Basilisa, mi vecina,
sólo piensa en San Antonio
y de continuo le pide
que la conceda buen novio.
El día que yo nací
nacieron todas las flores,
por eso a mí me pusieron
María de los Dolores.
Vengo de Jerusalén
de confesar con un santo,
de penitencia me puso
que no la quisiera tanto .
El día que yo me muera
me entierren en un cajón,
saco la manita fuera
que me la coma un ratón.
