Buenos días nos dé Dios
al señor cura el primero,
al padrino y la madrina
y a los dos casados nuevos.
Con el sí que dio la niña
en el centro de la Iglesia,
con el sí que dio la niña
entró suelta y salió presa.
No la prendieron con grillos
ni tampoco con cadenas,
que la prendió el señor cura
con palabras de la Iglesia.
Tomen silencio señores
dejen la conversación,
que vamos a dar las gracias
a quien nos hizo el favor.
Vuela palomita,
vaya revolando,
vuela por nosotros
y los convidados.
