Caminito de la iglesia
cuántas ligas habrás visto,
cuántos pecados mortales
habrá perdonado Cristo.

Dígale que pase,
que le quiero ver,
dígale que pase
para ver quién es.

Jovencita y con amores.
Yo, como no les tengo,
me divierto con las flores.
Jovencita y con amores.

Del otro lado del río
tengo yo los mis amores,
del otro lado del río,
que se crían como flores.
Del otro lado del río
tengo yo los mis amores,
del otro lado del río,
que se crían como flores.


Con qué te lavas la cara
que tan colorada estás.
Me lavo con agua clara
y Dios pone lo demás.

A la puerta de la cárcel
no me vengas a llorar,
ya que no me quites penas
no me las vengas a dar.

Al otro lado del río
siembran lino y nacen flores
con un letrero que dice:
Vivan los excavadores.

Aquí canto y aquí canto
y aquí me pongo a cantar
con licencia de una dama
y permiso de un galán.

Caminito de la iglesia
cuántas ligas habrás visto,
cuántos pecados mortales
habrá perdonado Cristo.

Cómo llueve, cómo truena,
cómo rugen las canales;
yo no me caso contigo
porque no tienes barreales.

Cómo quieres que te quiera,
si no te puedo querer,
si la madre que tú tienes
a mí no me puede ver.

Con qué te lavas la cara,
que tan colorada estás?
Me lavo con agua clara
y Dios pone lo demás.

Cuando se muere una madre
se había de llevar
a los hijos por delante
sin volver la cara atrás.

Debajo de tu ventana
tengo poner una parra,
pa cuando vayas a misa
no te dé el sol en la cara.

Golondrina, golondrina,
tú que vas cruzando el mar,
si ves a los mis amores,
diles que voy a embarcar.

La perdiz canta en el monte,
canta que se vuelve loca,
La perdiz canta en el monte,
canta que se vuelve loca,
porque tiene la nariz
por encima de la boca.

Madre mía, los mineros
qué buenos mocitos son,
pero tienen la desgracia
de morir entre el carbón.

Para el que toca el tambor
del cielo le caiga un ramo
y en la mano se le ponga
una niña de quince años.

Rosita de primavera,
siempre te encuentro lavando,
la hermosura de tu cara
el agua la va llevando.

Salid, mozas, a bailar,
por mozos no tengáis pena,
que los venden en Boñar
a peseta la docena.

Una vez que te quisí
y tu madre lo supió
porque yo se lo dijí
que te casaras con yo.

Dígale que pase,
que le quiero ver,
dígale que pase
para ver quién es.

Del otro lado del río
tengo yo los mis amores,
del otro lado del río,
que se crían como flores.
Del otro lado del río
tengo yo los mis amores,
del otro lado del río,
que se crían como flores.

A la puerta de la cárcel
no me vengas a llorar,
ya que no me quites penas
no me las vengas a dar.
A la puerta llaman,
sal a ver quién es:
Es un marinero, madre,
que me viene a pretender.
Dígale que pase,
que le quiero ver,
dígale que pase
para ver quién es.

Jovencita y con amores.
Yo como no les tengo
me divierto con las flores.
Jovencita y con amores.

Aunque tus padres no quieran
y tus hermanos tampoco,
tengo ser el heredero
de ese cuerpecito airoso.

Asturiana, asturianela,
hija de una cantinera,
me tengo casar contigo
aunque tus padres no quieran.
Aunque tus padres no quieran
y tus hermanos tampoco,
tengo ser el heredero
de ese cuerpecito airoso.

Del otro lado del río
tengo yo los mis amores,
del otro lado del río,
que se crían como flores.
Del otro lado del río
tengo yo los mis amores,
del otro lado del río,
que se crían como flores.

Jovencita y con amores.
Yo, como no les tengo,
me divierto con las flores.
Jovencita y con amores.

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