Ya se murió el burro
que acarriaba la vinagre
ya lo llevó Dios
de esta vida miserable.

Que tu, ru, ru, ru, ru (BIS)
Él era valiente
él era mohino
él era el alivio
de todo Villarino.

Gastaba polainas
chaquetay chaleco
y una camisola
con puños y cuello.

Llevaba anteojos
el pelo rizado
y en las orejas
un lazo encarnado.

Estiró la pata
arrugó el hocico,
con el rabo tieso
decía: ¡Adios Perico!

Todas las vecinas
fueron al entierro
y la tía María
tocaba el cencerro.