A la orilla del arroyo
que de esa montaña baja
había una palomita
que aclaraba más el agua
y al subir batiendo
sus alitas blancas.
Ábreme la puerta cielo
mira que yo soy formal
que me vengo a despedir
de esos labios de coral.
A la orilla del arroyo
que de esa montaña baja
había una palomita
que aclaraba más el agua
y al subir batiendo
sus alitas blancas.
Ábreme la puerta cielo
mira que yo soy formal
que me vengo a despedir
de esos labios de coral.