Dale la mano a la niña  
para que salga del agua
que si la niña no sale
no puede pasar a España.

Marinero, dale al barco que me muero.

Un soldado me dio un ramo
y lo puse a mi ventana.
Vino el viento y lo llevó.
Adiós, soldado del alma.

Marinero, dale al barco que me muero

Por decir “viva San Roque”
me metieron prisionero.
De la cárcel ya salí
¡Viva San Roque y el perro¡

Marinero, dale al barco que me muero.