La minerina

Cuando salí de la mina
de una minera me enamoré.
Me la cogí de la mano
y a la posada me la llevé.
– Yo le dije:
“Minerina, rosa encarnada,
clavel de amor, vente conmigo al muelle
y embarcaremos en el vapor”.
El vapor va por la arena,
va por el agua, va por el sol.
Y llorando se despide la mi morena, adiós, adiós.
Y llorando se despide la mi morena, adiós, adiós.