A tu puerta estuve anoche
hasta que salió la luna;
no me quisistes abrir, ole, ole
corazón de peña dura.
La ceniza del cigarro
me ha de servir de testigo,
que anoche estuve a tu puerta,
ole, ole
y no pude hablar contigo,
A tu puerta estuve anoche
hasta que salió la luna;
no me quisistes abrir, ole, ole
corazón de peña dura.
La ceniza del cigarro
me ha de servir de testigo,
que anoche estuve a tu puerta,
ole, ole
y no pude hablar contigo,