Nueces con gran silencio
niño aquí tienes
porque no sea el ruido
más que las nueces.


Recibe, Niño hermoso,
cuatro castañas
que las traje esta noche
de la montaña.
Aquí no se crían
fui por ellas al Bierzo
que las había.


Toma la mi zamarra,
Niño precioso,
para hacerte la cama
que es tu reposo.
Son nuestros dones
pues entre los pastores
no hay más colchones