Padre mío quería casarme,
pero un capotito tienes que comprarme.
Veré casarte hijo mío, yo no te puedo quitar,
pero el capotito no puedo comprar.
Padre mío, se lo pido por Dios,
aunque yo no fue mamá semana dos.
Si no hay capote, me caso sin él,
que el querer no se abriga con paño ni piel.
Y si llueve el día de la boda,
me tapo con besos y con la honra toda.
