Por desconfianza o para no dividir los capitales y la hacienda, frecuentemente unían en matrimonio a primos, previa dispensa eclesiástica, costumbre que también ha quedado patente en la tradición oral: 

El que lejos va a casar,  
o va engañao
o va a engañar. 

Y también suele cantar la ronda: 

Primo que por la prima
te vas al  baile, 
mira que por las venas 
corre la misma sangre. 
Para primos carnales, 
dispensa en Roma; 
para segundos primos,
en la ciudad de Barcelona.   
.

Todo comienza con la aparición de un rastro de paja molida que enlaza la casa del novio con la de la novia, y el domingo por la mañana descubre a todo el pueblo, que acude a misa, un noviazgo secreto hasta ese momento: 

La soltera va pa’ misa, 
Pisa paja, paja pisa; 
La casada vien’ pa’ casa, 
Paja pisa, pisa paja.

Llega la noche de ronda y se cantan los “mandamientos” a la puerta de la novia: 

Los mandamientos de amor 
te voy a contar, paloma,
 para que les des el sí 
y me lleves a la gloria.

La víspera de la boda también se entonaban canciones como en las rondas: 

Zagalejo pajizo 
cinta encarnada, 
qué ganas tien’ la niña 
de estar casada.   
.
Cardadores son mis padres, 
cardadores mis hermanos 
y cardador ha de ser 
el que a mí me dé la mano.   
.

El día de la boda sale el cortejo de la casa del novio y, a ritmo de castañuelas y tamborín, acuden a la casa de los padres de la novia…

 “Venimos a cumplir una palabra empeñada”, 

dicen. El padre abre la puerta carretal y contesta

“Pues cúmplase en hora buena”. 

El coro de mocitas vuelve a cantar

Denos la niña, señores, 
que aquí vienen fiadores. 
Señores, denos la niña, 
que aquí viene quien la fía: 
el padrino y la madrina 
y el novio en su compañía

 Los padres del novio, con su hijo y el padrino, entran en el cuarto grande y saludan a la madrina y a los padres de la novia, que espera sentada a que la madrina la avise para salir al portal y recibir la bendición. 

Arrodíllese, niña hermosa,  
en ese patio regado 
que te echen en bendición
los padres que te han criado.   
Arrodíllese la niña  
en ese patio barrido,                 
que te eche la bendición 
ese tu padre querido.   
  Arrodíllese, niña hermosa,  
en ese patio florido 
que te echen la bendición 
los padres que te han querido.   
Arrodíllese la niña  
en esa alfombra florida 
que te eche la bendición 
esa tu madre querida.   

La novia se arrodilla y pide

“Echaime la bendición, padres míos”,

la madre le coloca el rosario de los antepasados y el padre hace la señal de la cruz mientras la bendice

“Yo te bendigo y te entrego en el nombre del Padre y del Hijo…”;

también puede responder “

La bendición de Dios, hija, que la nuestra echada está”. 

El coro vuelve a cantar: 

La bendición ya la tienes. 
Sal, niña, cuando quisieres.

El novio y la madrina colocan el manto sobre la cabeza de la novia; las demás mujeres se cubren con la mantilla negra, bordada con seda de colores. Y el coro: 

Cúbrete con manto, niña, 
cúbrete con alegría, 
no te cubras con tristeza, 
mira que te pesaría.

Se levanta la novia, y el coro canta de nuevo: 

Salga la niña de casa, 
pise la piedra solera, 
que esta es la última vez 
que la pisas de soltera. 
Despídete, niña hermosa, 
de la casa de tus padres, 
que ésta es la última vez
 que de ella soltera sales. 
Al revolver de la esquina, 
mira para el tejado, 
mira que dejas en casa 
las madres que te han criado. 
Al revolver de la otra esquina 
y dar vuelta a aquel balcón, 
olvidaste a padre y madre 
y a los hermanos que son. 
Y a un hijo de gente extraña 
metiste en el corazón.

Salen hacia el templo y el coro sigue con sus cánticos: 

¿De dónde sale la luna  
que toda la calle alumbra? 
Sal de casa de tus padres 
que alumbra todas las calles.   
Mira, galán, para atrás 
y verás ir una rosa 
que a la puerta de la iglesia
te la darán por esposa.   
Mira, niña, lo que haces 
en la puerta de la iglesia,
no es nudo que se deshace 
y has de armarlo con firmeza.   
Mira, niña, lo que haces 
mira lo que vas a hacer, 
que el cordón de oro torcido 
no se puede destorcer.
Muy negro llevas el manto  
mucho más el corazón, 
porque dejas a tus padres 
en la mejor ocasión.   
No te la dan por esclava 
ni que hagas desprecio de ella; 
te la dan para que sirvas 
al Rey del Cielo con ella.   
Esta calle está enramada 
con rosas de Alejandría, 
que la enramó el galán 
cuando vino a ver la niña.   
Esta calle está enramada 
con hojas de perejil 
que la ha enramado el novio 
cuando la vino a pedir.   
Al entrar para la iglesia  
pisarás losa sagrada, 
la última de soltera, 
la primera de casada.   
Cuando entres en la iglesia 
no cojas agua bendita 
que no lo permite el rezo, 
que no lo consiente la misa.   
Cuando pases por mi puerta 
rezaré un Avemaría, 
por aquellas amistades 
que tuvimos algún día.   
Al entrar para la iglesia  
verás a Cristo enclavado 
Ese es el mejor testigo 
de la palabra que has dado.   
  La ceremonia religiosa se inicia en el pórtico o cabildo, y después, mientras el sacerdote acompaña a los novios al interior del recinto sagrado, el coro, al son de castañuelas, flauta y tamborín, sigue cantando:   
  Salga, señor cura,
salga salga de la sacristía 
que está la novia caliente 
y se está quedando fría.   
Salga, señor cura, salga, 
con esa capa florida, 
a casar estos dos novios,
que vienen de gente fina.   
 Al entrar pa’ la iglesia  
no cojas agua bendita, 
porque la ley no lo manda 
ni lo permite la misa.   
Salga, salga, señor cura, 
con la capita de flores, 
delante de un crucifijo 
a casar a estos señores  


Sale el señor cura y casa a los novios maragatos en el mismo pórtico de la iglesia. Mientras se celebra la ceremonia del casamiento, el coro sigue cantando: 
  A la puerta de la iglesia  
pisaste la losa fría,  
la primera de casada, 
de soltera despedida.  
Como reluce la plata, 
por arriba del platino,  
así reluce la niña 
al lado de su marido.   
Las arras y los anillos  
que llevan vuestros dedos, 
esos son cadenas de oro,  
donde quedáis prisioneros.   .
  Las arras y los anillos  
que llevan vuestros dedos, 
esos son cadenas de oro,  
donde quedáis prisioneros.   
Estos anillos y arras, 
que en los dedos os pusieron, 
son los grillos y cadenas,  
que con ellos os prendieron.   
Esos anillos y arras 
que llevan vuestras manos, 
esos son cadenas de oro, 
donde quedáis presos ambos.   
Como relumbran los trigos,  
a la niña los anillos;  
como relumbra el rastrojo, 
a la niña el manto rojo.   
Como relumbran los trigos, 
a la niña los anillos; 
como relumbra el centeno, 
a la niña el manto negro.   
Por el sí que dio la niña 
a la puerta de la iglesia, 
por el sí que dio la niña 
entró libre, salió presa. 
Entró libre sin prisiones,  
salió presa con amores; 
entró libre sin cadenas, 
salió presa con doncella.   
Ya os sacaron la cruz  de plata
para casaros,  
delante de un crucifijo 
os hicieron dar la mano.   
Cuando del altar bajaste, 
toda cubierta de negro, 
lanca flor me pareciste, 
mujer de ese caballero.   

También era costumbre en las bodas maragatas lanzar puñados de trigo a los novios mientras se dirigían al altar:  

Trigo le echan a la niña, 
porque lo requiere así, 
que trigo sacramentado  
es lo que va a recibir.

Puntuación: 3.5 de 5.

Posteriormente, ya fuera de la iglesia, tiene lugar el llamado desfile de los mazapanes, la carrera del bollo y el banquete. Al finalizar la misa, los novios tomaban chocolate con el cura, mientras el coro cantaba:   

Sal, casada, de la iglesia,  
que te estamos esperando  
pa’ darte la enhorabuena,  
que sea por muchos años.   
Casada, ya estás casada, 
con los libros de la iglesia; 
nadie te descasará, 
sólo Dios con su licencia.   
Cuando entraste pa’ la iglesia, 
pisaste piedra labrada,
la última de soltera,
la primera de casada. 
Mira, niño, pa’ un lado  
y verás ir a una rosa, 
que a la puerta de la iglesia  
te la dieron por esposa.   
Estímela el caballero,  
bien la puedes estimar, 
que otro la pidió primero 
y no se la quisieron dar.   
Apártense los señores, 
dejen salir la casada, 
con bastante cortesía 
todo el mundo es a mirarla.   
Sal, casada, de la iglesia,  
sal y no salgas llorando, 
que no digan que te pesa, 
por la palabra que has dado.   
Bienvenido el señor cura, 
también los señores novios, 
que con el Cuerpo de Cristo 
se desayunaron todos.   
Casada, ya estás casada.  
Dios te dé mucha fortuna: 
Dios quiera que de hoy en un año,  
tengas el niño en la cuna.   

Puntuación: 2 de 5.

Delante de la casa de la novia las mozas del pueblo que no han sido invitadas le dan los ramos, y el coro canta:   

     Toma, niña, el ramo, 
cargado de tortas, 
que ya te despediste,  
de todas las mozas.

Puntuación: 5 de 5.
Toma, niña, el ramo,  
de roscas cargado, 
que tus compañeras 
no te han olvidado. 

Puntuación: 5 de 5.
Toma, niña, el ramo  
cargado de peras, 
que ya te despediste
de tus compañeras.  

Puntuación: 5 de 5.

Y sigue cantando: 

     Esta calle está enramada  
con flores de la azucena, 
que la enramó la niña 
cuando era moza soltera.

La madrina es una rosa, 
el padrino, un clavel,  
la novia un espejo  
y el novio se mira en él.   

Ya le relumbra el palacio 
donde la perdiz salió, 
estímela, caballero, 
que para ti se crió.
Guapa es la novia cual nadie,  
guapo el novio cual ninguno, 
tengan hijos a docenas 
y a centenares los mulos. 

Salga, la su madre, 
a recibir la su hija, 
soltera salió de casa, 
casada viene de misa.    

Cantos que el coro entona mientras las mozas de los ramos se los brindan a la novia: 

  Decime, casada,
del cuerpo garrido, 
cual era la casa 
de vuestro marido. 
Es aquella, aquella 
del alto castillo.   
  Decime, casada, 
del cuerpo adamado, 
cual era la casa 
del vuestro venado. 
Es aquella, aquella 
del alto tejado.  
  Y el coro hace la dedicatoria:   
.
 Toma, niña, el ramo  
cargado de tortas, 
que ya te despediste  
de todas las mozas.   

Puntuación: 5 de 5.
Toma, niña, el ramo  
cargado de peras, 
que ya te despediste 
de tus compañeras

Puntuación: 5 de 5.
Toma, niña, el ramo  
cargado de guindas, 
que ya te despediste 
de todas tus amigas. 

Puntuación: 5 de 5.

Toma, niña, el ramo
de roscas cargado, 
que tus compañeras 
no te han olvidado.

Puntuación: 5 de 5.
  Se disponen sillas para la madrina y para la recién desposada:   
Sentaivos, casada, 
en silla enramada, 
con rosas y flores 
y ramos de palma.   
Sentaivos, madrina, 
en silla florida, 
con rosas y flores 
y ramos de oliva.   
.

La novia invita a roscas a los vecinos del pueblo, mientras la saludan y la felicitan. Y el coro sigue cantando: 

 Estímala, caballero, 
como tacita de oro; 
que ya tienes mujer 
pa’ que te sirva en todo. 

Estímala, caballero, 
como tacita de plata; 
que ya tienes mujer 
pa’ arreglo de tu casa.   
 Que de buena parra  
cortaste la hoja, 
que de buena gente  
tomaste la esposa.   
 Vuela la paloma  
por encima el repollo, 
vivan muchos años 
el padrino y el novio.   
Vivan y revivan  
los señores novios; 
vivan y revivan
y vivamos todos.   

Puntuación: 5 de 5.

A continuación se celebra el baile de las picas, entre los mozos y mozas solteros invitados a la boda. Una vez finalizado este baile, se corre el bollo y luego viene el banquete, el tradicional cocido maragato. El coro acompaña con sus cánticos

  Vivan los señores novios  
y el cura que los casó; 
el padrino y la madrina,
 los invitados y yo. 

Ponéi, madre, mesa, 
manteles de lino, 
que aquí viene su hija
con el su marido.   

  Ponéi, madre, mesa,  
manteles de Holanda, 
que aquí viene su hija 
con la gente honrada.   webs es pan comido.»

A la hora de servir el postre a los novios, el coro canta: 

 Este plato que hay tapado  
no lo destapará nadie,  
más que la señora novia,  
con permiso de sus padres.
  Este plato que hay tapado 
no lo destapará nadie, 
más que el señor novio, 
con permiso de sus padres. 

Al finalizar el banquete se vuelve a cantar: 

Ahora que hemos comido  
daremos gracias a Dios, 
al padrino y la madrina        
y al cura que los casó
Ya se recogen cuchillos,  
tenedores y manteles, 
si alguna falta ha habido 
entre todos nosotros quede.

 Después de la comida de ese día se le entregaba a la novia una manzana en una bandeja cubierta con un paño, mientras se cantaba: 

Toma, niña, la manzana,

 repártela por la mesa, 

dale de ella a tu marido, 

como lo manda la Iglesia.


Literatura popular en el ritual de la boda del país de Maragatos (León)

Antonio García Montes

I.E.S. La Gándara, Toreno, León, Spain