Un soldadito encontró
a una bonita niñera
y al punto se la llevó
a bailar a la pradera.
Que bien bailaba la niña
que bien bailaba el soldado
que bien bailaban los dos
y en la pradera quedaron.
Tienes en tu cara pencas
y en tu garganta lunares
y en tu pecho más virtudes
que rosas en los rosales.
