En Madrid hay una niña
que la llaman Soledad.
Todos los días de fiesta
sale al campo a pasear.
Y yo, como soy su novio,
solito me voy detrás.
Dame un abrazo morena
y un besito y nada más.
Y ella, con su cobardía,
no me le ha querido dar,
me le ha dado una morena
que vive en la calle Real.
