A la una me tocó soldado,
a las dos me mandaron tallar,
a las tres me metí en la talla
y a las cuatro me tallaron ya.
A las cinco marché a Puerto Rico,
y a las seis me volví a embarcar,
y a las siete me metí en el barco
y a las ocho llegué a Portugal.
A las nueve mandan hacer fuego,
a las diez mandan disparar,
a las once pasé por tu calle,
y a las doce no te pude hablar.
