En un pueblo de León,
por nombre tiene Canseco,
no se ve con la nieblina,
y yo me casé con eso.
Ahí me lo tienes, a medio pelar,
el conejo vivo en el delantal.
El cura le dijo al ama:
- Échate a los pies, cordera,
El ama le entendió mal:
se acostó a la cabecera
Ahí me lo tienes, a medio pelar,
el conejo vivo en el delantal.
En este pueblo, señores,
mozas guapas no hay más que una
ésa la tiene su madre
encerrada con la burra.
Ahí me lo tienes, a medio pelar,
el conejo vivo en el delantal.
Te canto la despedida,
la que dio la junca al junco,
que dijo que dormía sola:
¡ Ay rediós, di la berrunto ¡
Ahí me lo tienes, a medio pelar,
el conejo vivo en el delantal.