Allá arriba
en aquella montaña
yo corté una caña,
yo corté un clavel,
para el labrador,
labradora ha de ser.
Yo quiero un labradorcillo
que coja los bueyes
que se vaya [a ] arar]
y a la medianoche
me venga a rondar.
Con las castañuelas,
con el almirez,
y una pandereta
que retumbe bien.
Baila niña,
la dulzaina va a empezar,
baila niña
que hoy es fiesta en el lugar.
Los gallos siguen cantando,
¿Qué dirá usted?
Anuncian el nuevo día
y así ha de ser.
No te duermas, dueña mía,
no te duermas mi adorada,
que viene lleno de día
la madrugada.