A la puerta del cielo 
venden zapatos,
para los angelitos
que están descalzos.

A la orilla del río
sembré patatas,
y salieron cangrejos
con alpargatas.

Anduviste alabando
y echándote alabaciones,
que hallabas mi puerta abierta
en todas las ocasiones.

A cantar sí me ganas,
pero a cantares,
tengo yo un arca llena
y siete costales.

A la puerta de un molino
me puse a considerar,
las vueltas que da una piedra
y las que tiene que dar.

Agua al pie de una fuente fría
me puse a llorar mis penas,
y la corriente me dijo:
no las hagas no las temas.

Al pie de una fuente fría,
me puse a considerar.
qué poco amigos tiene
el que no tiene qué dar.

Aunque dé vuelta el cerrojo
y media vuelta la llave,
no te despidas del todo
de la casa de tus padres.

Al pie de un árbol sin fruto
me puse a considerar,
qué pocos amigos tiene
el que no tiene que dar.

¡Ay, qué noche tan serena
que no tiene movimiento!
¡Ay quien pudiera tener
tan sereno el pensamiento!

*****
A tu puerta he llamado
con el galocho,
no había nadie en casa
contestó el gocho.
La despedida vos doy
metida en una cereza,
y no quiero cantar más
que me duele la cabeza.
******
Al mal tiempo buena cara,
¡Virgen de la Soledad!
al mal tiempo buena cara
que Dios lo remediará.

Allá va la despedida
y esta sí que tiene brío,
más vale una despedida
que un chapuzón en el río.

Adiós, blanca Paloma,
flor de abril
¡qué linda estás, María!
en tu camarín.

Buenos días, Virgen Santa,
de España la salvación,
estas chicas de matanza
suplican tu bendición.

Cantar que va por la vida
parece una mariposa,
que en lugar de flor en flor
revuela de boca en boca.

Como ves, está adornado,
con rosquillas y con pastas,
compuestas de rica harina
que produce la comarca.

Cantares por cantares
sé más de ciento,
pero no me vienen
al pensamiento.

Cantar que del alma sale
es pájaro que no muere,
porque canta los sentires
y el corazón siempre siente.

Cuando voy pa la braña
no llevo pena,
porque llevo patatas
para la cena.



Cuatro chobos que pasaron
por el valle de cahceana.
fueron buscare a busmonte
chite, chume, chirio, chana.

De la montaña he venido
a la montaña me vuelvo,
porque solo en la montaña
se cría todo lo bueno.

Dicen que las golondrinas
tienen dulce el corazón,
porque quitaron las espinas
de la cruz del redentor.
Pajarillo jilguero,
dime qué comes,
arenillas del río,
del campo, flores.

Donde falta discreción
no hay ninguna cosa buen.
Aquello da perfección
lo que la discreción ordena.

El campo tiene sus flores
y sus estrellas el cielo
y sus arenas los mares
y sus cantares el pueblo.

En medio de mi pueblo
tengo que hacer una fuente,
con cuatro caños de agua
para que beba la gente.

Eres una arrierillo,
no me lo niegues,
que la vara en el cinto
puesta la tienes.

Eres arrierillo
de cinco mulas,
tres y dos son del amo
las demás tuyas.

Eres pájaro diestro
pero no sabes,
la destreza que tienen
las otras aves.

El árbol de la humildad
dicen que se está secando
pero el de la envidia no,
que son muchos a regarlo.

Este mundo es un teatro
con espaciosos salones,
siempre la misma comedia
sólo cambian los actores.

En el monte canta el cuco,
en la torre la cigüeña,
el pajarillo en el campo,
el borracho en la taberna.

El hijo del alcalde
¡qué tieso pisa!
porque lleva su padre
la vara en Misa.

El señor juez me pregunta
que de qué me mantenía,
yo me mantengo del robo
¿de qué se mantiene usía?

El día que tu naciste
nacieron todas las flores,
nacieron las achicorias
y los cardos corredores.

En este mundo, señores,
Unos sufren y otros gozan,
mas los placeres se acaban
y las penas no se agotan.
El tiempo y el desengaño
son dos amigos leales,
que despiertan al que duerme
y enseñan al que no sabe.


**********
Entre un duro y un real
se trabó combate duro,
llevaba el real la razón
y se la dieron al duro.
Majo, para hablar contigo
necesito memoriales,
no sé dónde has aprendido
tanto latín como sabes.
************

He visto un monte volar
y una casa andar a gatas,
y en el fondo de la mar
un burro asando patatas.
Las rosquillas que lo adornan  
son para el santo hospital,
la cera que viene en él
para tu altar alumbrar.

Las castañuelas de tejo
son de mi hermano Matías,
cuando mi hermano se muera
las castañuelas son mías.

La culebra en el zarzal
canta, giba y no parece,
por eso las malas lenguas
castigo de Dios merecen.

Los mocitos de este pueblo
cuando van a las funciones,
lleva la chaqueta al hombro
presumiendo de botones.

Las elevadas montañas
te circundan por corona,
y la virgen del pontón
es tu reina y tu señora.

Me diste tacha de pobre
otra que darme no tienes,
mi sangre no está manchada
que vale más que tus bienes.

No hay pueblo, como mi pueblo,
ni valle, como este valle,
ni casa, como mi casa,
ni calle, como mi calle.

Mi padre me dio una zurra,
el lunes por la mañana,
y yo dije, padre mío,
buen principio de semana.

María, si vas al hórreo,
del tocino corta poco,
que el año tién doce meses,
semanas, cuarenta y ocho.

Nadie murmure de nadie,
que somos de carne humana,
que no hay pellejo de aceite
que no tenga una botana.

La escalera de la vida
hay que subirla despacio,
el que la sube deprisa
no llega al segundo tramo.

Pañuelo a la cabeza,
pañuelo al cuello,
no sé de dónde sale
tanto pañuelo.

Procuremos buena fama
que nunca jamás se pierde,
árbol que está siempre verde
y con el fruto en la rama.

Por ser vos quien sois
dije arrepentido,
pésame señor
de haberos ofendido.

Que me des tres perrinas
que a ti qué más te da.
que tres perrinas menos
que tres perrinas más.

Quema más que fuertes ajos
la lengua de los malsines,
holgarán ya los mastines
que me roen los zancajos.
(Juan del Enzina)

Que dame tres perrinas,
que a ti qué más te da,
que tres perrinas menos,
que tres perrinas más.

Quién supiera la industria
de la culebra,
cuando se ve arrodeada
por la cigüeña.

*******
Si al Pontón quieres llegar
sin ir por la carretera,
ten cuidado no te caigas
n`el camín de la escalera.
Río Luna, río Luna
por embajo de los barrios,
con chobos por el yvierno
y truchas por el verano.
******

Tengo mi cuerpo de coplas
que parece un avispero,
se empujan unas a otras
por ver cual sale primero.

Tengo mi cuerpo de coplas
que parece un avispero,
picándose unas a otras
por ver cual sale primero.

Una mañana salía
un labrador a la arada,
en el medio del camino
se le acordó la aguijada.

Viva Sahagún porque tiene
la peregrina en su trono,
y el niño en su camarín
con su cadenita de oro.

Quién supiera la industria
de la culebra,
cuando se ve arrodeada
por la cigüeña.

Pañuelo a la cabeza,
pañuelo al cuello,
no sé de dónde sale
tanto pañuelo.

Pobre, si vas a concejo,
tus palabras son en balde,
el rico que contradice
y chitón dice el alcalde.

Siempre viví en la montaña
y morir en ellas quiero,
que corre el aire más puro
y está más cerca del cielo.

Una a una, dos a dos,
todas me las van llevando,
las peras de mi peral,
sin ellas me voy quedando.

Tengo que irme pa Asturias,
por un mes o dos semanas,
para ver cómo se guisa
con el caldo de castañas.

Un pastor disparó un tiro
junto a los Barrios de Luna,
la perdiz era de Torre
fue a caer en La Majúa.

Un águila con cien plumas
no se puede mantener,
y un escribano con una
mantiene hijos y mujer.

Viva Sahelices del Río
y su iglesia tan famosa
y la torre de barreales
que en su provincia no hay otra.

Viva Sahagún porque tiene
la peregrina en su trono,
y el niño en su camarín
con su cadenita de oro.

Virgencita del brezo,
qué linda eres,
con tu cara de gracia
¡quién no te quiere!

¡Virgen María la Blanca,
escucha nuestra canción,
que estas mozas de matanza
te cantan con devoción.

Y es para darte las gracias
por tu grande protección,
pues libraste a nuestra España
de extraña persecución.

Y el pueblo de Zalamillas,
al ver la guerra en acción,
a la virgen de raneros
acudió sin dilación.

Yo, en nombre de estas doncellas,
vengo este ramo a entregar.
recíbelo, Virgen Blanca,
pues lo dejo ante tu altar.

Ya se van los pastores
a Extremadura
ya se queda la montaña
triste y oscura.

Yo vivo de lo que como
y bebo lo que me dan,
pero masco algunas cosas
que no las puedo tragar.