-Mañanita de San Juan,     
cuando el sol revoloteaba,
venían dos segadores    
llevando trigo y cebada.
El más jovencito de ellos     
fue el que rompió la manada.
Las hoces le son de oro,     
los dediles son de plata.
Le sintió la hija del rey     
de la torre donde estaba,
como se enamora dél,     
lo llamó por la criada:
—Oiga usted, buen segador,     
si me siega las henaras.
—Las sus henaras, señora,     
¿dónde la tiene sembrada?

 Matarrosa del Sil, León audio Fundación Joaquín Díaz – ATO 00025A 46 – La bastarda y el segador.ogg
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