Empieza la representación en el momento en que una persona, colocada en lo alto de la iglesia, se dirige al cura para pedirle permiso.

Buenos días, señor cura.
¿Cómo usted ha descansado?
Vengo a pedirle permiso
para cantar un ramo.


El sacerdote asiente con la cabeza y dice:

Mi permiso lo tenéis;
podéis comenzar cuando gustéis.


Los participantes en el Ramo contestan a coro:

Ya podemos comenzar,
con gorriones y jilgueros,
un regalo al señor cura
que en esta cesta traemos,
y entregamos como prueba
de nuestro agradecimiento.


Le entregan al sacerdote una cesta que está tapada por encima con un paño y atada con una cuerda alrededor. Desatan la cuerda, quitan el paño y salen los pájaros volando por la iglesia, en busca de una salida al exterior. Comienza entonces el Ramo:

Déjennos pasar, señores,
por el medio de este templo,
vamos a cantar un ramo
dedicado al nacimiento.

Caminando, caminando,
caminando hacia Belén
van cogidos de la mano
La Virgen y San José.


La Virgen embarazada
ya va cansada de andar;
se sentaron junto a un roble
un poquito a descansar.


Beben un poquito de agua
que brotaba cristalina
y prosiguen su camino
José y su esposa María.


Para Belén camina
la hermosa niña:
iba a pedir posada
a una sobrina
Llegaron,
a la puerta llamaron;
salieron,
posada no le dieron.

Fueron más adelante,
que allí tenían
unos parientes suyos
que allí vivían.
Llegaron,
a la puerta llamaron;
salieron,
posada no le dieron.

San José pidió posada
para la reina del cielo,
y el mesonero responde,
como si fuera embustero

–Una niña tan bonita
casada con ese viejo:
no sé si la trae hurtada,
que más valiera prenderlo.

–¿Qué te parece, María?
¿Qué me respondes a esto?
–Paciencia, esposo José,
que Dios nos dará remedio.

San José se aflige
al ver a su esposa
entre tan mala gente
y tan mal piadosa.
La niña,
trae la pobre doncella
preñada.
Posada no hallaban.

Se vieron desprotegidos
y no sabían qué hacer,
y el rey de cielos y tierras
está a punto de nacer.
Vieron allí un portal
con una mula y un buey;
–En este portal, María,
nos vamos a guarecer.
Ya bien cerrada la noche
el frío se encruda más.
–No desesperes, José,
que Dios nos ayudará

a esto de la medianoche,
en aquel viejo portal,
allí nace el rey de reyes,
de toda la humanidad.
Y en aquella pobreza,
que ni tenían
un pañal para el niño
que necesitan

a esto de la medianoche,
en aquel viejo portal,
allí nace el rey de reyes,
de toda la humanidad.
Y en aquella pobreza,
que ni tenían
un pañal para el niño
que necesitan.

LOS PASTORES
Somos humildes pastores,
venimos a toda prisa
a cantar, tocar y bailar
a los pies de Jesús, José y María.
Somos pastores cansados,
y venimos de remotas montañas,
y le traemos al niño
una cesta de castañas.
Llega en ese momento un pastor que viene solo y se presenta:
Soy un pastor cojo y tuerto,
solo traigo en mi zurrón
una flauta y pan duro

¿Qué puedo ofrecerle yo?
¡ah, ya sé!
La leche de mis ovejas
y una dulce melodía;
tocaré mi vieja flauta
en honor a este día;
en honor al niño Dios,
Jesús, José y María.

Se presentan en escena unos ángeles:

Ángeles somos,
del cielo venimos;
bolsa traemos,
dinero pedimos.
Ángeles somos,
con gran humildad,
y a los pies de la Virgen
venimos a bailar.

Detrás de ellos aparece un ángel solo, bajito y cojo, y se presenta:

Yo soy el ángel pequeño,
que del cielo vengo ahora,
caminando como puedo
a ver a nuestra señora.

Sigue ahora la confesión de la Virgen:

Postrada estoy de rodillas
ante el confesor bendito,
que es San Juan Evangelista,
primo hermano de Cristo.
No es por pecados que tenga,
nunca los he conocido;
es por cumplir el precepto
que mandó mi amado hijo

Aparecen en escena dos caminantes, que son del pueblo de San Juan:

Caminante 1º: –¿Qué tal, compañeiro? ¿ves mui cansao?
Caminante 2º: –Un pouco.
Caminante 1º: –Pois, mira: vamos facer un descanso, ia tomamos un trago

Se sientan, toman un trago de vino; después siguen hablando:

Caminante 1º: –¿Qué tal, compañeiro?
Caminante 2º: –ahora ya me encontro mejor.
Caminante 1º: –Bien, ya podemos caminar, que estará cerca o portal

Caminante 2º:

–Mira, mira, compañeiro,
que vai volando un pardal,
parece leva no pico
unha estrella celestial,
ia vén a darnos aviso
que aí está o portal,
donde hai ese resplandor
con dous ángeles o par,
ia anda por aí volando
pra ós visitantes guiar.

Caminante 1º:

–Si pudéramos traer
esta familia a San Juan
construiríamoslle un palacio,
aunque fura mui despacio,
como a familia real.
Estos dous de centinelas,
io pueblo o sou servicio,
aunque fura por viceira:
cada día dous vecinos.
Podémosllo proponer;
contentos iban a estar
con xente que é tan amable
neste pueblo de San Juan.
–Esperamos haiga gustao
este ramo ós foristeiros,
que ya quedan invitaos
cuando queiran a este pueblo.
gracias por venir.