| Adiós, España—, gritó un soldado, al despedirse de su nación—; adiós, padre; adiós, madre; adiós, Amelia del corazón. Ahí viene el barco de la amargura; adiós, Amelia, que en él me voy. Si por desgracia yo en Ceuta muero, tendrás recuerdos de un fuerte amor. —Marcha tranquilo, noble soldado; marcha orgulloso a pelear. Yo soy Amelia, la que te quiero y la que nunca te he de olvidar. A los seis meses de estar en Ceuta, vino gran carta él recibió, que era de Amelia, la que él quería, y en que decía que se casó. Aquel soldado, que alegre estaba, cayó en el suelo sin corazón; una morita que allí se hallaba de esta manera le consoló: -No tengas pena, noble soldado; nos casaremos pronto los dos. Ni tengo padre, ni tengo madre, ni tengo a nadie, ni tengo amor. A los seis meses de estar en Ceuta, otra gran carta él recibió; era de Amelia, la que él quería, y en que decía que se enviudó. —Tú bien viudita, yo bien casado con mi morita me ufano yo. ¡Viva, mi mora, viva, morita, que en mis penitas me consoló! HORNIJA audio ATO_00025B_01 https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Fundaci%C3%B3n_Joaqu%C3%ADn_D%C3%ADaz_-_ATO_00025B_01.ogg |
| AUDIO | 313 |
| PONTEDO_-_Amelia.ogg?uselang=es | Adiós España, gritó un soldado |
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| Adiós España gritó un soldado al despedirse de su nación |
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| Adiós mi España dijo un soldado al despedirse de su nación-; adiós mi padre adiós mi madre adiós mi Amelia que yo me voy Ya viene el barco de la amargura y adiós mi Amelia que yo me voy Si acaso en España muero tendré un recuerdo de un fuerte amor. -Vete soldado, vete tranquilo vete a Melilla a pelear. Yo soy tu Amelia la que te quiere y te esperará. A los tres años que en Ceuta estaba una gran carta él recibió, era su Amelia la que él quería y le decía que se casó. Pobre soldado, que alegre estaba, se cayó al suelo sin compasión y una morita que al lado estaba la que sus penas le consoló. -No tengo padre ni tengo madre ni tengo hermano ni tengo amor; dime, soldado, si tú me quieres nos iremos a España juntos los dos. A los tres años ya cumplidos que en Ceuta estaba otra gran carta él recibió, era su Amelia la que él quería y le decía que ya enviudó. -Tu bien viudita, yo bien casado con mi morita me marcho yo, a la que quiero y a la que adoro la que mis penas |
