Ya amanece el nuevo día, ya pasan los labradores
llena el alma de alegría y el pecho lleno de amores.
Por el oriente el sol radiante vida asoma;
abre el cáliz la flor y difunde su aroma.
Despierta la parda alondra, alejándose del suelo,
y dirige sus plegarias de sus trinos hasta el cielo.
Ya se oye rechinar la rueda del arado,
y al labriego animar con voces al ganado.
Un surco tras otro surco los arados van trazando,
y el labrador, incansable, alegre sigue cantando.
Oh vida feliz, la del labrador;
es vida de fe, vida de ilusión;
vida de placer, vida de amor.
Oh vida feliz, la del labrador.
Su cuerpo salud rebosa; sencillez respira su alma;
ocupado en sus tareas pasa los días en calma.
Oh vida feliz (…)
Ya viene la noche oscura, y aparejan a sus pares,
y regresan a su aldea repitiendo sus cantares.
Oh vida feliz (…)