Adiós, España—, gritó un soldado,
al despedirse de su nación—;
adiós, padre; adiós, madre;
adiós, Amelia del corazón.

Ahí viene el barco de la amargura;
adiós, Amelia, que en él me voy.
Si por desgracia yo en Ceuta muero,
tendrás recuerdos de un fuerte amor.

—Marcha tranquilo, noble soldado;
marcha orgulloso a pelear.
Yo soy Amelia, la que te quiero
y la que nunca te he de olvidar.

A los seis meses
de estar en Ceuta,
vino gran carta él recibió,
que era de Amelia,
la que él quería,
y en que decía que se casó.

Aquel soldado,
que alegre estaba,
cayó en el suelo
sin corazón;
una morita que allí se hallaba
de esta manera le consoló:

-No tengas pena,
noble soldado;
nos casaremos
pronto los dos.
Ni tengo padre,
ni tengo madre,
ni tengo a nadie,
ni tengo amor.

A los seis meses
de estar en Ceuta,
otra gran carta él recibió;
era de Amelia,
la que él quería,
y en que decía
que se enviudó.

—Tú bien viudita, yo bien casado
con mi morita me ufano yo.
¡Viva, mi mora, viva, morita,
que en mis penitas me consoló!

HORNIJA audio ATO_00025B_01 https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Fundaci%C3%B3n_Joaqu%C3%ADn_D%C3%ADaz_-_ATO_00025B_01.ogg
AUDIO313
PONTEDO_-_Amelia.ogg?uselang=esAdiós España, gritó un soldado
PONTEDO
AUDIOhttps://commons.wikimedia.org/wiki/File:Fundaci%C3%B3n_Joaqu%C3%ADn_D%C3%ADaz_-_ATO_00809_27_-_Adi%C3%B3s_Amelia.ogg
Adiós España gritó un soldado al despedirse de su nación
QUINTANILLA DE SOMOZA

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Adiós mi España dijo un soldado
al despedirse de su nación-;
adiós mi padre adiós mi madre
adiós mi Amelia que yo me voy

Ya viene el barco de la amargura
y adiós mi Amelia que yo me voy
Si acaso en España muero
tendré un recuerdo de un fuerte amor.

-Vete soldado, vete tranquilo
vete a Melilla a pelear.
Yo soy tu Amelia
la que te quiere y te esperará.

A los tres años
que en Ceuta estaba
una gran carta él recibió,
era su Amelia
la que él quería
y le decía que se casó.

Pobre soldado,
que alegre estaba,
se cayó al suelo
sin compasión
y una morita que al lado estaba
la que sus penas le consoló.

-No tengo padre
ni tengo madre
ni tengo hermano
ni tengo amor;
dime, soldado,
si tú me quieres
nos iremos a España
juntos los dos.

A los tres años
ya cumplidos
que en Ceuta estaba
otra gran carta él recibió,
era su Amelia
la que él quería
y le decía
que ya enviudó.

-Tu bien viudita, yo bien casado
con mi morita me marcho yo,
a la que quiero y a la que adoro
la que mis penas

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