| La noche de San Martín, luego después de la cena, armaron un triquitraque la Nicanora y Fidelia. La Nicanora lloraba y Fidelia le decía: —Vamos a hacer la siega antes que sea de día. Salieron con la hoz al hombro y el pañuelo en la cabeza, cantando coplas al aire y riendo con destreza. La luna sobre el centeno les alumbraba el camino, y entre risas y suspiros segaban con mucho tino. Cuando el gallo dio la hora y clareaba la alborada, ya tenían la era llena y la risa bien sembrada. | |
| audio https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Fundaci%C3%B3n_Joaqu%C3%ADn_D%C3%ADaz_-_ATO_00025A_16_-_El_Samartino.ogg |
