Un día bailando me dijo al oído –Madamita mía ¿cómo te ha ido? –¿Cómo me ha ido? Darle a Dios gracias, que a tí tengo de darte las calabazas. –Las calabazas, niña, no son de aquellos que me dicen que tienes amores nuevos. –Amores he tenido y amores tengo, a todos he olvidado y a ti no puedo. –Cómo me ha ido tú bien lo sabes que en la ronda cantaste malos cantares. –Malos cantares que se solían madamita mía que te quería. –Si me querías lo vas a decir delante de mis padres y de mi señora tía. –Delante de tus padres diré la verdad: venía por divertirme que es cosa de mocedad. –Esta palabra está bien dicha, galán, tú la dijiste. Cógete el camino y vete por donde viniste. –El camino bien lo sé, tarde lo he aprendido, lo que quisiera llevar e sa rosita conmigo. –Esta rosa está pedida; otro la pidió primero, tú lo que vas a llevar, calabazas en el sombrero.
