Desde Madrid a Las Vegas
han hecho una carretera
donde se pasea el cura
en el alto con la Aurelia.

Volantes,
lleva la Aurelia,
volantes,
con ilusión,
piquitos en las enaguas
y botitas de charol.

La Aurelia cuando va a misa
lleva un cestito de flores
que se l'ha dado a los hijos
pa que no la llamen motes.

La Aurelia llora y patea
y se tira de los pelos
y el señor cura la dice:
-De lo hecho no hay remedio.