Soy una pobre mujer, abandonada y perdida;
no tengo padre ni madre, soy un paria de la vida.
Con dos gemelos en brazos que tengo que mantener,
mendigo de puerta en puerta para ganar qué comer.
Válgame el cielo divino, qué desgraciada nací,
cuando tenía quince años mi pobre madre perdí.
Sirviendo de casa en casa, mijoventud me pasé,
hasta que a un hombre ingrato mi corazón le entregué.
Con promesas y caricias el maldito me engañó,
y cuando vio que era madre, el traidor me abandonó.
El traidor me abandonó, y cuando vio que era madre,
me ha dejado en la miseria abandonada y muerta de hambre.
Se marchó para su pueblo diciendo que iba a arreglar
los papeles y los trajes para podernos casar.
Se han pasado ya unos meses, y el canalla no volvió,
hasta que me he enterado que con otra se casó.
Por el mundo voy errante, sin rumbo ni dirección,
pregonando la desgracia de mi pobre corazón.