Cuaderno de cantares:  Los abuelos 
A la puerta de mi abuela 
hay un puchero con miel, 
no se lo digas a nadie, 
y mojarás tú también. 

Yo te ofrezco, Mi Niño 
este chorizo 
que lo ha hecho mi abuela 
y está muy rico. 

Ya puedes querer la niña 
y estimarla, caballero, 
que la tenía su abuela 
criada con mucho esmero. 

Y aquí se acaba este ramo, 
que lo aprendí de mi abuela, 
en casa manda el marido 
y el señor cura en la iglesia. 

Vente conmigo, morena, 
a la viña de mi abuelo 
y a la sombra de una parra 
te diré lo que te quiero. 

Venga, señor cura, venga, 
que en casa tengo trabajo, 
que se ha caído mi abuelo 
y está mi abuela debajo.

Venimos de vendimiar 
de la viña de mi abuelo, 
y no nos quiere pagar 
porque hemos roto un puchero

Vaya una abuela 
que tengo yo, 
comiendo sopas 
me escalabró.

Tonto tú, tonta tu madre, 
tonta tu abuela y tu tía, 
¿cómo no vas a ser tonto 
siendo de la tontería? 

Te levantaste llorando 
diciendo de esta manera: 
quédense con Dios mis padres, 
quédese con Dios mi abuela. 

Se casó mi abuela 
con un jornalero, 
podador de mimbres, 
de oficio cestero.

Parte la rosca, casada, 
pártela con los tus dedos, 
parte la rosca, casada 
y da de ella a tus abuelos

Parte la rosca, casada, 
pártela con las tus muelas, 
y después de que partida, 
dale de ella a tus abuelas.

Puntuación: 5 de 5.
Montañeses son mis padres, 
montañeses mis abuelos, 
y viven en la montaña 
mucho más cerca del cielo. 

Mi abuelo tiene un trabuco 
con pelos en la culata, 
y a la pobre de mi abuela 
a culatazos la mata. 

Mi abuelo tenía un huerto 
que criaba ricos nabos, 
también tenía un borrico 
que le llevaba al mercado. 

Mi abuelo tenía un buey 
que se llamaba Gabino, 
cada vez que lo llamaba: 
Ven, Gabino, venga vino. 

Mi abuela ya no me quiere 
porque no tengo calzones 
y me están haciendo unos 
con pielicas de ratones. 

Mi abuela la regañona 
nos hace andar de corona, 
cuando mi abuela regaña 
en casa todos se callan. 

Labrador era mi padre, 
labrador era mi abuelo, 
y yo como labrador, 
a una labradora quiero. 

La otra tarde me eché un novio 
y se lo dije a mi abuela, 
estaba comiendo sopas, 
me tiró con la cazuela. 

Hoy se va a casar Martín 
sin camisa de hilo fino, 
con las calzas de su abuelo 
y los botos del vecino.

Hoy es víspera de Reyes, 
día muy aseñalado, 
y por eso mi abuelita 
me dará buen aguinaldo. 

Este pandero que toco 
es de la piel de un carnero, 
la lana que saqué de él, 
pa las bragas de mi abuelo.

El que ahorra siempre tiene, 
el ahorrar siempre fue bueno, 
el sombrero de aquel mozo 
es del padre de su abuelo.

Puntuación: 3 de 5.
El pañuelo que yo llevo 
con un lazo a la cabeza 
es porque dijo mi madre 
que así lo llevó su abuela. 

El día que yo nací 
dijo una verdad mi abuela: 
esta niña ha de vivir 
hasta el día que se muera.

El campanu de la vaca 
de mi abuela, que esté en gloria, 
tráigolu puestu al pescuezu, 
pa tenerla en la memoria. 

Cuando se murió mi abuela 
a mí no me dejó nada, 
y a mi hermana la dejó 
asomada a la ventana. 

Cuando mi abuelo era mozo, 
iba con mi abuela al baile, 
y mientras tanto yo estaba 
de albañil en Buenos Aires. 

Cuando me parió mi madre 
dijo mi abuela llorando: 
este niño se nos muere, 
tiene una cosa colgando. 

Cuando me parió mi madre, 
dijo en seguida mi abuela: 
este niño es bailador, 
tiene un par de castañuelas

Anoche bailé una jota, 
se enfadó mucho mi abuela, 
yo no bailaría la jota 
si no fuera tan bolera. 

Allá va la despedida, 
la que dio Cristo a su abuela, 
los que bailan se divierten 
y los que tocan se amuelan. 

Ahora voy a cantar yo 
una tonadilla nueva, 
que cuando nació mi madre 
ya la cantaba su abuela. 

Ahora tiene mi abuela 
sólo un colmillo 
donde mi abuelo cuelga 
los calzoncillos. 

Puntuación: 5 de 5.