La luna a la cabecera,
las estrellas a los pies.
Dame, niña, un vaso de agua, ¡y olé!
que estoy muriendo de sed.

La luna a la cabecera,
las estrellas a los pies.
Vengo a decirle a tus padres, ¡y olé!
que el su yerno quiero ser.

Si el su yerno quieres ser
habla primero conmigo,
que unas palabras como esas, ¡y olé!
yo a mis padres no les digo.

Yo a mis padres no les digo,
y a mis parientes también.
Lo primero que me icen, ¡y olé!
que si eres hombre de bien.

Hombre de bien sí lo soy,
mira lo que llevo dentro.
Toda la vida arrastrando, ¡y olé!
unas cadenas de hierro.