La noche de San Martín,
luego después de la cena,
armaron un triquitraque
la Nicanora y Fidelia.

La Nicanora lloraba
y Fidelia le decía:
—Vamos a hacer la siega
antes que sea de día.

Salieron con la hoz al hombro
y el pañuelo en la cabeza,
cantando coplas al aire
y riendo con destreza.

La luna sobre el centeno
les alumbraba el camino,
y entre risas y suspiros
segaban con mucho tino.

Cuando el gallo dio la hora
y clareaba la alborada,
ya tenían la era llena
y la risa bien sembrada.
audio https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Fundaci%C3%B3n_Joaqu%C3%ADn_D%C3%ADaz_-_ATO_00025A_16_-_El_Samartino.ogg
Portela de Aguiar, León