Antes que nazca la aurora
ya viene el alba y el día;
vi venir a una pastora
por aquellas serranías.

Por aquella serranía
toda cubierta de pieles,
para descansar se ha puesto
debajo de unos laureles.

Y traía unos papeles
con la historia de su vida,
según los iba leyendo
se iba quedando dormida.

La casa donde habitaba
era de mármol y piedra,
no la pintan los pintores
tan guapa como era ella.

Aquí termina la historia
de esta triste pastora.
Ya se murió la pastora
que andaba por estos campos,
que Dios la tenga en la gloria
por haber sufrido tanto.