A la entrada de este pueblo
lo primero que se ve
son las ventanas abiertas
y las camas por hacer. .
Abre la ventana, novia,
y ponte una colcha encima
no sea que te costipes,
manojo de clavelinas.
Asómate a la ventana,
a esa que mira hacia el río,
y verás que en la arboleda
un pájaro ha puesto el nido.
Asómate a esa ventana,
niña, si me quieres ver,
la luna me da en la cara,
bien me puedes conocer.
Ay, qué ventanas tan altas,
ay, qué rejas tan iguales,
ay, qué niña tan bonita,
si me la dieran sus padres.
Ay, qué ventana tan alta,
para mí que soy bajito,
voy a traer un albañil,
que me la baje un poquito.
¿Cómo quieres que vaya
de noche a verte
si tienes la ventana
llena de gente?
De tu ventana a la mía
hay una cadena de oro,
con un letrero que dice:
viva la prenda que adoro.
Debajo de tu ventana
tres arbolitos planté:
un romero y un olivo
y un jamás te olvidaré.
El marco de tu ventana
está llenito de estrellas,
y cuando te asomas tú
sale el sol y se van ellas.
En la ventana soy dama,
y en el corredor, señora,
en la cocina, criada
y en el campo, labradora.
Galán, si vas al baile
de la montaña
tira unas piedrecitas
a mi ventana.
Hermosa y blanca paloma,
que de lejos vengo a verte,
asómate a la ventana
si no hay otro inconveniente.
Mañana por la mañana
levántate la primera,
y en la ventana verás
un ramo de hierbabuena.
Me dijiste que era un gato
lo que entró por tu ventana,
y en mi vida he visto yo
gato negro y con sotana.
No te asomes, mocita,
a la ventana,
que me voy a otra ronda,
niña galana.
Qué bueno está el aguardiente
a las dos de la mañana,
con el cigarro en la boca
y la novia a la ventana.
Quítate de esa ventana,
estampa de la herejía;
el que madrugó por verte
mucho sueño no tendría.
Todos los días de Dios
sale el sol por la mañana,
y a mí me sale de noche,
cuando estoy a tu ventana.
Ventanas que estáis abiertas
mejor estabais cerradas,
excusabais de saber
lo que en la calle pasaba.
A tu puerta llaman puerta
y a tu ventana, ventana,
a tu madre, clavelina
y a ti, rosita encarnada.
A tu puerta planté un pino
y a tu ventana un rosal,
yo te hablo con franqueza
y tú a mí con falsedad.
Abre la ventanita,
cierra el postigo,
me darás un pañuelo,
que vengo herido.
Asómate a esa ventana,
cara de piñón de oro,
quiero encender el cigarro
en el fuego de tus ojos.
Asómate a la ventana,
cara de limón podrido,
te pareces a mi gato
cuando está descolorido.
Asómate a esa ventana,
cara de luna redonda,
estrellita de la noche,
espejo de quien te nombra.
Asómate a la ventana
y echa medio cuerpo fuera,
que el rocío de la noche
no caiga todo en la tierra.
Asómate a la ventana
si te quieres asomar,
si no quieres, no te asomes
que a mí lo mismo me da.
Bien sé que estás en la cama
con las ansias de la muerte,
y yo estoy a la ventana
y no puedo entrar a verte.
Cuando paso y te veo
a la ventana
me parece que asoma
ya la mañana.
De tu ventana a la mía
se pasea una culebra,
dicen que pica, que pica,
más pican las malas lenguas.
Desde la mi ventana
te he visto arando
con el buey Golondrino
y el Avellano.
Entra por la ventana,
de junto al río,
que mis padres no quieren
que hable contigo.
La otra noche estaba yo
debajo de tu ventano,
y tu padre me salió
con el garrote en la mano.
No me tires chinitas
a la ventana,
me ha quitado mi madre
de allí la cama.
Quédate con Dios, ventana,
y dile a la que te cierra
que ella se acuerde de mí
como yo me acuerdo de ella.
Quítate de esa ventana,
no me seas ventanera,
que la cuba de buen vino
no necesita bandera.
Todos cuentan cuatro rosas
al pasar por tu ventana,
todos contarían cinco
si estuvieras asomada.
Todos los que cantan bien
cantan bajo tu ventana,
y yo como canto mal,
canto contigo en la cama.
Ventana, ¿cómo no te abres?
balcón, ¿cómo no te cierras?
lucero, ¿cómo no sales
a recoger las estrellas?
A tu puerta planté un pino,
y a tu ventana, un guindal,
para cuando te levantes
comas guindas con el pan.
Anoche estuve en tu calle
y en tu ventana di un golpe,
para niña enamorada
tienes el sueño muy torpe.
Anoche quise subir
a tu ventana, morena,
la escalera se rompió,
que la intención era buena.
Coloradina,
¿cómo no sales
a la ventana
que te dé el aire?
Coloradina guapina,
tu color va de remate,
por hablar a la ventana
dando parola a tu amante.
Cuando se murió mi abuela
a mí no me dejó nada,
y a mi hermana la dejó
asomada a la ventana.
Debajo de tu ventana
está la luna parada,
que no la deja pasar
la hermosura de tu cara.
Debajo de tu ventana
me dio el sueño y me dormí,
me despertaron los gallos
cantando el kikirikí.
De la rama a la ventana
yo vi volar a un jilguero,
yo también voy a mudar
de lo llano a lo ligero.
El cristal de tu ventana
con el aliento lo empaño,
en él escribo tu nombre
y a besos lo voy borrando.
Esta noche rondo yo,
ponte, niña, a la ventana,
para la noche que viene,
ronde quien le dé la gana.
Mañana marchan los quintos,
ponte, niña, a la ventana,
que te quieren preguntar
si eres firme en tu palabra.
No quiero que a misa vayas
ni a la ventana te asomes
ni tomes agua bendita
de la mano de los hombres.
Quién fuera un gatito negro
que por tu ventana entrara,
a ti te diera un besito
y a tu padre le arañara.
Quítate de esa ventana,
cara de limón podrido,
que pareces el demonio
cuando está loco perdido.
Si echas el surco derecho
a mi ventana,
labrador de mi padre
serás mañana.
Un soldado me dio un ramo
y lo puse a la ventana,
vino el aire y lo llevó,
adiós, soldado del alma.
Ya me despido de ti
y te digo hasta mañana,
al llegar la media noche,
espérame en la ventana.
Ya la calle abajo va
la ronda y los rondadores,
la que sale a la ventana
ya se ve que tiene amores.
Yo venía de segar,
tú estabas en la ventana,
y me hicistes una seña,
que estabas sola y que entrara
