CASADA EN LEJANAS TIERRAS

Versión de CARBONERA 

Una casadina de muy lejos tierra
que murió de parto por malas parteras,
por malas cuñadas y peores suegras.
Una casadina de muy lejos tierra
con la escoba barre, con los ojos riega,
con la boca dice: “¡Quién fuera soltera!”.

Levanta, marido
, del dulce dormir,
que la blanca niña quería parir.
Levanta, marido, si bien me queréis,
y a la tu madrica me la llamaréis,
que aunque está algo lejos luego volveréis.
Ya puedes parir con la Virgen santa,
que la mi madrica no la enconré en casa.
Levanta, marido, si bien me queréis,
y a la tu hermanica me la llamaréis,
que aunque está algo lejos luego volveréis.

Levanta, hermanica, del dulce dormir,
que la blanca niña quería parir.
Si ella pariese un niño varón,
aunque reventara por el corazón.

Ya puedes parir con la Virgen santa,
que a la mi hermanica no la encontré en casa.

Pues vete, marido del dulce dormir,
y a la mi madrica me la llamaréis,
que aunque está algo lejos luego volveréis.

Levanta, hermanica, del dulce dormir,
que la blanca niña quería parir.

Vuélvete, mi yerno, vuélvete a la puerta,
que estoy envolviendo las ricas envueltas.

Anda, pavera, y vete a los pavos,
cógete el más gordo, aunque esté criando
.—
Ya viene la madre por altos y riscos
donde cantan los gallos y alzan los picos.

Había un pastorcico que guarda ovejas.
Dime, pastorcico que guardas ovejas,
dime, ¿por quién tocan campanas tan bellas?


Por una casadina de muy lejos tierra
que murió de parto por malas parteras,
por malas cuñadas y peores suegras.—
Ya acaban los curas de decir la misa,
no acaba su madre de llorar su hija.
Ya acaban los mozos de apagar las velas,
y no acaba su madre de llorar su prenda.
—¡Ay, mi hija del alma, que muerte llevó,
cómo no la ha visto la que la parió
Versión de VALDETEJA 

Una casadina de tierras ajenas
con la escoba barre,
con los ojos riega,
con la boca dice:

“¡Quién fuera a mi tierra!”

Levántate, marido, si bien me queréis,
que a tu madrica me la llamaréis.

Levántese, madre, del dulce dormir,
que la Blanca Niña quisiera parir.

Si la Blanca pare un hijo varón,
yo le reventase por el corazón.

Pare, mi querida, con la Virgen santa,
que la mi madrica no la encontré en casa.

Levántate, marido, si bien me queréis,
y a la tu hermanica me la llamaréis.

Levánteate, hermana, del dulce dormir,
que la Blanca Niña quisiera parir.
Si la Blanca pare un hijo varón,
yo le reventase por el corazón.

Pare, mi querida, con la Virgen santa,
que la mi hermanita no la encontré en casa.

Levántate, marido, si bien me queréis,
y a la mi madrica me la llamaréis,
porque aunque está lejos luego volveréis.
Despierta, mi suegra, del dulce dormir,
que la Blanca Niña quisiera parir.

Vuelve tú, mi yerno, vuelve tú a mi puerta,
que estoy amañando la rica senvuelta.

Levántate, pavera, y vete a los pavos,
escoge el mejor y el más cuidado.

Venga, la mi suegra, venga en hora buena,
que ha quedado sola y esperar no pueda.—

Ya iba su madre por altos y cerriscos,
ya cantan los gallos, levantan los picos,
ya halla un pastor que guardaba ovejas.
¿Por quién tocan campanas, campanas tan bellas?

Por una casada de tierras ajenas
que murió de parto por malas parteras,
por malas cuñadas y peores suegras.—
Ya acababa el cura de decir la misa,
no acaba su madre de llorar su hija;
y la mayordoma de barrer la iglesia,
no acaba su madre de llorar su prenda.

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