Con los peines
con que tú te peinas
no son de nácar
ni son de cristal.

Cada vez que
te veo peinando
se me van,
las cabras al sembrado,
viene el guardia
y me denuncia a mí.

Las penas que
yo estoy pasando,
son por ti.
Penosita, penosita,
llena de penosidades,
aunque soy hija de viuda
no me faltarán galanes.