Al sol le llaman Lorenzo
y a la luna Catalina.
Cuando se acuesta Lorenzo
se levanta Catalina.
Si la luna se cayera
y se volviera cristales,
y rompiera la cabeza
al que quita voluntades.
El sol le dijo a la luna:
-Retírate, bandolera,
la mujer que anda de noche
no puede ser cosa buena.
Y la luna le contesta
con muchísimo salero:
- Vale más andar de noche
que abrasar al mundo entero.
