Cada vez que siento pena
me dan ganas de llorar;
la causa de mi condena
te la ofrezco en mi cantar.

Llevaste mi corazón
prisionero con cadenas;
lástima de corazón,
que muere y no tiene pena.

Si me quisieras,
te juro yo,
esclavo por siempre fuera,
prisionero de tu amor.