Lavando en la fuente clara
una zagala vi.
Con el ruido del agua,
yo me acerqué hacia allí.
Y oí una voz que decía:
-iAy de mí¡
Me la agarré de la mano,
me la llevé al café
y en su divino rostro
tres besos la estampé.
Y entonces dice.la niña:
-«Otros tres, otros tres
y son seis».
Y entonces dice la niña:
-iAy, Jesús,
qué bueno es usted!
Corro montes,
corro valles,
a otra niña encontré.
Yo sigo adelante,
me dice: -Oiga usted.
Y entonces dice la niña:
-iAy, Jesús,
qué bueno es usted '
Y entonces dice la niña:
-iAy, Jesús,
cómo me gusta usted'
-Lléveme allí muy pronto,
que quiero ir al café,
que dejé allí mi amor
y yo le quiero ver.
Entonces dice la niña:
-iAy, Jesús,
qué bueno es usted!
Entonces dice la niña:
-iAy, Jesús,
cómo me gusta usted!
La ropa que yo he lavado
era la de un galán,
que me ha dado las gracias
y me dijo: -No más.
Entonces dice la niña:
-iAy qué malo salió mi galán!