Si quieren saber quién soy y de qué familia vengo,
levántenme la camisa y verán qué culo tengo.
Si quieren saber, señores, la mierda que caga un perro,
primero caga un chorizo, y después chorizo y medio

Yo me llamo Chafarrías, de mi nombre natural;
tengo muchas picardías, no caben en un costal.
Yo las meto por la boca y salen al corneja!.

Yo me llamo Chafarría, y es mi nombre natural;
tengo una nuez en el culo, si me la quieren sacar.

Yo soy el Tulitulín, que vengo de tulinaje,
tengo un perrito por paje, que le llaman Besatú
si no lo quieren saber, se lo llevaré a Belcebú.
Si quieren saber, señores, de qué tulinaje vengo,
levánteme la camisa, y verán qué culo tengo.

Barberillo soy, señora, si usted se quiere afeitar,
aquí traigo mi lanceta, ponga el agua a calentar.
Si la calentura es mucha, bien se puede remediar,
con la sartén de torreznos y vino para mojar.

Yo soy el más pequeñito de los niños de esta escuela;
si no lo quieren creer, aquí tengo mi bandera,
que la gané en Cataluña siendo soldado en la guerra,
y por eso me premió nuestra señora, la Reina,
con mil y quinientos duros, ojalá que me los diera,
para poder mantener esta tropilla ligera,
que es capaz de acometer un buen terrero de peras,
un regimiento de guindas y un batallón de ciruelas.

Yo soy el más pequeñín de los niños de la escuela;
si no me quieren creer, aquí traigo mi bandera:
que la gané en Cataluña, siendo soldado de guerra.
Mi madre se me murió, y mi padre está en la guerra.
Yo me quedé solo en casa, que vivo en casa de mi agüela,
que la meto más mentiras, que no caben en un costal;
se las meto por la boca y salen por el corneja!.

Yo soy el gato Piñón 
que ando tras de los ratones;
los pequeños se me van,
y los grandes se me esconden;
no soy de correr tras dellos,
que se me caen los calzones.
Yo soy el aposentador, el que delante venía,
con mi rey y mi maestro venía haciendo la guía;
los lugares concercanos, las ciudades y las villas,
y las señoras mujeres que corten bien de longaniza.
Si no la quieren cortar, correremos las gallinas,
y haremos una tortilla con mil y quinientos huevos,
y una carga de buen vin para reformar el cuerpo.

Yo soy alférez, señora, de la villa de Gradefes.
Tengo una nuez en el culo, sáquenmela con los dientes.

Yo soy alférez, señora, de esta noble compañía,
cuando me crio mi madre, me daba muy mala vida,
me daba agua en ayunas, y por bobo me tenía.
Un día comí unas natas que en un barreñón tenía,
caras natas me salieron, que pude perder la vida.
Me ha encerrado en una cuadra, me apretó la zarapiña,
allí me azotó rabiando con un manojo de ortigas:
todo el culo me ampolló, que aún ni sentarme podía.
Mi padre es un legañoso, hombre de poca comida,
que con un grano de arroz, se mantiene todo el día;
un cuarterón de tabaco no le abando todo el día;
el día que no lo tiene, el demonio parecía,
anda tras de mí a palos y tras de todas sus hijas;
dice que marchemos de ahí a casa de la Marisca.
Pedimos a las mujeres que partan la longaniza,
y mil y quinientos huevos para hacer una tortilla.

Soy capitán de estas almas e hijo de un general;
cien batallas he vencido a fuerza de pelear.
De un soplo, maté cien hombres; de un estornudo, un lugar,
de un puntapié que yo di, derribé una gran ciudad.
Los pueblos y los castillos, todos los hice temblar;
sólo un gallo me da guerra, y ése le tengo matar;
con la punta de mi espada, y allí le tengo de asar.
Tente, gallo, que allá voy a darte la puñalada,
si la fortuna te vale, en la cresta colorada.

Soy capitán de esta armada y primo de un general;
cien batallas he vencido a fuerza de pelear.
De un soplo, maté cien hombres; de un estornudo, un lugar,
de un puntapié que yo di, derribé una gran ciudad.
Las plazas y los castillos, todo lo hice temblar,
sólo un gallo me da guerra, y a ése le pienso matar;
con la punta de mi espada, la cabeza he de cortar.

Yo soy el rey de mis gentes, no digo de mis cuidados,
que los secretos de un rey deben de ser admirados.
Pongo mi corona y cetro, como rey encoronodo,
y aquel que no se lo crea, yo mandaré echar un bando,
que le corten la cabeza con un cuchillo afilado.
Ponte en orden, capitán, ponte en orden, bandolero,
vamos a jugar a Francia, a Francia la de Toledo.
En el medio del camino encontraré un gallo negro,
no tiene ninguna falta, sólo que se está muriendo.

Yo soy el rey de mis gentes, no digo de mis cuidados,
que los secretos de un rey deben de ser admirados,
con mi mitra y mi corona, como rey encoronodo.
No lo digo por España ni por la gente que traigo,
que, aunque son pequeños mozos, son valerosos soldados,
capaces de concluir titos, garbanzos y nabos,
chorizos y longanizas y de lo mejor del rancho.

Yo soy el de la cestoño, el que recoge los huevos.
Señora, me dé bastantes, que pronto los comeremos.
Señora que nos espera a la puerta de su casa,
prepare un buen torrezno, que no le ponemos tasa.
Por la calle van vendiendo arroz y bocolodo,
el que no tenga dinero, Sagüillo lo da fiado.
Por la calle van vendiendo una camisa sin mangas,
sin pechera y sin botones y sin tela a las espaldas.
Señora que nos espera a la puerta de su casa,
prepare usted la orza, que no lo pondremos tasa.