Desde chiquitina
me fui a un convento
con mucha alegría
y mucho contento,
pero la alegría
pronto se acabó.
Bendita mi madre,
que no me casó
con aquel moreno
que quería yo.
La madre abadesa
me lleva al jardín
a coger las flores
de mayo y abril.
Yo no quiero flores,
no las quiero, no.
La madre abadesa
me daba anises
para consolarme
cuando estaba triste.
Yo no quiero anises,
no les quiero, no.
Cuando en el coro
me ponía a cantar
a los mis amores
les veía bajar.
Casadina, sí, eso sí,
pero monja no, eso no.
