El señor cura del Puerto
está sentado a un peniecho
y por detrás se entrevei
un mango para un martiecho
¡yei!
Las mozas de Quintanilla
choran y tienen razón
porque ninguna se casa
de puro feas que son.
El señor cura del Puerto
está sentado a un peniecho
y por detrás se entrevei
un mango para un martiecho
¡yei!
Las mozas de Quintanilla
choran y tienen razón
porque ninguna se casa
de puro feas que son.