me puse a escuchar por ver qué decía.
Cintas y pañales yo te los daría,
cintas y pañales y una mantillina
y a la mi mujer palos y mala vida.
Me volví pa casa triste y aburrida,
me tranqué las puertas mejor que solía;
al amanecer el pícaro venía
con capa terciada y espada tendida.
Abre, mi mujer, abre, mona mía,
que vengo cansado de ganar la vida.
No te quiero abrir, que estoy aburrida;
donde echaste la noche, vete a echar el día.
Te tengo poner a cuarto las peras,
a cinco los higos, y a seis las ciruelas.