Allá va la despedida, 
la que echó el galgo a la liebre,
que si la pilla debajo
no se moja cuando llueve.

Braña de Zaramedo,
quién te rondara
de noche con la luna
y aunque nevara.

Cómo llueve en el campo,
cómo ha llovido,
que hasta los naranjales
han florecido.

Cómo nieva por la sierra,
cómo nieva en la montaña,
y qué sólo está mi amor
allá arriba en esa braña.

El patio de mi casa
es particular
cuando llueve se moja
como los demás.

En el portal de Belén
caen copos de nieve airosa,
está la Virgen María
más hermosa que una rosa.

En este pueblo no hay mozos,
que se los comió la helada,
y los pocos que quedaron
son pa la primer nevada.

Esta noche ha llovido,
mañana hay barro,
pobre del carretero
que va en el carro.

Esta noche va a llover,
que tiene cerco la luna,
las estrellas me lo dicen
y el cielo me lo asegura.

Esta noche va a llover,
que tiene cerco la luna,
que si no llueve esta noche
no llueve noche ninguna.

Cuando la perdiz canta
agua requiere,
no hay mejor seña de agua
que cuando llueve.

Las campanas de Barniedo,
cuando la tormenta llega,
las echan todas al vuelo
porque no quieren que llueva.

Las culebras, cuando llueve,
se arrastran por el camino,
así se arrastran los mozos
cuando beben mucho vino.

Marcha, truena reñubera,
pa los montes Pirineos,
onde nu hai pan ni paya,
nu andes pur estos careos.

Mira, mira, cómo nieva
arriba en aquellos montes,
mira, mira cómo nieva,
nieva de día y de noche.

Oh, Cristo de los Remedios,
tú que tienes el poder,
dirige hacia aquí tus nubes
para que empiece a llover.

Qué serenita
cae la nieve,
y el aire cierzo
que la detiene.

Si me pierdo, que me busquen
al lado del mediodía,
donde cae la nieve a copos
y el agua es serena y fría.

Si se secan los pimientos,
pide a la Virgen que llueva,
que se está secando toda,
toda, toda la Ribera.

Tengo de subir al monte,
tengo de pasar la Aquiana,
tengo de pisar la nieve
que Santa Elena pisaba.

Tengo envidia de las nubes
que llueven agua serena,
ellas lloran desde el cielo,
yo lloro desde la tierra.

Válgame Dios del cielo,
cómo ha llovido,
que hasta las calabazas
han florecido.