Salga ya la buena madre
que su adorado hijo llega,
ya ha llegado el gran consuelo
que la consuele en sus penas.


Al que va a cantar Misa
bien le ha inspirado el Señor,
para elegir los padrinos
para tan alta misión.


Las campanas de la iglesia
tocan con alegría,
deseando proclamar
que llegó tan feliz día.


En tan alto ministerio
goce la santa pasa,
de la paz y la alegría
que el mundo no puede dar.
Los ángeles desde el cielo
bajaron a preguntar,
qué se celebra en la tierra
con tanta solemnidad.


Las maderas de esta casa
son de pino y de nogal,
y el señor misacantano
las merece de cristal.