Una noche muy oscura
a una piedra me arrimé
y oí cantar a un jilguero
de su voz me enamoré.

Yo le dije jilguerillo
vuelve a cantar otra vez
que estoy queriendo a una niña
de catorce a dieciséis.

De catorce a dieciséis
de dieciocho a veintidós
si ella quiere yo también
nos casaremos los dos.

Quítate de esa ventana
estampa de la herejía
que quien madrugó por verte
bien poco sueño tenía.