Debajo de tu ventana
tres arbolitos planté;
toda la noche regando
por ver si florecen bien.

El primero es un manzano,
el segundo es un olivo,
el tercero es un esparcho,
atiende a lo que te digo.

El esparcho, que me aparto;
el olivo, que te olvido;
y el manzano, que me pesa
el tiempo que te he querido.

Si los árboles florecen
como floreció el querer,
florecerán mis cantares
cuando te vuelva a tener.