A la una yo nací;
a las dos me bautizaron;
a las tres ya tuve amores;
a las cuatro me casaron.
A las cinco tuve un hijo;
a las seis lo bautizaron;
a las siete se murió
y a las ocho lo enterraron.
Quiero casarme con ella,
porque ella lleva en su cara
más besos que cien claveles,
la mantilla sevillana
