La culebra en el camino,
la piso y abre la boca,
así se quedan los mozos
cuando les dejan las mozas.
No quiero tus avellanas,
no las quiero, no las quiero,
que a ti te las dan de balde
y a mí me llevan dinero.
No quiero tus avellanas,
tampoco tus alhelíes,
que me han salido bien falsas
las palabras que me diste56.
Las palabras que me distes
a la orilla de la fuente,

como eran palabras falsas
se las llevó la corriente.