Era una tarde d e mayo, cuando el sol ya se ocultaba.
Joselito con Manuela, llenos de amor, paseaban.
La dice: -Mujer hermosa, te tengo un loco querer,
me vas a entregar tu amor; yo nunca te olvidaré.
Pobre Manuela inocente, no debía de saber,
que, en perdiendo la pureza, se la odia a una mujer.
Desde aquel mismo momento, que su pureza entregó,
el amor de Joselito para siempre se acabó.
Es la edad de entrar en quintas y a Burgos viene José,
muy bien preparado y visto, sin pensar en su querer.
Pero en cuanto ella se entera, porque no faltan espías,
que José con dos soldados de vigilancia salía.
Entonces ella se prepara, roba en casa una pistola,
y a buscarle va por Burgos por ver si le encuentra a solas.
-Joselito, Lno te acuerdas, de la noche que decías
«no desconfíes, Manuela, que has de ser esposa mía»?
-Y si conmigo no otorgas, juro que te mataré;
como tú me deshonrastes, así yo me vengaré.
Oh, vanidad de mujer, tu corazón no es cristiano,
vas a buscar a los hombres con la pistola en la mano.
